martes, 5 de diciembre de 2017

DOS SIGLOS DE HISTORIA: LA IGLESIA PARROQUIAL DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN EN TALAGANTE

Aspecto de la iglesia parroquial, calculamos que hacia la década del 50. Se observa que ya existía al costado derecho del edificio la gruta de Lourdes que aún se encuentra allí con abundantes placas de agradecimientos. Fotografía perteneciente a Radio Manantial de Talagante. Fuente imagen: blog Chile Iglesias Católicas (W. Foral Liebsch).
Coordenadas:  33°39'54.08"S 70°55'51.86"W
Talagante celebra su aniversario en el mes de diciembre: 180 años desde que fuera fundada formalmente su villa, el día 6. Sólo dos días antes de la festividad de la Inmaculada Concepción que es la patrona de su parroquia, además.
Enfrente de la Plaza de Armas de Talagante y del círculo que describe allí la avenida Libertador Bernardo O'Higgins, en su costado Surponiente, reina en aquella esquina dicha Iglesia de la Inmaculada Concepción, de la parroquia del mismo nombre. Situado a sólo pasos de la Municipalidad, es el templo más importante de esta misma localidad con fama de albergar brujos y de tener calles por las que ha paseado el mismísimo Diablo.
La Parroquia de la Inmaculada Concepción fue fundada como curato el 13 de octubre de 1824, por el Arzobispo Ignacio Cienfuegos, iniciativa tomada "por su extraordinaria latitud y considerables poblaciones". Empero, como informa el investigador Hernán Bustos Valdivia en su "Historia de Talagante", su ubicación original era en la vecina localidad de El Monte, en el convento viejo y las primeras casas religiosas de Llopeo (sector Santa Ana de las Palmas), que ocupaban desde la primera mitad del siglo anterior los franciscanos, antes de cambiarse a la plaza central.
El mismo autor Bustos Valdivia, reporta que el primero en hacerse cargo del nuevo curato en la Iglesia de San Francisco de El Monte, fue padre Antonio de Alcázar, quien inauguró los libros de bautizos, casamientos y defunciones a cargo de esa administración. La primera persona bautizada allí habría sido una niña española de dos años llamada María Josefa, hija de Prudencio Vásquez y Juana Fajardo, que recibió los oleos el 1° de noviembre de ese mismo año de 1824.
Vista desde la avenida O'Higgins con Francisco Chacón. Se observa la plaza y, al fondo, la torre campanario de la iglesia de la Parroquia Inmaculada Concepción. En la esquina inmediata, se ve la Farmacia "El Sol". Fotografía de Darío Sarret, en la Municipalidad de Talagante. Fuente imagen: "Historia de Talagante", de H. Bustos Valdivia.
Plaza de Talagante y campanario del edificio religioso, hacia el año 1958. Un microbus antiguo pasa frente a la plaza. Fotografía de Darío Sarret, en la Municipalidad de Talagante. Fuente imagen: "Historia de Talagante", de H. Bustos Valdivia.
Otra vista de la Plaza de Talagante y del templo, hacia el año 1958. Fotografía de Darío Sarret, en la Municipalidad de Talagante. Fuente imagen: "Historia de Talagante", de H. Bustos Valdivia.
El templo en un día de nieve, posiblemente hacia los años 20. Fotografía perteneciente al Archivo Municipal de Talagante. Fuente imagen: "Historia de Talagante", de H. Bustos Valdivia.
Fotografía perteneciente a la Secretaría Parroquial de Talagante, con vista nocturna de la antigua iglesia  (antes del terremoto de 1985). Fuente imagen: blog Chile Iglesias Católicas (W. Foral Liebsch).
Se observará, entonces, que la administración parroquial se fundó antes de que se hiciera lo propio con la propia ciudad de Talagante, hacia fines de 1837, tomando el nombre de villa de Santa María de Talagante. Ese año se creó también su primer cementerio local, pues hasta entonces, las sepulturas se hacían en el convento franciscano de El Monte, costumbre que se mantuvo en este lugar hasta que una ley de 1847 exigió habilitar un camposanto propio.
