martes, 16 de enero de 2018

SOBERBIO, CAMBIANTE Y "ERRANTE": EL MONUMENTO DE LORD COCHRANE EN VALPARAÍSO

La estatua en su primera ubicación (Plaza Sotomayor), hacia 1880-1890.
Coordenadas: 33° 2'38.89"S 71°37'20.74"W
La deuda chilena con el insigne marino británico Lord Thomas Cochrane (1775-1860), extensible a las cuentas de Independencia contraídas por Argentina y Perú, además, probablemente jamás quedará bien saldada, ni siquiera con este gran monumento de majestuosidad neoclásica y semejantes dimensiones en Valparaíso. Como suele suceder con los héroes reales y sus estatuas, el recuerdo y la gratitud se van diluyendo en las mismas generaciones que viven de su legado; oscureciéndose en el conocimiento de quienes más se alejan de su tiempo.
Lord Cochrane, X Conde de Dundonald y Marqués de Maranhãono, en los hechos fue quien destruyó los bastiones realistas luego de su expedición a Valdivia, quedando el enemigo reducido sólo a los fuertes de Chiloé hasta la definitiva incursión de Ramón Freire en la isla. También fue Cochrane quien posibilitó la ocupación de Lima con sus acciones militares, así como la salida de las fuerzas leales al Rey desde la capital peruana, enfrentando los dislates y postergaciones inexplicables del General José de San Martín. El general argentino, pues, lisonjeaba su autoestima con el delirante propósito de erigirse como protector vitalicio del ex Virreinato, ante la manifiesta molestia de Cochrane como expresara éste en sus famosas memorias, por lo que la ruptura entre ambos en plena campaña, pudo ser lo que relegó a una dimensión un tanto secundaria la fundamental labor del almirante británico en la Independencia de América.
A pesar de todo, la Armada de Chile ha mantenido especial cuidado en rendir tributo a la memoria de Lord Cochrane, por su importantísimo aporte e impulso fundacional a la institución naval, así como su recuerdo se nos aparece en calles de ciudades chilenas, en el lago y la localidad que llevan su apellido en Aysén, y monumentos como éste, que es uno de los más característicos y dignos de postales de Valparaíso. El puerto principal -debe reconocerse- no olvida a Cochrane, ni el apoteósico recibimiento que le hiciera a Cochrane al regresar hasta él en junio de 1822.
Fue durante la Intendencia de don Francisco Echaurren García-Huidobro (1824-1909), ex Ministro de Guerra y Marina del Presidente José Joaquín Pérez, que Valparaíso quiso concretar la construcción de un monumento propio para Lord Cochrane, inicialmente pensado y concebido como una estatua de bronce reproduciendo la figura del ilustre marino. Iniciado en 1870, además, el período de la Intendencia de Echaurren fue considerado uno de los mejores de su época, por sus capacidades de organización pública, por sus varias obras y los atributos filantrópicos que se le reconocían.
El monumento en la Plaza de la Intendencia (hoy Sotomayor), hacia 1880.
Imagen del proyecto de la estatua, hacia 1872. Fuente imagen: Memoriachilena.cl
A diferencia de lo que aseguran algunas fuentes, sin embargo, la iniciativa por rendir un homenaje a Lord Cochrane en el puerto no había comenzado con Echaurren, sino más de diez años antes. Sucedió que, hacia mediados de diciembre de 1860, había llegado a Chile la triste noticia del fallecimiento de Cochrane, causando gran congoja y motivando de inmediato la Armada de Chile, a la Municipalidad de Valparaíso y a los porteños en general, a tratar de erigirle una estatua propia. La comisión encargada de reunir los fondos necesarios para este propósito había sido creada hacia 1865, durante la Intendencia de don José Ramón Lira (1807-1876), también ex Ministro de Guerra y Marina. Probablemente haya sido el bombardeo de Valparaíso por la flota española, el 31 de marzo de 1866, lo que dejó frustrada la posibilidad de concretar antes la construcción del monumento.
El proyecto se retomó hacia 1871, ya asumido Echaurren. La solicitud de construcción del monumento se realizó a una casa de Londres, por contrato con la fundición de George Anderson Lavason, por la suma de 1.350 libras esterlinas. Esto se financió con las campañas de erogación popular y colectas públicas, en las que los porteños participaron con gran entusiasmo, según todo indica. También se emitieron medallas conmemorativas con la imagen del monumento rodeado por la inscripción "Erigida en 1873 por suscripción popular"; y, por la cara opuesta, el mensaje: "A Cochrane el pueblo de Valparaíso".
