martes, 26 de septiembre de 2017

EL MISTERIO DEL ÁNGEL DE CHILE: UN DESCONOCIDO GENIO ESPIRITUAL DE LA SIMBOLOGÍA PATRIOTA

Figura del Ángel de Chile a cargo de la cofradía de la familia Benítez, en procesión de 1978, en la capital chilena. Imagen del Archivo del Arzobispado de Santiago. Las andas del ángel se sacaban antaño para la Fiesta de la Virgen del Carmen y actualmente para la Oración Por Chile y su romería, simbolizándoselo como guardián y protector de la Patria.
Esta semana, específicamente el último domingo de septiembre y como es tradicional, se realizó la llamada Oración Por Chile, que incluye una procesión entre la Catedral Metropolitana en la Plaza de Armas y el sector del Barrio Cívico. Fue la oportunidad que estaba esperando desde hacía tiempo, para poder observar la figura del llamado Ángel de Chile, suerte de símbolo del genio protector de la devoción patria chilena y custodio de sus destinos.
Ahí estaba también, con su cámara fotográfica, nuestro amigo y colaborador desde hace años, Gonzalo Orellana Hidalgo, con gafete y autorización para estar en el sector de la organización y en el templo. Al igual que yo, coincidentemente, el inquieto y activo Gonzalín estaba interesado en este Ángel de Chile, esa curiosa identidad que aparece recreada en algunas tradicionales procesiones e iconografías religiosas de connotación patria pero que tan pocos podrían identificar en nuestros días, pues ha ido siendo olvidado y casi desdeñado.
Permítame el lector un preámbulo para explicar como llegué a este tema, gracias a otra persona que también considero una gran colaboradora: la leal camarada carrerina y residente magallánica, Safira Tobar Ivelich, quien me hizo -hace sólo unos meses- una consulta que me había tenido de cabeza regresando a los libros y archivos; esos mismos que he estado evitando por el cambio de contenidos que ido dando a este blog. La información que manejaba ella, pues, habla de la existencia del personaje, el Ángel de Chile, presente en la representación pictórica, iconográfica y simbólica patria, que a veces aparece como una entidad femenina, otras veces masculina y en algunas andrógino, como suele suceder con el retrato angelical. Siendo más bien un majestuoso arcángel en sus representaciones de andas y adoraciones, en algunos momentos ofrece características que parecen corresponder a San Gabriel o a San Miguel, según el caso; a veces incluso del arcángel Uriel.
Aunque Safira ha compartido generosamente conmigo toda la información que conoce al respecto, hay grandes vacíos en la literatura con relación a este supuesto genio o entidad protectora de Chile, guía de sus héroes y sus victorias, confundiéndose -por lo mismo- con las alegorías de la Gloria, la Victoria o la Inmortalidad. Este es otro de esos casos donde la ayuda que puede proporcionar la internet es escasa, además.
En términos generales, hablamos de una figura de cierta recurrencia: un ángel-guerrero reluciente, de tendencia a los colores plateados y dorados, frecuentemente con sus alas de divinidad y que suele llevar una estrella -la estrella solitaria, la misma de la bandera- sobre la frente u ocasionalmente en el pecho. En las mismas representaciones, la entidad aparece con frecuencia envolviéndose o asimilándose con la bandera chilena, o bien custodiando el blasón patrio, enfatizando su relación con el símbolo nacional.
El concepto de los ángeles custodios de cada nación o país, en tanto, pertenece a las tradiciones de pueblos de base cristiana, por lo que deducimos que procede de la influencia cultural española y los santos patronales, que se repite en la elección de la Virgen del Carmen como patrona de las armas y protectora de Chile, por ejemplo.
Versión del escudo, coincidente con el diseño en la representación que hace José Gil de Castro con el "casi ángel" que sostiene el conjunto. Fuente imagen: "La Estrella de Chile" de Gastón Soublette.
Bandera de la Escolta Direccional y sus Sellos de Estado, también con la figura del proto-ángel sosteniendo el conjunto. Fuente imagen: "La Estrella de Chile" de Gastón Soublette. ¿Será un antecedente del Ángel de la Patria? ¿Corresponderá al mismo símbolo-entidad después resignificado en el ángel o regresado a un contenido con más ajuste al discurso religioso?
Estampa religiosa española del 1900, aproximadamente, con la imagen del Santo Ángel Custodio de España hecha por el ilustrador Paciano Ros y basado en el diseño del Beato Manuel Domingo Sol. Fuente imagen: sitio web de la Diócesis de Alcalá de Henades (obispadoalcala.org).