Recalcamos que la villa de Talagante sólo fue formalmente fundada en aquella ocasión, porque la antigua aldehuela que existió desde tiempos de la Conquista tenía ya registros ancestrales de asentamientos humanos, como una especie de colonia satélite de mitimaes de la administración incásica. Es sabido, además, que don Bartolomé Flores (Blumenthal), poseyó tempranamente tierras acá y había hecho tomar el cristianismo y desposó a una jefa indígena local llamada Elvira, ambos bisabuelos de doña Catalina de los Ríos y Lisperguer, la célebre y temida Quintrala. Pero para cuando María Graham la ve en 1822 (sólo dos años de fundarse el curato), era un lugar muy poblado, como anota en sus memorias.
En muchos aspectos administrativos y prácticos, un curato como el de Talagante era casi lo mismo que una parroquia, aunque -en rigor- la categoría no fuera la misma. Sin embargo, por decreto del 10 de abril de 1856, Monseñor Valentín Valdivieso creó una Viceparroquia de San Esteban Protomártir en Talagante, cuyo primer párroco fue Luis Valenzuela Castillo. La comunidad parroquial tendría una activa participación en las fiestas de Cuasimodo hacia esos años, como veremos.
Sólo en 1863, por decreto de 25 de febrero, el curato se trasladaría desde El Monte hasta la Villa de Santa María de Talagante. Esto generó mucha oposición por los habitantes montinos y presentaron resistencias al traslado, pero consiguiendo sólo que éste fuese gradual. Así, pudo concretarse sólo el 9 de de julio de ese año.
La plaza y la iglesia hacia 1983, dos años antes del terremoto de 1985 que la destruyó. Fotografía de Darío Sarret, en la Municipalidad de Talagante. Fuente imagen: "Historia de Talagante", de H. Bustos Valdivia.
Destrucción casi total del templo con el terremoto de 1985. Fotografía de Darío Sarret, en la Municipalidad de Talagante. Fuente imagen: "Historia de Talagante", de H. Bustos Valdivia.
Vista de la iglesia destruida tras el terremoto de 1985, en fotografía perteneciente a la Corporación Histórico Patrimonial de Talagante. Fuente imagen: blog Chile Iglesias Católicas (W. Foral Liebsch).
Iglesia actual, con el aspecto que mantiene desde su reconstrucción. Hace poco, fue coronada con una hermosa cruz metálica, sobre el frontón mayor.
Vista lateral de la iglesia, faltando aún la instalación de la cruz y con el enrejado de la Gruta de la Virgen de Lourdes que fue cambiado recientemente.
Fachada actual, con la nueva cruz ya instalada.
Salida lateral del templo, hacia los patios del lado del edificio parroquial.
La elegante cruz que se instaló este año en el templo parroquial.
Para entonces, la antigua iglesia de Talagante que iba a ser la primera sede parroquial propia y de la que se carecía en El Monte, ya debía estar edificaba, pero es seguro que su aspecto era muy primitivo y diferente, aunque no se conserven muchos registros ni descripciones de la misma.
Por otro lado, tal como sucede en Colina y otras localidades de la Zona Central, la Fiesta de Cuasimodo ha sido histórica y tradicionalmente muy fuerte e intensa en Talagante, y la razón involucraría a la misma parroquia. Se cuenta que, hacia el año 1864, uno de los primeros grupos cuasimodisas del país aparecieron acá como protectores del sacerdote que salía a dar la comunión a los enfermos y los postrados después de Semana Santa, junto con los peregrinos. Cuales templarios chilenos, había amigos del cura que lo acompañaban en tales servicios para su seguridad por El Monte y Talagante, llegando a facilitarle un coche cerrado para estas funciones, pues en el territorio abundaban los salteadores y cuatreros violentos, liderados por un temido rufián llamado Federico Soto. Esta guardia de fieles y acompañantes fueron la base de las tradiciones cuasimodistas en Chile, según se comenta por acá.
Por lo anterior, recordando la tradición nacida en el siglo XIX, la Fiesta de Cuasimodo es celebrada en Talagante con una procesión saliendo desde la Iglesia de la Inmaculada Concepción, encabezada por el cura párroco a bordo de un coche, también cubierto y coloridamente decorado, seguido de los huasos a caballo, ciclistas, peregrinos a pie y demás cuasimodistas, generalmente vestidos al estilo que exige este folklore religioso en particular y cargando bosques de banderas chilenas y católicas. El sacerdote, como antaño, parte con ellos portando las hostias, para dar la comunión a enfermos y ancianos de la ciudad y alrededores.
