martes, 27 de marzo de 2012

EL TEMIBLE "VASO NEGRO"

Casi todos lo hemos bebido alguna vez… Quizás sin saberlo, incluso. Marcó varias veces nuestros inicios en las aventuras del alcohol con amigos o la introducción en las parrandas. Y en innumerables casos, también, ha señalado el momento final de incontables mártires de esas noches regadas por fermentos y destilados espirituosos.
Es el temido vaso negro quien nos espera marcando nuestro epílogo en la fiesta, la reunión social, el matrimonio o, simplemente, en la tomatera sin excusas con efemérides… El final para nosotros, que lo bebimos, porque a nuestras espaldas y sobre nuestros ronquidos, la jarana continuará con el resto de los comensales que aún no beben su respectivo vaso negro, antítesis del cáliz con la ambrosía de vida.
El vaso negro es siempre el último: el golpe de gracia a la borrachera y la coronación de la ebriedad. Nos desconectará y nos enviará a dormir como angelitos en coma, entre humores etílicos e hígados cada vez más grasos, con los dientes teñidos de tinto y los orines cargados de cerveza. Los curados odiosos son invitados gratuitamente al nefasto cáliz oscuro, para literalmente “apagarlos” y mandarlos a la cama, sin perturbar al resto de la fiesta. Los primerizos encuentran su vaso negro pronto; los decanos, lo postergan tanto como la experiencia les permite hacerlo.

viernes, 23 de marzo de 2012

LOS SECRETOS DEL ALGARROBO CENTENARIO FRENTE A LA PLAZA DE PICA

Coordenadas:  20°29'29.33"S 69°19'45.58"W
Artículo originalmente redactado por el recopilador e investigador de San Andrés de Pica, el señor Juan Huatalcho. La leyenda parece hacer alusión a las cochas de aguas termales que existen en el pueblo. Pertenece a una recopilación realizada por don Juan en el año 1954, y se refiere al centenario árbol de algarrobo que se puede ver en el pueblo junto a la iglesia y frente a la plaza principal:
En 1898 se constituyó como Párroco de Pica el sacerdote Luis Frederich. Encontró una población de unos 1.500 habitantes cuyos domicilios no tenían agua potable ni alcantarillado, los posos negros reinaban por doquier.
La mayoría de las casas se surtían de agua de pozo de hasta veinte metros de profundidad. Las familias de la Banda Resbaladero y Miraflores acarreaban el agua de las vertientes de las cochas y caminaban varias decenas de metro. Ese sistema dio lugar para que personas de como Lucio León adicionaran un tonel de madera con ejes en los cabezales que luego hacían rodar arrastrados por un burro.
Los maestros Leoncio Henríquez y Héctor Barreda, en su camioneta vendían tambores galvanizados. Esa actividad duró hasta el año 1964, fecha en que el Gobierno instaló la red de agua potable fiscal. El nombre... D.O.S.

lunes, 19 de marzo de 2012

ANÉCDOTAS DE UN HOMBRE DE RADIO: EL DÍA QUE JUAN CARLOS GIL MURIÓ Y RESUCITÓ EN CALAMA

Juan Alfonso Ossandón Gil, más conocido por su seudónimo Juan Carlos Gil, debe ser uno de los pocos chilenos capaces de anotarse dos fechas en lo que sería su futura lápida, ojala necesaria dentro de mucho tiempo más, por cierto. En efecto, el famoso locutor y veterano hombre de radio nacional ostenta un suceso único en su biografía: haber fallecido "formalmente" y experimentar la resurrección en la ciudad de Calama, al final de su primera etapa de vida en las comunicaciones, con sólo 26 años de vida.
Tenía unas ganas incontenibles de consultar al propio protagonista alguna vez esta insólita historia que sólo conocía a oídas, casi olvidada y prácticamente desconocida por muchos de los colegas de don Juan Carlos entre las generaciones posteriores.

sábado, 17 de marzo de 2012

LA LEYENDA SOBRE EL NOMBRE DEL PUEBLO DE "PICA"

Tranque de Pica hacia el 1900 (Imagen de las Colecciones del Museo Histórico Nacional).
Coordenadas: 20°29'28.41"S 69°19'45.81"W
Artículo originalmente redactado por el recopilador e investigador de San Andrés de Pica, el señor Juan Huatalcho.
Dice la leyenda que cuando Jesús, acompañado de sus discípulos, recorría los pueblos de la Tierra, llegó a este lugar donde existía una laguna.
El relato dice, que por traer los pies acalorados por el Sol, se sacaron las sandalias y se metieron al agua.
De repente, Jesús lanza un "¡¡ayy!!" de dolor. Andrés, que estaba cerca, le pregunta:
- Maestro, ¿de qué te quejas?
- Me clavé una espina -responde Jesús.