Existe un interesante texto de Manuel Fernández Espinosa que aparece publicado (entre otras fuentes) en la revista cultural hispánica "Raigambre", dedicado precisamente al Santo Ángel Custodio de España (seguir este link para verlo) y en donde se informa, entre muchas otras cosas, que si bien la tradición del personaje es muy anterior en España, fue el papado de León XII (1823-1829) el que concedió a Fernando VII la autorización para que la Iglesia Española celebrara las Fiestas del Santo Ángel Custodio, establecidas el 1° de octubre y, tras los ajustes del calendario derivados del Concilio Vaticano II, el 2 de octubre. Además, en 1897 el Beato Manuel Domingo Sol fundó la llamada Pía Unión de Oraciones al Santo Ángel de España, que pretendía erigir un gran monumento dedicado a la misma entidad, aunque éste sólo llegó a un boceto que es venerado en una capilla de la Iglesia de San José de Madrid.
"El Ángel Custodio de las naciones -señala Fernández Espinosa- forma parte, por lo tanto, de la recta angelología del catolicismo, contando con una dilatadísima tradición que reposa sobre la base de la Sagrada Biblia, la Tradición Apostólica, la Patrística y muchos eminentes Doctores de la Santa Madre Iglesia. Cosa distinta es que sea un aspecto muy poco conocido en nuestros aciagos tiempos, cuando el conocimiento de nuestra propia tradición ha sufrido una considerable merma debido a muchos factores".
En la iconografía pictórica y monumental de Chile, particularmente, el ángel parece verse más ligero de prendas, incluso con algo como túnicas o togas, mientras que en la representación religiosa más estricta para imaginería de altares y andas, aparece con un peto o coraza de armadura metálica, hombreras y una elegante capa, frecuentemente con una espada, lo que le hace muy parecido a las representaciones e ilustraciones que se han hecho también del mencionado Santo Ángel Custodio de España, por cierto.
Son los descritos detalles de la figura los que permiten distinguir al Ángel de Chile de otras alegorías o genios, como el de la Libertad, la Gloria, la Fama, o acaso la misma Madre Patria, a pesar de que esta última suele compartir muchos rasgos comunes con el ángel en su diseño (como la estrella en la cabeza, detalle observable también en monumentos escultóricos franceses y otros representativos de advocaciones marianas, por ejemplo), haciendo difusa la línea de diferenciación.
Sin embargo, de alguna manera se ha dicho del ángel más en forma abstracta o poética que en representaciones, siendo especialmente popular su invocación durante la Guerra del Pacífico (1879-1884), como veremos, a través de arengas adaptadas a las circunstancias históricas del momento.
Empero, incluso asumiendo la raíz hispánica de la tradición, cabe preguntarse: ¿De dónde y desde cuándo proviene la idea de que, además de la Santa Patrona de Chile identificada con la Virgen del Carmen, existe esta suerte de entidad que representaría la custodia del espíritu nacional y de la identidad patria? Nuestra amiga Safira tiene algunas ideas interesantes al respecto, pero se estrellaban con la negativa a coro de ciertas opiniones poniendo en duda que alguna vez se haya reconocido tal entidad como una figura de la simbología e iconografía formal... Mas, el Ángel de Chile está allí, totalmente identificable.
Primer diseño presentado para el Monumento a Arturo Prat de la Plaza Sotomayor de Valparaíso, por el escultor francés Denys Pierre Puech. El héroe aparece acompañado del Ángel de la Gloria muy parecido al que nos interesa, que lo corona. La imagen está en el Museo Naval de la ex Aduana de Iquique. Un diseño muy parecido fue usado por el artista en otras obras suyas, como el Monumento de Leconte de Lisle del Jardín de Luxembourgo, en París.
"Prat guiado al sacrificio guiado por el genio de la Patria", cuadro de Cosme San Martín. Obra al óleo de 1883, con un ángel envuelto en el pabellón nacional y que acompaña a Prat en su sacrificio sobre la cubierta del "Huáscar". Póngase atención al detalle de la estrella en la cabeza.
Posible representación de un Ángel de Chile (arriba, figura recostada con una bandera chilena y la estrella en la frente) en la placa del cabrestante de la "Esmeralda", obsequiada al Gobierno por el empresario salitrero británico Thomas North, como homenaje conmemorativo a los héroes de Iquique. La placa lleva inscritos los nombres de todos los oficiales de la corbeta "Esmeralda".
Las figuras de la Patria y el mártir, en el Monumento Pro-Patria a los Mártires de la Masacre de Lo Cañas de 1891. La imagen femenina presenta algunos rasgos muy parecidos a las representaciones que se hacen del Ángel de Chile, así que lo dejo a la interpretación del observador.
Observamos, de partida, que la tradición del Santo Ángel Custodio de Chile está asociada a la mayor y más importante de la Virgen del Carmen. Aunque tendemos a relacionar esta advocación mariana con la Independencia y el juramento de José de San Martín y Bernardo O'Higgins, que la escogieron como Santa Patrona de Chile y su Ejército, se sabe que la primera procesión chilena para esta deidad se realizó en 1778, en Santiago, misma ocasión en que se fundó la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen o de Monte Carmelo. Esta se realizaba cada 16 de julio, día oficialmente consagrado a las fiestas de esta divinidad, hasta 1818 cuando se traslada al tercer domingo del mes de octubre (en gran parte, por razones climáticas) luego de la victoria patriota en la Batalla de Maipú, como retribución de los próceres a lo que tomaron como su favorable intervención a favor de la Independencia de Chile.