Regresando al la historia, la Parroquia de la Inmaculada Concepción termina de establecerse hacia mediados de 1893, en su actual ubicación junto a la Plaza de Armas y a la casa del Colegio El Niño Jesús, fundado en 1861. No tengo claro, sin embargo, si estuvo en una ubicación anterior dentro de la villa de Talagante o si sólo se renovaron sus instalaciones. Sí está más claro, en cambio, que en 1892, durante la visita de Monseñor Mariano Casanova a la parroquia, aprueba la idea de mejorar el templo ya existente con un ensanche y aplicar algunos cambios administrativos, de paso.
Vista lateral de la actual iglesia. Se observa la Gruta de Lourdes en sus jardines.
La gruta ésta junto al paso de los peatones que bordean la avenida O'Higgins.
Reja de la gruta, antes de ser cambiada. Atrás, puertas del ala del transepto.
Acercamiento a la Gruta de Lourdes, con su nuevo cerco metálico.
Placas de agradecimientos de los devotos.
Figura principal, de la Virgen de Lourdes.
Figura del Sagrado Corazón de Jesús, en el interior del templo cerca del acceso principal.
A mayor abundamiento, Casanova autorizó que al templo se le agregaran dos naves laterales y se prolongara su pórtico, que ya había quedado estrecho para las necesidades de la feligresía. Éste era, precisamente, el imponente aspecto que conservaría la iglesia al llegar el siglo XX y hasta los años ochenta: con base de crucero, de líneas arquitectónicas neoclásicas y pequeños detalles de evocación gótica, con vanos de elegantes arcos apuntados ojivales, incluyendo la gran puerta de la torre campanario dispuesta al frente del templo. Esta torre, además, tenía cierta altura y, según parece, alguna vez le fue modificado su remate, cambiando, pues en las imágenes antiguas aparece con una cúpula y después con un chapitel agudo, tal vez como consecuencia de los terremotos. En algún momento volvieron a ser estucados sus vetustos muros exteriores, además, dándosele un color albo y mejorar sus luminarias.
En la ocasión, además, el arzobispo determinó que la labor de la escuela parroquial quedara en manos de las mojas carmelitas de Santa Teresa, objetivo para el que se puso en contacto con la madre priora del Convento del Carmen de San Rafael, encargándole la tarea.
Unos años después, se le adicionó al exterior del edificio una popular gruta de la Virgen de Lourdes, más exactamente a un costado de la esquina del templo, aún existente y colmada de placas de agradecimientos, demostrando su popularidad en la comunidad residente. Hace poco le cambiaron el enrejado que rodea a la gruta, además de agregarle a la iglesia la cruz superior de la fachada al templo, suponemos que en los preparativos de la visita papal al país en el próximo año.
Sin embargo, nada del cariño popular o la importancia de la iglesia en la ciudad, la salvó del catastrófico terremoto del 3 de marzo de 1985, que pareció haberse ensañado también con esta zona del país, aunque con sólo tres fallecidos en la cuenta trágica de Talagante. Varios edificios históricos, comerciales y residencias de la ciudad cayeron, y unas 250 personas debieron ser evacuadas y albergadas, según se recuerda en publicaciones de la Corporación Histórica Patrimonial de Talagante "Acai", a la que también pertenece el investigador local Bustos Valdivia. El hospital viejo debió ser desocupado, la Estación de Ferrocarriles se vino abajo y varios centros religiosos quedaron en ruinas, algunos de ellos desapareciendo, como la antigua Capilla del Sagrado Corazón de calle 21 de Mayo. Incluso el Cardenal Juan Francisco Fresno se hizo presente en la zona, constatando la destrucción y las urgencias de la comunidad.
Nave única del templo, vista hacia el altar mayor y presbiterio.
Vista de la nave hacia el coro y el acceso.
Grada escalonada del altar y el presbiterio.
Vista de la nave desde el presbiterio y transepto hacia el coro y el acceso.
Altar mayor y presbiterio, con figura de la crucifixión.
Alas-capillas del transepto, vista desde el extremo derecho del edificio.
Acercamiento a la figura de San José, al costado del altar mayor.
Como penoso saldo para la parroquia, su iglesia quedó casi totalmente destruida por el golpe telúrico, perdiendo su gran frontón con campanario y desparramando sus pesados escombros a los pies del ya irreconocible edificio. La histórica puerta conopial de su entrada, también quedó en un estado irrecuperable, así como algunas imágenes dentro del mismo templo. Según sabemos, sin embargo, las dependencias de la parroquia y la escuela fueron activas en la tarea de recolectar ayuda y dar albergue a los damnificados, en aquellos aciagos días.