viernes, 16 de marzo de 2012

EL CULTO URBANO DE LA MUERTE: EL ORIGEN Y LA TRASCENDENCIA DE LAS ANIMITAS EN CHILE

Mausoleo del Presidente José Manuel Balmaceda, hacia 1928. Ha sido desde esa época una de las animitas más populares del Cementerio General, requerida por los estudiantes.
Parto por agradecer todos los comentarios y mails enviados después de la publicación de una nota periodística sobre las animitas de las carreteras chilenas, que puede ser vista aquí y en la que este servidor aparece consultado.
Para responder de manera general a las muchas consultas que también han llegado en estos pocos días -pues parece que el tema de las animitas despuerta particular interés entre los amantes del patrimonio-, me permitiré incluir este artículo a base del mismo escrito que presenté para la señalada entrevista, agregando y ampliando algunos aspectos para darle contundencia y complacer la curiosidad sobre uno de los temas más interesantes de las tradiciones populares, donde convergen la religiosidad, el folklore, supersticiones, costumbres, leyendas y, especialmente, el culto mortuorio.

jueves, 15 de marzo de 2012

CUANDO ABUNDABAN EN SANTIAGO LAS CASAS-PILARES DE ESQUINA

Fotografía de una casa-pilar de La Chimba (probablemente la ex Posada de la Cañadilla, aunque en otras fuentes aparece como la casona del mismo estilo que estuvo ubicada en Alameda con Lastarria) ya convertida en tienda de abarrotes, en el momento en que era adoquinada la avenida. Se observa su estupendo pilar esquinero, en el acceso principal del edificio.

En este artículo, que también usé por base para la presentación de un texto publicado el año 2010 por Memoria Chilena para el ciclo "Artículos para el Bicentenario", abordaré de manera general este interesante tema sobre una característica de la arquitectura de origen colonial en Santiago de Chile: casos famosos de casonas antiguas con el notable detalle de los pilares de esquina, maravillas que prácticamente han desaparecido ya del paisaje urbano de nuestra capital a pesar de que fueron muy abundantes en los tiempos coloniales de la Zona Central.
Tales columnas de vértices en las cuadras antiguas eran un elemento que estaba presente con singular frecuencia, especialmente entre los siglos XVIII y XIX. Algunas eran de troncos gruesos labrados con formas decorativas; la mayoría, sin embargo, eran de concreto o roca tallada, pues tenían por función soportar el peso de la estructura superior del vértice de las casonas, frecuentemente con segundo piso, sin perturbar el tránsito de los peatones por abajo. También servían para un aprovechamiento particular del espacio en las esquinas sin sacrificar el área construida de la casa que las ocupaba.

CONTRASTE DE ÉPOCAS EN LA HISTORIA DE LOS BURDELES CLÁSICOS DE SANTIAGO

“Se arrancaron con el piano / Que tenía la Carlina / Le echan la culpa a la Lolo / También a la Lechuguina // Cómo lo cargarían / Si no es vihuela / Dijo la Nena el Banjo / Con la Chabela” (Cueca “Se arrancaron con el piano”, de Nano Núñez y “Los Chileneros”)
Este texto me sirvió de base a la presentación del artículo titulado "Apuntes sobre la Edad Dorada vs. la Edad Oscura de la clásicas 'casas de remolienda' de Santiago", publicado el año 2010 por Memoria Chile en su ciclo "Artículos para el Bicentenario". Creo que ha sido uno de los temas que más atracción y curiosidad ha producido a los lectores de este blog, así que también lo dejaré disponible acá para quien quiera conocer un poco más sobre el asunto.
Como he dicho en varias ocasiones, hubo una época en que las casas de huifa, de remolienda o de “tolerancia” (como se les llamó eufemísticamente, incluso en la legislación) fueron parte importante de la historia popular de la ciudad de Santiago alcanzando ciertos aspectos de folklore y costumbrismo que no siempre son visualizados ni reconocidos. Para bien o para mal, los lupanares conformaron y concentraron aspectos de la vida social que el tiempo y los escrúpulos se han encargado de ir ignorando hasta relegarlos al claroscuro, cuando no negándolos en forma casi absoluta.