Así anunciaba el boletín cronístico de "La Estrella de Chile" del 2 de febrero de ese año, con la redacción de Zorobabel Rodríguez, la proximidad de la inauguración de la obra, reflejando la gran expectación popular que provocaba su descubrimiento:
"En pocos días más se erigirá en el primer puerto de Chile la estatua del primer marino de la escuadra chilena. La severa figura de lord Cochrane será descubierta el 12 de febrero, y el pueblo aplaudirá la imagen del héroe, como aplaudió al héroe el 9 de noviembre de 1818, cuando pisó por primera vez las playas da Chile en deseos de pagar con hazañas aquellos alentadores aplausos".
La estatua con decoración de las celebraciones.
Proyecto de la medalla conmemorativa, extendida en la inauguración del monumento.
De esta manera, la imagen fue inaugurada en la Plaza Sotomayor, por entonces llamada Plaza de la Intendencia, el 12 de febrero de 1873, entre calles Cochrane y Serrano, casi enfrente del edificio del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso.
Se decretó feriado en la ciudad aquel día y se develó la estatua en un gran acto público, en el que estuvieron presentes el Presidente de la República don Federico Errázuriz Zañartu, el Primer Alcalde don Juan de Dios Arlegui, el Comandante en Jefe de la Escuadra Nacional don Juan Williams Rebolledo, el Ministro de Guerra y futuro Presidente don Aníbal Pinto Garmendia; entre los oradores participaron Benjamín Vicuña Mackenna y otros intelectuales, además de hacerse presente un bisnieto de Lord Cochrane. Hubo banda de guerra, tiros de salvas, invitados nacionales y extranjeros y una muchedumbre entusiasmada con el evento, pues se trataba del primer monumento importante de la ciudad de Valparaíso.
La estatua representaba a Cochrane en una elegante posición de alerta u observación, mirando al horizonte con alguna expectación, mientras su mano sostiene un catalejo que parece haber bajado recién de su ojo. Tiene un claro parecido a la posterior estatua de Carlos Condell, ubicada junto a la Plaza Aníbal Pinto. Curiosamente, sin embargo, Vicuña Mackenna dijo después de ella, con algo de sarcasmo, que la posición de Cochrane le sugería estar ejecutando alguna clase de danza. Un sabe cuelga en su costado izquierdo, sobre su cadera y pierna, pieza que ha sido vandalizada en alguna ocasión. Estaba sobre un pedestal de granito montado sobre una plataforma sólida rodeada por bolardos encadenados.
Aspecto del monumento en su ubicación definitiva de avenida Brasil, antes de la construcción de la fuente a sus pies.
Las efemérides relativas a la Independencia y a la propia vida de Lord Cochrane, eran celebradas en el monumento, con actos de la Armada y la Intendencia, además de las ofrendas florales. Llama la atención que estaba encima del sector de la plaza en donde yacía sepultada la quilla del primer buque "Esmeralda" de la Armada de Chile, capturado precisamente por Cochrane en 1820, y que reapareció en trabajos del año 1998 junto a la base del antiguo monumento, convirtiéndose así ese espacio subterráneo en un museo de sitio.
Sin embargo, en 1895, la estatua fue sacada del pedestal de la plaza y trasladada hasta la Gran Avenida de Valparaíso, vía correspondiente a la actual Avenida Brasil. Esto se hizo en momentos en que se concretaba el mejoramiento y ampliación de dicha avenida dentro de la ciudad. La estatua de bronce, de esta forma, fue montada ahora sobre un pedestal de mayores dimensiones y acabado más artístico, en la llamada Plaza Bellavista, entre la calles Bellavista y Pudeto. Se podía leer por los costados de esa misma basa: "Cochrane - 1873", "Esmeralda - 5 de noviembre de 1820", "Valdivia - 20 de febrero de 1820" y "Callao - 1819".
Muchos quedaron complacidos con esta modificación y ubicación, acaso todos, incluso el inconformista Joaquín Edwards Bello, que llegó a decir de ella: "El monumento más hermoso de este puerto y uno de los mejores de Chile es el de Lord Cochrane, en la Gran Avenida".
La intención del traslado, por cierto, parece haber sido devolverle al monumento un lugar destacado, ya que había perdido protagonismo en la Plaza Sotomayor tras la construcción de la gran Cripta de los Héroes de Iquique.
Sin embargo, en principio estuvo en esta nueva ubicación de calle Brasil mirando hacia el Norte, situación que fue modificada en trabajos realizados a partir de 1917 y hasta fines de 1918, en los que se volteó el conjunto para que mirara ahora hacia el Poniente y se modificó la columna del mismo, siendo reemplazada por un obelisco. Es la disposición que conserva hasta ahora.