Sin embargo, sucede que el personaje del Ángel de Chile estaba presente ya en tiempos coloniales, también como identidad del país. En su "Historia del teatro en Chile", por ejemplo, el investigador Eugenio Pereira Salas comenta de una obra teatral realizada por los miembros de la comunidad del Monasterio de la Limpia Concepción de Santiago, que solía ofrecer funciones de este tipo, en este caso celebrando la llegada del nuevo Obispo Blas Sobrino y Minayo en 1788, para reemplazar en el cargo al fallecido Luis de Alday, también recordado con homenajes en aquellas presentaciones. Llamada "Demostración Obsequiosa", ésta presentó en su segunda jornada una obra en la que estaba el Ángel Custodio de Chile representado entre los personajes alegóricos, junto al Gran Padre de Familia (en hábito de buen pastor), la Claridad, la Mansedumbre, la Liberalidad y la Ciencia.
Por mi parte, no resisto las ganas de mandarme un pequeño carril acá, relativo al siguiente período histórico: el personaje que aparecía en una de las más conocidas versiones de los escudos de la Transición, sosteniendo el blasón sobre su figura al modo que lo hace Atlas con el Mundo, en algunas interpretaciones podría corresponder a una "criollización" de los ángeles heráldicos o custodios del lenguaje simbólico en los emblemas. A pesar del fuerte carácter americanista de este escudo, acaso ofrece una primera y rústica aparición de lo que podríamos llamar un prototipo o idea aún no desarrollada del Ángel de Chile o Ángel de la Patria ya en filiación republicana, como versión aún difusa de un personaje equivalente al que buscamos acá y del que ya se tenía conocimiento en la fe colonial, como vimos.
A mayor abundamiento, dicha figura de connotación indígena en sus atuendos y diseño, se popularizó especialmente en las versiones del Escudo de la Transición producidas por el mulato y pintor José Gil de Castro, en base al diseño oficializado por decreto el 23 de septiembre de 1819. La descripción que Benjamín Vicuña Mackenna hizo del personaje, es la siguiente:
"...un bizarro bárbaro americano, que caballero de un caimán (animal simbólico de América) tenía a sus pies un león de castilla devorado en parte por la fiera indígena".
El investigador y escritor Gastón Soublette, sin embargo, supone en su trabajo "La Estrella de Chile" que el caimán, que no pertenece a la fauna chilena, sería más bien una alusión al mito de la serpiente dual Kai Kai, de la mitología mapuche sobre la creación y fuerzas que dominan el mundo.
Con relación al mismo tema de la Independencia de Chile, sabemos que la construcción del símbolo independentista representado por la Capilla de la Victoria en el lugar del triunfo de los patriotas sobre los realistas en Maipú, se debe al cumplimiento de la promesa de O'Higgins de levantarle un templo a la Virgen del Carmen allí donde se selló la cruzada emancipadora, tras un largo proceso de lucha, retrocesos, exilios, retornos y sacrificios. Veremos que es aquí, justamente, en donde aparecerá una importante imagen del Ángel de Chile acompañando a la venerada Virgen, varias décadas después cuando pudo consumarse la promesa del prócer.
La aparición segura de lo que acá identificamos como el ángel propiamente tal, sin embargo, asomará tiempo más tarde, especialmente en la retórica patriota de la Guerra del Pacífico, a nuestro entender. En este período, pues, el presbítero Ramón Ángel Jara -hombre de gran influencia en el siglo XIX y recordado por su famosa cita inmortalizada en el Cristo Redentor de los Andes- decía en declaración solemne de julio de 1879, período en que Chile había comenzado a jugarse ya su suerte en los campos de batalla:
"Que el Ángel de Chile, soltando al viento su cabellera de luz y sus alas de fuego, vuele desde el Loa a Magallanes, recogiendo de todo corazón chileno, una bendición y una ofrenda para los niños huérfanos del Asilo de la Patria".
Portada de "El Nuevo Ferrocarril" (Año II, Nº 64, 26 de abril de 1880), con ilustración titulada "Profecía artística de la victoria del Perú i Bolivia". Se representa a Chile como una imagen femenina pero con atributos del Ángel de Chile, como la estrella solitaria en la frente. Depósito Biblioteca especializada del Museo Benjamín Vicuña Mackenna. Fuente: sitio web del museo.
Otra posible representación del Ángel de Chile en plena Guerra del Pacífico, en portada de "El Nuevo Ferrocarril" (Año II, Nº 57, 1° de abril de 1880) titulada "Monumento al roto. Proyecto presentado por El Nuevo ferrocarril". Depósito Biblioteca especializada del Museo Benjamín Vicuña Mackenna. Fuente: sitio web del museo.