EL CASO DE UN INTENTO DE HOMICIDIO EN SANTIAGO COMO CONSECUENCIA DE LA MASACRE DE SANTA MARÍA DE IQUIQUE

Sensacionalista grabado de la prensa de la época, reproduciendo el momento en que Antonio Ramón Ramón ataca al General Roberto Silva Renard, en las inmediaciones del Parque Cousiño (Fuente imagen: diario "La Tercera").
Coordenadas: 33°28'13.04"S 70°39'24.19"W (lugar aprox. del atentado)
¡Quién lo diría! Un golpe a la tranquilidad del centralismo y un caso de implicaciones internacionales vino a tener lugar en Santiago pasado el Primer Centenario, como coletazo inesperado de la brutal matanza de obreros salitreros en la Masacre de la Escuela Santa María de Iquique del 21 de diciembre de 1907, manchado de sangre y culpas las inmediaciones del copetudo Parque Cousiño, hoy Parque O'Higgins.
Era la mañana del lunes 14 de diciembre de 1914, cuando el General Roberto Silva Renard se dirigía a pie hacia su lugar de trabajo. El militar tenía su residencia en este mismo barrio, que por entonces era un vecindario aristocrático y elegante, del que aún quedan varias casonas suntuosas. Sin embargo, llegando a la proximidad del parque con su perfecto uniforme y espada al cinto, fue súbitamente abordado por un sujeto que lo atacó con violencia intentando darle muerte: el obrero andaluz Antonio Ramón Ramón. Mientras era apuñalado, el militar cayó de rodillas y trató de caminar tambaleante, afirmándose de los barrotes de las ventanas y rejas de las casas, hasta que se desplomó en el suelo: estaba gravemente herido y se desangraba por la más peligrosa de las estocadas, propinada en el cuello. Su agresor, creyendo que ya le había asegurado la muerte, se echó a correr.

miércoles, 14 de marzo de 2012

CHILE, CAMPEÓN MUNDIAL DE ANIMITAS (Diario "Las Últimas Noticias", miércoles 14 de marzo de 2012)

Artículo "Chile, campeón mundial de las animitas", publicado en el suplemento "Feria del Transporte" del diario "Las Últimas Noticias" del miércoles 14 de marzo de 2012. Link al artículo original: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2012-03-14&PaginaId=18&SupplementId=68&bodyid=0 (Clic sobre la imagen para ampliarla).
Las carreteras son un largo y angosto ataúd

Aunque se discute si es una tradición de orígenes europeos o precolombinos, algo es claro: en ningún país del mundo existen tantas como acá.
Las calles y carreteras chilenas están plagadas de animitas que recuerdan el sitio donde ocurrió una “mala muerte”: solo en Argentina esta curiosa costumbre tiene un arraigo similar.

Sus orígenes datan del siglo 19, cuando la iglesia católica se vuelve menos estricta hacia las manifestaciones del cristianismo popular en las comunidades rurales. Esas animitas primitivas, que luego llegan a las ciudades, eran más simples y menos ornamentadas que en nuestros días. “Hacia 1840, por ejemplo, había una en el Puente de Cal y Canto que consistía en una sencilla cruz negra, que los vecinos levantaron allí luego de que un señor cayera fatalmente al río Mapocho en un accidente de carruajes de caballos”, ejemplifica el investigador histórico Cristián Salazar.

EL TEATRO BALMACEDA: LA SECRETA HISTORIA DE BUTACAS Y CANDILEJAS A ORILLAS DEL MAPOCHO

Teatro Balmaceda hacia 1960. Imagen del archivo fotográfico del Museo Histórico Nacional, A la izquierda, alcanza a verse parte del aspecto que tenía el antiguo edificio del Hotel Luna Park.
Coordenadas: 33°25'52.27"S 70°39'4.17"W
En la calle Artesanos 841, casi llegando a Avenida La Paz y justo al frente de la Pérgola de las Flores Santa María y del nuevo Mercado Tirso de Molina, se encuentra un edificio con la forma de una cabina de un navío, que antaño fuera todo un símbolo de la intensa vida nocturna que tuvo alguna vez este viejo sector de Santiago, al "otro lado" del río Mapocho. Ronda el rumor de que podría ser demolido; y aunque ha resistido terremotos e incendios, no hay duda de que el tiempo ya dejado también su huella inexorable sobre el mismo.
El nombre de este teatro de variedades y centro de espectáculos aún se distingue en dos caras de una cornisa vertical con forma de prisma, que se levanta en su fachada, entre esas ventanas redondas que parecen las escotillas de un crucero: "Balmaceda", nombre que a una mayoría no inspirará más que curiosidad e intriga, mientras que a la minoría que supo de su leyenda, remontará a la época dorada de las candilejas chilenas de los años treintas, más algunas de las primeras experiencias de "destape" en el espectáculo nacional ante la mirada escandalizada de los conservadores y tradicionalistas, mismos que no podían guardar silencio ante el triunfo de los bajos instintos de la plebe, que allí se reunía a disfrutar de las presentaciones.