En aquella reinauguración, realizada el 22 de diciembre de 1918, estuvieron presentes autoridades civiles, militares, representantes británicos y miembros de esta colectividad residentes en Valparaíso. El acto se realizó conmemorando el centenario desde que Cochrane tomara el mando de la Escuadra de Chile, y el orador principal del encuentro fue el Contraalmirante Luis Gómez Carreño, a la sazón Presidente del Comité Pro Centenario de Lord Cochrane en Chile. En su artículo "Recuerdo del Centenario de Lord Cochrane en Chile", publicado en 1992 en la "Revista de Marina", el Vicealmirante Guillermo Barros González recupera las palabras finales de Gómez Carreño, durante aquella ceremonia:
"Por eso, en el día de hoy el pueblo de Valparaíso y con él cuatro millones de chilenos reúnen sus almas al pie de este monumento para rendir a Lord Cochrane el tributo de su gratitud.
Esa corona de hojas de encina y de laurel, símbolos de la fuerza y de la gloria, es -en estos momentos- la más sincera expresión de nuestros sentimientos hacia el ilustre Almirante que organizó nuestra primera escuadra, y hacia el Reino Unido.
Señor Ministro Plenipotenciario de su Majestad Británica; Señores miembros de la colectividad británica: Como conciudadanos de Lord Tomás Alejandro Cochrane, Conde de Dundonald, aceptad de la Marina y del pueblo de Chile este homenaje rendido a la memoria de uno de los más preclaros Almirantes de la marina de Inglaterra y llevad a vuestros lejanos hogares el eco de esta fiesta cívica, en que todo el pueblo se descubre respetuoso para glorificar al más genial de los marinos, al más valiente de los soldados y al más intachable de los caballeros que puso su espada al servicio de la causa de nuestra independencia.
He dicho".
A todo esto, la firma del maestro escultor español Antonio Coll y Pi se puede observar aún en el pedestal de granito y la caliza, en los frisos de bronce ubicados en su plinto, reproduciendo en relieves la escena de Cochrane tomando el mando de la Escuadra, del asalto a los fuertes realistas de Valdivia y de la captura de la "Esmeralda". El mismo autor trabajó en el Monumento a Manuel Blanco Encalada que también existe en el puerto, cercano al de Lord Cochrane y construido también en 1917.
Sin embargo, lo que vemos hoy en el monumento a Cochrane es el resultado otras grandes intervenciones que modificaron su aspecto original. Una de ellas concluida hacia el año 192o, le agregó al conjunto la proa metálica hoy ubicada dentro de la fuente de aguas de la base, pero entonces sobre un jardín o plazoleta circular que rodeaba a todo el monumento. La proa se dispuso enfrente de la estatua del homenajeado y abajo de la inscripción "Lord Cochrane" del mismo monumento, en su cara frontal.
En aquella ocasión, se terminó también el alto obelisco levantado a espaldas del almirante de bronce, formando parte del mismo conjunto sobre una fuente con más de 10 metros de altura, con los relieves de los costados y atrás.
Posteriormente, con motivo de la visita del Príncipe de Gales, Eduardo de Windsor, en septiembre de 1925, se realizaron nuevas intervenciones en el monumento, dejando el pedestal tal como se lo puede ver en nuestros días, sobre la fuente alimentada con aguas que salen desde la boca de grutescos con rostros de leones, en una plazoleta propia. Así fue reinaugurado en 1926, con los blasones de los escudos de Chile y de Gran Bretaña.
Otro blasón de bronce colocado en la parte posterior, fue depositado en el monumento por el  Capitán W. S. Leveson Gower, con ocasión de la llegada al puerto de los cruceros británicos "Cornwall" y "Colombo", en 1928. Conmemorando la anterior visita del Príncipe de Gales, se lee la siguiente cita, hecha por él en el acorazado "Almirante Latorre" el 12 de septiembre de 1925, e inmortalizada en esta pieza:
"El gran Almirante Cochrane, hablando de la Batalla de Valdivia dijo: 'Nunca he visto mayor coraje que el demostrado por mis valientes camaradas', y del valor, no ha existido mejor juez que él".
El conjunto resistió los terremotos de 1965, 1971, 1981 y 1985, demandando sólo algunas reparaciones y restauraciones menores. Su fuente fue secándose por algunos períodos y la vejez le trazó algunas grietas, en este tramo de años. Pese a todo, era un monumento en bastante buen estado, comparados con otros de la ciudad.
Durante el año 2002 recibe retoques y otras reparaciones, ya que había algunos daños especialmente en el sector bajo del mismo, además de los infaltables ataques con pintura aerosol. También se rehizo en piedra la taza de la pileta. Sin embargo, producto del terremoto 2010, el obelisco sufrió una fractura hacia su parte central, la que fue creciendo hasta provocar un leve desplazamiento, que ha alertado ya a algunos porteños. También se observa una fisura en una de las piernas del héroe, por lo que no vendría nada de mal una nueva intervención que mejore su aspecto y asegure su resistencia.

1 comentario:

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