Cuadro de la Virgen del Carmen con el Ángel de Chile, originalmente dispuesto en el altar mayor de la desaparecida Capilla de la Victoria de Maipú. El Ángel aparece aquí con su estrella en la cabeza, la coraza de armadura de torso, su espada y el blasón patrio, con un cóndor de fondo. Corresponde a la obra que pintó en 1891 el artista Pedro León Carmona. Esta imagen está publicada en la página de Maipú Patrimonial desde julio pasado, en donde se señala que pronto será restaurado, ya que se encuentra con gran deterioro. Fuente: maipupatrimonial.cl/mp/?p=2392.
Acercamiento a la imagen del Ángel de Chile en el mismo cuadro de Maipú, que me proporciona gentilmente Safira Tobar. Se observa la estrella sobre su cabeza, resplandeciente, en este caso. El cuadro restaurado debería estar listo para marzo del próximo año, en los preparativos de las celebraciones por el cumplimiento del bicentenario del juramento libertario a la Virgen del Carmen, tras la Batalla de Maipú.
Lámina editorial celebrando la Batalla de Maipú. Se observa la Virgen del Carmen apareciéndose a San Martín, O'Higgins y los ejércitos patriotas, acompañada en lo alto del Ángel de Chile que despliega una bandera de la transición. Fuente imagen: Virgendelcarmen.cl.
Jara apeló varias veces a esta misteriosa entidad del Ángel de Chile en sus encendidos discursos patriotas, según comenta también el escritor Jorge Marchant Lazcano en su novela histórica "El Ángel de la Patria", de 2010. Además, en una oración fúnebre que pronunciara el presbítero en 1891 para el descanso de las víctimas de la Guerra Civil de ese mismo año, invoca otra vez a la presencia de la entidad custodia:
"¡Estos eran los soldados que peleaban por la redención de nuestro suelo! Por eso, antes que el sol llegara a su zenit, el 28 de agosto, ya la bandera de la Constitución flameaba al viento sobre las ruinas de sus porfiados enemigos, y Dios, desde su trono, enviaba al Ángel de Chile con los laureles del triunfo y la oliva de la paz a anunciar a la República que abandonara el sepulcro y entonase el himno final de la victoria".
La pintura heroica y épica de la Guerra del Pacífico, también retrató al Ángel de Chile con cierto interés en hacerlo presente con meritoria solemnidad, como sucedió con los cuadros del artista santiaguino Pedro León Carmona Quiroga (1853-1899), discípulo del italiano venido a nuestro país don Alejandro Cicarelli. Estas obras son descritas en el interesante trabajo titulado "Arte, guerra e imaginario nacional. La Guerra del Pacífico en la pintura de historia chilena, 1879-1912", de Carlos Donoso y Gonzalo Serrano.
Uno de los monumentales cuadros de Carmona exhibidos en la Exposición Agrícola y Militar de 1880 (ganando la medalla de oro en plena Guerra del Pacífico), titulado "La apoteosis de Prat", mostraba al Capitán de la "Esmeralda" sobre los restos de la corbeta, iluminado por los resplandores de la gloria y acompañado de Serrano, Riquelme y Aldea, aprestándose para el abordaje del "Huáscar". Una entidad que el cronista Manuel M. Lobos identificó como Genio de Chile, aparecía sosteniendo en sus brazos el cuerpo de Videla, rodeado por despojos del naufragio y algunas víctimas de la nave. Les acompañaban las alegorías de la República, la Fama y la Historia, con un horizonte de fondo en se distinguían los mástiles de la "Esmeralda" en sus últimos instantes antes de acabar de hundirse.
Esta iconografía se repite con diferentes representaciones y composiciones en el arte épico hecho para Prat, como la obra "Prat guiado al sacrificio guiado por el genio de la Patria", de Cosme San Martín, hecha muy pocos años después, y en la primera propuesta del escultor francés Denys Pierre Puech para la escultura del héroe en la Plaza Sotomayor del Valparaíso: en ambos casos, aparece un ángel (andrógino en el primero y femenino en el segundo) con una estrella sobre la frente y fusionándose con el pabellón nacional.
Esta fuerza desconocida representada en el ángel o genio de la gloria patria, parece ser el concepto al que aludirá -tantos años después- el escritor y periodista Enrique Bunster, en su libro "Bala en boca", cuando comenta que: "Un hado infalible favorece a este pueblo cuando se juega su destino con resolución viril, aún en empresas fantásticas y locas", refiriéndose precisamente a los héroes de aquellas epopeyas.
Imagen del Ángel de Chile durante la Procesión de la Virgen del Carmen de 1904 en Valparaíso, tomada de una revista "Sucesos" de ese año. Aparece siendo sacado de la desaparecida Parroquia del Espíritu Santo, que existían enfrente de la Plaza de la Victoria. Fuente imagen: Valpoiglesias.blogspot.com.