La reconstrucción del templo parroquial, que tardaría varios años y enormes esfuerzos, dejó el edificio reducido en su frente eliminando el gran portal al que se accedía por debajo de la desaparecida torre del campanario. Las líneas se modificaron enormemente, perdiendo sus rasgos estilísticos originales, y se redujo también el tamaño de la puerta de acceso, cambiadas por hojas rectangulares pero con mampara superior de hemiciclo, que completa el vano en un  arco de medio punto. Otros dos accesos son laterales (uno hacia la calle y otro hacia el patio de la parroquia) más los pasos menores que están en las alas del transepto.
Se trata de una nave única, con pilastras de alusión románica y techo recto simple, sin artesonado ni decoraciones, interrumpido sólo por el contorno de las vigas estructurales que lo segmentan. La reconstrucción conservó el falso transepto ubicado al frente (el del crucero está al fondo), con sus torreones poligonales laterales, y al nuevo acceso (más atrás que el original) se le agregó en la fachada un pórtico de cariz románico, con tímpano simulado y cuatro pilastras de forte cilíndrico, a modo de columnas germinales de orden toscano, dos a cada lado y sobre grandes basas. Otros detalles como los faroles del frente y adiciones hacia sus costados, incluyendo el que da a las dependencias de la parroquia, tienen tintes neocoloniales que hacen al recinto bastante ecléctico.
Vemos una imagen de Cristo en la Cruz como figura central del templo, tras el altar en el presbiterio, con el hermoso sagrario de plata forjada a sus pies, en el tabernáculo. Es una imagen de gran tamaño, y a su diestra está el acceso a la sacristía.
Figura principal de Cristo en la Cruz, con podio (ambón) y mesa del altar.
El sagrario, de forja artística.
Cuadro al fondo y encima del ala izquierda del transepto.
Cuadro al fondo y encima del ala derecha del transepto.
Imágenes de Santa Teresita de Los Andes y de San Expedito.
La Inmaculada Concepción ornamentada con hermosas flores naturales de la zona (cerca del inicio de la Novena).
Acercamiento a la imagen de la Inmaculada Concepción de la Virgen.
La principal imagen del templo, sin embargo, es la correspondiente a la Inmaculada Concepción, ubicada junto al presbiterio en el inicio del ala izquierda del transepto y habitualmente con enjambres de hermosas flores que se producen en los campos locales. Parece corresponder a una obra del catalán Joan Flotats i Lucia, uno de los principales escultores de arte sacro en el país, hecha en algún momento su período de trabajos para Chile, entre 1894 y su muerte en 1917, en caso de pertenecerle. Hay otra obra del autor con la misma advocación mariana en Santiago, en el Museo de Arte Colonial del Convento de San Francisco.
La imagen de la Virgen María se repite en el fondo de esa misma ala pero en forma pictórica: cuelga allí un gran cuadro al óleo representando la visita del Arcángel Gabriel a la Virgen María, con ésta acompañada por San José y vigilados por la paloma del Espíritu Santo. Ella es custodiada por la gracia de los querubines, como habitualmente se representa en esta iconografía. El ala, flanqueada por arcadas, además, y cuenta con sus propios muebles oratorios y sirve las veces como de capilla anexa.
En la otra ala, a la izquierda del Cristo crucificado, está la figura escultórica polícroma de San José. El fondo de esta ala del crucero tiene colgado un viejo cuadro del Cristo del Sagrado Corazón, de representación muy figurativa pero con cierta influencia bizantina en su simpleza y uso de dorados. También sirve como capilla lateral al altar, teniendo puertas de comunicación directa con los jardines exteriores del edificio hacia donde está la Gruta de Lourdes, entre sus propias arcadas.
Otras imágenes religiosas veneradas están junto al acceso del templo, más modestas, como una del Sagrado Corazón de Jesús, enfrente de éste una de Santa Teresa de los Andes y otra del infaltable San Expedito, en una pequeña capilla propia montada dentro de un espacio lateral del edificio. Las tres suelen estar acompañadas también por coloridas flores que les dejan sus devotos.
Demás está recordar, con mayores detalles, que generaciones de talagantinos han recibido el bautizo, han contraído matrimonio o han tenido su último adiós en este templo, saliendo en caravana durante las fiestas de Cuasimodo y celebrando las liturgias locales.

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