Vista actual del Ángel de Chile, ahora a resguardo en la Catedral de Valparaíso. Imagen gentilmente proporcionada por nuestro amigo Gonzalo Orellana Hidalgo (visítenlo en su sitio Gonzaloohidalgo.tumblr.com).
Acercamiento a la imagen del Ángel de Chile de la Catedral de Valparaíso, en otra fotografía compartida por Gonzalo Orellana Hidalgo.
Heráldica patria y simbología guerrera (cañones, empuñaduras, laureles, coraza central, etc.) en la base del Ángel Custodio de Valparaíso, en imagen tomada por Gonzalo Orellana Hidalgo. ¿Será la bandera que se representa en la izquierda del pedestal, ese posible otro estandarte de la Transición que ha sido virtualmente olvidado por la iconografía patria? El orden de los colores no coincide con el que más conocemos de este período histórico.
Volviendo a Carmona en los días de la Guerra del Pacífico, el enigmático Ángel de Chile reaparecerá en otra de sus enormes obras, titulada "La Patrona del Ejército", gran óleo de unos 12 metros de alto y ocho de ancho, con más de 100 figuras en su composición. Aunque también está desaparecido, Lobos describe el inmenso cuadro en "La Patrona del Ejército. Apoteosis de los héroes de la guerra actual y de Arturo Prat", texto publicado por el periódico "El Estandarte Católico" del 6 de diciembre de 1883. Se señala también que esta obra había sido concebida para decorar el interior del Templo de la Gratitud Nacional, por entonces en construcción, completado como agradecimiento a la asistencia divina durante la Guerra del 79 sobre un proyecto anterior cuya primera piedra se remontaba a 1853. Sería el padre Ramón Ángel Jara, justamente, quien creó en 1879 y al costado del mismo templo el Asilo de la Patria, para los huérfanos de la guerra.
Entrando en detalles de aquella obra, se la describe con la Virgen del Carmen al centro, rodeada por ángeles y, sobre las nubes en las alturas divinas, las figuras de Prat, Serrano, Riquelme y Aldea. A la derecha, estaba un ente descrito como el Genio de la Inmortalidad, en actitud de ir a coronar a Prat, cuyo sueño era velado por el mismísimo Ángel de la Patria, según la descripción que hace Lobos.
Prosigue diciendo que, hacia la derecha de la composición, estaban los Padres de la Patria: O'Higgins, Carrera, Freire, San Martín y Las Heras, acompañados por los espíritus identificados como Genios de la Victoria. A la izquierda, en tanto, estaban las matronas chilenas, depositando las cenizas de sus padres, esposos e hijos. Se veía también a Eleuterio Ramírez con el estandarte del heroico 2° de Línea. Una multitud de guerreros rinden, a ambos lados de la composición, su último suspiro aclamando a Chile y a la Santa Patrona de sus Ejércitos.
La recién referida obra se enmarcaba entre columnas de granito, con figuras alegóricas de bronce labradas: a la izquierda el Genio de la Inmortalidad (con los nombres de todas las batallas de la Guerra del Pacífico inscritas, además del retrato de Ramírez al centro) y en el otro extremo los nombres de marinos heroicos con el retrato de Prat, el Genio Protector de Chile y un grupo de rotos chilenos en representación del heroísmo popular. En la base de toda esta escena se podía ver el libro de la Historia, bajo las alas extendidas de un cóndor con una rama de olivo en el pico, y en el frontispicio a la alegoría de la Fama sosteniendo el escudo chileno, acompañada por Caupolicán y rodeado de "genios" que sostienen la divisa "Vencer o morir".
Una representación aún más explícita del Ángel de Chile por los mismos pinceles de Carmona, aparece en la ya desaparecida Capilla de la Victoria de Maipú, que hemos mencionado más arriba. Los detalles me los hace notar con gran acierto Safira, otra vez, por lo que pienso que ella es como una coautora de este artículo, a fin de cuentas (quiero enfatizarlo).
En efecto, en el documento recopilatorio titulado "La Virgen del Carmen, Chile y Maipú: cronología y textos", de 1974, se describía un cuadro del autor presidiendo el altar mayor: las imágenes de la época lo muestran exactamente allí, atrás, en el presbiterio. Dicho óleo representaba a la Virgen con el Niño Jesús sostenida por varios querubines, mientras que "a sus pies se postra el Ángel de Chile con el escudo de la patria y el cóndor heráldico". Este cuadro está, actualmente, en proceso de restauración y será presentado otra vez al público para las fiestas del Bicentenario de la Batalla de Maipú, el próximo año 2018.
Otra posible efigie del Ángel de Chile, esta vez en la Iglesia de Montegrande, Valle de Elqui. La imagen también fue tomada por Gonzalo Orellana Hidalgo.
Actualización: Escultura en relieve de mármol del Ángel de Chile, en la cripta de Tomás Ignacio de Urmeneta y su nieta Carmen Urmeneta y Quiroga, en la Iglesia de Santo Domingo de Santiago. Lleva una inscripción que dice: "Chelli fece Roma 1865". Según informa el libro "Escultura Sacra Patrimonial en Santiago de Chile siglos XVI al XX", es obra de Carlo Chelli.
Familia Benítez sacando el carro floral con el Ángel de Chile desde la Catedral Metropolitana, para comenzar la procesión de septiembre de 2017.
Ángel de Chile a cargo de la cofradía religiosa de la familia Benítez, en Santiago, frente a la Catedral Metropolitana y saliendo hacia la procesión de la Oración Por Chile 2017.
De lo recién descrito, se desprende otra reflexión con algo de conjetura, de nuestra parte: ¿Habrá alguna relación en la representación del cóndor, tan importante en la iconografía patria y andina, con el Ángel de Chile? El que Carmona lo haya presentado reemplazando a la paloma de la paz y con sus propios símbolos, como la rama de oliva, es sospechoso: dicha representación tomada de las sagradas escrituras también es considerada un ángel en la religiosidad, por lo que el cóndor podría ser un equivalente al Ángel Custodio de Chile, en este nivel de significaciones iconográficas, de la misma manera que la paloma blanca lo es con respecto al Espíritu Santo ("He visto al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma y permanecía sobre Él", en Marcos 1, 10 y en Lucas 3, 21-22).
Por otro lado, don Ramón Ángel Jara se nos reaparece en esta misma historia, ahora como enlace con las circunstancias que han rodeado la presencia pictórica y retórica del Ángel de Chile: el mismo sacerdote fue el encargado de dar el discurso oficial de inauguración de la Capilla de la Victoria, el 5 de abril de 1892. El juramento de los patriotas de erigirle un templo a la Virgen del Carmen como agradecimiento, recién entonces pudo ser cumplido, tantos años después de consumada la Independencia.
Otra imagen que considero sospechosa y una posible alusión al Ángel de Chile, aunque desde una mirada y representación más laica, es la del Monumento a las Víctimas de la Masacre de Lo Cañas, titulado Pro-Patria, que está en el Cementerio General de Recoleta, en Santiago. Obra de Virginio Arias, aunque se trata de una entidad femenina y no alada, su actitud de proteger el sueño mortuorio del mártir que sostienen sus brazos y su estrella sobre el cintillo que lleva en la frente, se ofrecen como rasgos análogos a la iconografía heroica presentada por Carmona, San Martín y otros autores mencionados.
Es notable el hecho de que la revista religiosa "Monte Carmelo" de 1911, y después la obra titulada "Vírgenes conquistadoras que Santa Teresa envió a las Américas", de fray Severino de Santa Teresa, se refieran a una apoteósica procesión de la Virgen del Carmen por Santiago hacia el cambio de siglo, donde las mudanzas pasearon la representación en andas no sólo de la Virgen del Carmen y Santa Patrona del Ejército, desde la Basílica del Salvador de calle Huérfanos (la imagen se hallaba allí desde 1890), sino también un altar con la representación del propio Ángel de Chile:
"Subiendo hasta la cabeza de la virgen y bajando hasta sus pies, la presentaba como la Reina de Chile, pues iba coronada. A un lado de sus plantas, el cóndor audaz, domesticado en actitud reverente ante la gran Señora, que contemplaba las armas, fusiles y cañones y tambores, trompetas y trofeos de victoria cuya fama iba pregonando un hermoso ángel que, frente al cóndor, con su trompeta, decía en sus sonidos, que parecían percibirse: Chile es libre y ha sido siempre victorioso en les combates por la protección de la Virgen del Carmen. Las andas del Ángel de Chile iban también hermosas".
Detalle de la decoración del pedestal de la figura de andas con el Ángel de Chile, de los Benítez. Parece tener cierta evocación a los colores vexilológicos de la Patria Vieja.
Retrato del fallecido devoto de la Virgen del Carmen don José Benítez, fundador de la cofradía a cargo del mismo y compuesta por familiares y amigos feligreses. Le acompaña su gorra, con el diseño que usaban las procesiones y romerías del grupo. Ambos detalles forman parte de los adiciones al carro que saca en andas al Ángel de Chile por Santiago.
Tres generaciones descendientes de don José Benítez (hijos, nietos y bisnietos) hoy guardan, arman y pasean a tiro al Ángel de Chile en la procesión de Santiago.
Todavía en los años 20 ó 30, se celebraba en nuestro país el Día del Ángel de Chile el mismo 18 de septiembre de las Fiestas Patrias, que coincide también en el santoral con el de San José de Cupertino, canonizado por el papa Clemente XIII. Desconozco por cuánto tiempo más se habrá extendido la identificación de ese día como suyo, pero no cabe duda de que la asociación del ángel a los festejos patriotas de la Primera Junta Nacional de Gobierno y la Declaración de Independencia no podían ser más deliberadamente estrechos, o mejor dicho superpuestos.
Por otro lado, fue en 1923 cuando el Obispado nacional eligió la imagen de la Cofradía del Carmen que está hoy en el Sagrario, como Reina y Madre de Chile, muy seguramente con la custodia simbólica del Ángel de Chile allí presente. La Virgen de marras fue coronada con la señalada categoría el 19 de diciembre de 1926, por Monseñor Aloysi Masella, enviado especial del Papa Pío XI, durante una masiva ceremonia realizada en el Parque Cousiño, hoy Parque O'Higgins de Santiago.
En 1971, la Conferencia Episcopal traslada por decreto la Procesión de la Virgen del Carmen desde último domingo de octubre hasta el último domingo de septiembre, para cerrar con ella el período de celebraciones de las Fiestas Patrias. El propósito era dejar la efeméride y su ejecución totalmente integrada a estos festejos patrios, como sucedía ya con el Te Deum que se realizaba desde 1811 por decisión de don José Miguel Carrera (como Santa Misa de Acción de Gracias) y que adquiere su carácter ecuménico ese mismo año de 1971, por petición del Presidente Salvador Allende al entonces Arzobispo de Santiago, Cardenal Raúl Silva Henríquez. La ceremonia y romería resultante del traslado a septiembre, es la llamada Oración Por Chile, precisamente, porque en el mismo cambio la estableció también como una gran plegaria por el país (realizada en Santiago y demás regiones), que acompañará a la procesión.
Por coincidencia, en ese mismo período de años se había dejado en desuso y comenzado la demolición del maltrecho edificio de la Capilla de la Victoria de Maipú, iniciándose también y en su reemplazo, la construcción del enorme y esplendoroso Templo Votivo, a sus espaldas. Fue entonces cuando el mencionado cuadro de la Virgen del Carmen acompañada por el Ángel de Chile fue retirado desde el altar y pasó a resguardo de la Corporación Voto Nacional O'Higgins, que cuenta con museo propio en el lugar.
Debo comentar que, durante mis consultas para este tema, también me he enterado por fuentes orales que hubo, posiblemente, quienes quisieron identificar a la moneda con cuño del llamado Ángel de la Libertad (las antiguas de $10), emitida a partir de 1976, con el personaje angelical de nuestro interés. Creo que si esta interpretación existió, acaso se trata solamente de una asociación con carácter más bien político, pues no encuentro razones convincentes para ella: la diosa de la moneda correspondería en realidad a Libertas o bien a Niké-Astrea, alegorizando con ella a la Victoria y la Liberación, en el contexto conmemorativo del 11 de septiembre de 1973 y de acuerdo a la visión que el régimen de turno que quiso acuñarle con esta serie numismática.
Dijimos, por cierto, que tanto la imagen oficial de la Virgen del Carmen como la del Ángel de Chile, se encontraban para entonces en altares propios dentro de la Basílica del Salvador de Santiago, desde donde salían sólo durante las procesiones... Seguían en este templo, pero sus años allí estaban contados, como podremos verificar luego.
 
Cabe añadir que la ciudad de Valparaíso atesora también un ángel propio, para sacarlo en andas en las fiestas de la Virgen del Carmen. Aunque es conocido como el "hermano" del que está en Santiago, claramente corresponden a diseños diferentes. Antaño, este ángel porteño se acuartelaba en la Parroquia del Espíritu Santo, situada entre calles Molina y Lira enfrente de la célebre Plaza de la Victoria, siendo trasladado desde allí con la demolición del templo en 1972, llegando así hasta la Catedral del puerto en donde se halla ahora.
Otras representaciones del Ángel de Chile se encuentran a resguardo de diferentes diócesis en el país, donde se celebran la Oración Por Chile y la procesión carmelita. Ha sido conocido en el Valle de Elqui, existiendo una efigie en Montegrande, y en el mundo minero y salitrero se tuvo una figura muy propia en la Capilla del Carmen inaugurada en 1933, con su Ángel de Chile al interior junto a la Virgen del Carmen, la Virgen de Andacollo y San Antonio de Padua. Esta capilla está ubicada enfrente de la Plaza Arica de Iquique y es hasta hoy el escenario de la Octava o "Fiesta Chica" de la Virgen de La Tirana.
El mismo Ángel de Chile de la Oración Por Chile, estacionado en su arca rodante sobre el Altar de la Patria, junto a las estatuas ecuestres de O'Higgins y Carrera, en Santiago.
El Ángel de Chile ya partiendo desde su lugar junto a la Plaza de Armas y la Catedral Metropolitana, durante la Oración por Chile en Santiago, en 2017.
Acercamiento al rostro actual del Ángel de Chile a cargo de la familia Benítez, en Santiago. Puede que algunos de los detalles visibles en la figura no sean originales, a causa de las restauraciones y reconstrucciones de la misma imagen.
Cabe recordar también, ya más en el campo de lo anecdótico, que durante las polémicas y escasamente confiables apariciones de la Virgen de Peña Blanca en Villa Alemana durante los años 80, parte de los supuestos mensajes recibidos por el controvertido "vidente" el caso, incluyó oraciones y emplazamientos directos del Ángel de Chile para ser comunicados a los crédulos de aquellas experiencias. Al mismo "vidente", de hecho, se lo catalogó entre sus creyentes como Ángel de Chile aludiendo a su nombre, Miguel Ángel, por supuesto que antes de terminar su tormentosa vida acusado de charlatán, mitómano incorregible, ahogado en vicios banales y refugiado en el alias Carole Romanov.
Inesperadamente, el terremoto del 3 de marzo de 1985, dejó al imponente edificio neogótico de la Basílica del Salvador en un calamitoso estado que sólo ha seguido empeorando desde entonces.  Fue en aquel momento cuando la Virgen debió ser sacada y casi evacuada de este templo en ruinas, y más tarde trasladada a la Catedral Metropolitana en donde ahora se encuentra, particularmente al sector de la Parroquia del Sagrario, enfrente de la Plaza de Armas de Santiago. El traslado fue formalizado por decreto del 11 de diciembre de 1996 y completado en 2004, con remodelación del lugar y la nueva coronación de la figura. La Cofradía del Carmen, que antes tenía su sede en la siniestrada basílica, también se mudó con la imagen hasta este lugar.
Sin embargo, una suerte distinta corrió el Ángel de Chile que acompañaba a la Virgen en el mismo templo destruido: quedó abandonado, muy deteriorado por el castigo, desarmado y abandonado en unas cajas. De acuerdo a la información que proporciona la familia y actual cofradía a cargo del mismo ángel, éste había llegado a Chile en el mismo período en que se trajo desde Francia a la misma Virgen del Carmen que está en el Sagrario. Se recordará que esta figura mariana llegó al país por encargo de don José Ramón Ossa (año 1833), originalmente para su familia en Copiapó, siendo donada después a la Iglesia. Empero, un trabajo de varios autores recientemente publicado, "Escultura Sacra Patrimonial en Santiago de Chile siglos XVI al XX", informa que aquella figura data de 1907 y pertenece al ilustre tallador español Felipe Coscolla. Por ahora, no tengo información dura al respecto.
Enterado de esta la situación en que se encontraba el ángel, un antiguo y leal devoto de la Cofradía del Carmen, don José Benítez, solicitó con su familia a la Iglesia, en 1991, un permiso para hacerse cargo de la imagen de talla policromada, y así restaurarla y sacarla en las arcas de andas todos los años. Fue de esa forma que los Benítez fundaron su propio grupo para estas labores y la procesión: la Cofradía del Ángel Custodio de Chile, integrado hoy por siete de los ocho hijos de don José (una hija suya reside en España y es monja), sus 15 nietos y algunos bisnietos.
Entrevistado en una ocasión por la Diócesis de San Bernardo, para un artículo aparecido en su sitio web, el devoto José Benítez declaró:
"El Ángel creemos que es muy importante, es San Gabriel, el de la Anunciación y va a acompañando a María junto a los otros Santos... Los curitas le dan poca relevancia, siendo que los ángeles siempre han estado presentes en la vida de Jesús y de los Santos. Son los que anuncian y ayudan".
Tras el fallecimiento del patriarca de la Cofradía hace pocos años, ha sido su hijo Ricardo Benítez quien parece haber tomado el liderazgo de la misma, asistiendo fielmente con los demás hermanos y llevando en andas al Ángel de Chile en un colorido carro, decorado con flores, bordados y el retrato de don José, acompañado de la que fuera su gorra usada en las romerías.
A todo esto, en diciembre de 2006 y al cumplirse 80 años de la coronación de esta imagen de la Virgen del Carmen como Reina y Madre de Chile, la Parroquia del Sagrario había sido elevada a la categoría canóniga de Santuario para su patronato, pero por alguna razón el Ángel de Chile no ha regresado a su lado, permaneciendo sin casa propia aún. La familia Benítez ha intentado convencer a la Iglesia de destinarle un lugar propio en este lugar o algún otro entre los templos de Santiago, para ponerlo al alcance y disposición de los feligreses como sucede con su "hermano" de Valparaíso, y aún mantienen este deseo.
El propósito de los Benítez es no mantener más al ángel desarmado y en una bodega que ellos procuraron, durante el resto del año en que no sale a las calles, y que así esté disponible permanentemente a la admiración y oraciones de los devotos. Sin embargo, hasta ahora sus solicitudes no han llegado a resultados concretos, aunque la familia se muestra muy lejana a la sola idea de llegar a perder su interés por seguir conservándolo y haciéndose responsable de la histórica figura, a través de su cofradía.

1 comentario:

  1. Es curioso que en Las representaciones iconográficas aparezca con la estrella en la corono.
    Podría haber cierta representación con Lucifer

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