TRES TOCORNALES, UNA CALLE Y UN VINO

Existen algunas confusiones con el nombre de la calle Tocornal. En algunas partes, es llamada "Manuel Antonio Tocornal". Pero, en otros tramos, se la llama simplemente como "Tocornal", incluso en la señalética. En algunos mapas, aparece el tramo Sur de la calle sólo con el apellido, a pesar de que este cartel, en el cruce con Maule, muestra el nombre completo. En los mapas de Santiago de los años veinte, constatamos que aparece señalada enteramente sólo como "Tocornal", a secas.
Hace tiempo había querido redactar una entrada sobre "los tres Tocornales" (abuelo, padre e hijo) y la calle homónima que cruza con interrupciones el vecindario de Matta y Barrio Matadero, pero por limitaciones de tiempo me permitiré tomar sólo unas biografías ya publicadas para complementarlas con algunas anotaciones y fotografías que conservo como registros de caminatas por estos viejos barrios que fueron parte de mi juventud en le Liceo Manuel Barros Borgoño.
A muchos, quizás el nombre de Tocornal sólo les evoque a uno de los más populares vinos (especialmente la caja de tinto) que se han vendido en nuestro país, alusivo a don Ismael Tocornal Tocornal, el nieto en estas tres generaciones. Y aunque la calle está dedicada a su padre don Manuel Antonio Tocornal Grez, creo injusto no aprovechar de recordar también la obra del padre de éste y abuelo del anterior, don Joaquín Tocornal Jiménez, cuya obra y valor histórico prácticamente han sido olvidados por los discursos oficiales, y por cuya memoria hay sólo modestos casos, como el de una calle en la comuna de La Florida, cerca de Vicuña Mackenna con avenida San José de la Estrella.
En fin: procedamos a ver algo sobre cada uno de ellos y su respectiva obra, calles y vinos.

ALGO SOBRE LA CASONA SÁNCHEZ FONTECILLA DE LA CALLE AGUSTINAS

Coordenadas: 33°26'26.87"S 70°39'1.58"W (aprox.)
Una magnífica casona colonial de un piso y de generoso terreno solar, existió en el tramo de la calle de las Agustinas ubicadas entre Ahumada y Estado, por ahí cerca de donde está actualmente el pasaje Matías Cousiño, en la mitad poniente de la cuadra. Tenía un estupendo pórtico de entrada, además de un patio solar y amplios techos tejados. Sobreviven algunas imágenes, fundamentalmente de su imponente portalón de roca tallada de acceso, sobre el cual estaba el orgulloso escudo familiar de sus aristocráticos primeros dueños.
La arquitectura colonial chilena tuvo muchos rasgos propios, a diferencia de lo que ciertos autores han propuesto al creer que todo se reducía fundamentalmente a la influencia del Virreinato del Perú, más colaboraciones de inmigrantes europeos. La verdad es que los estilos se adaptan y modifican mucho de acuerdo a los materiales disponibles y los recursos. Así, revisando la arquitectura de los siglos XVII y XVIII, se advierte la presencia de rasgos muy característicos y propios de la urbanística de Chile, algo así como un ordenamiento estilístico que se ha perdido al avanzar la modernidad.

UN ACÁPITE SOBRE LA ESTÉTICA AFRANCESADA DEL SANTIAGO CLÁSICO

Intendente Benjamín Vicuña Mackenna.
Ya he hablado antes acá de la influencia de las casas artísticas francesas sobre la producción de piezas ornamentales en Santiago de Chile, particularmente del caso relativo a la famosa fundición Val d'Osne, a la que ya dediqué una entrada. También debe considerarse la relevancia de las piezas de otras casas de metalurgia artística francesa, como las fuentes de la compañía Ducell et Fils, entre otros ejemplos.
Es frecuente escuchar de algunos críticos, al respecto, que la presencia de las obras de Val d'Osné o Ducell et Fils en países como Chile, Argentina o Brasil, además de estilos arquitectónicos o urbanísticos de evidente influencia parisina en sus grandes ciudades, forman parte de un proceso de sencilla y vulgar imitación de la visión europea sobre la estética urbana, especialmente la francesa y a veces recalcándose que esto iría en desmedro de la identidad local de las urbes.
Tengo mis observaciones a este juicio, sin embargo, aunque me ponen de punta con los críticos defensores a ultranza de tal idea que, en mi opinión, merece algunos matices, pues la suposición base en este caso es que, al tener como referencia de emulación a ciudades como París o Londres, las capitales latinoamericanas habrían optado voluntaria y deliberadamente por hacerse semejantes a ellas en arquitectura, artes, ornamentación y fontanería pública como forma de sintonizarse con el modelo general europeo, que era seguido como rasgo de modernidad fácil y de progreso "oficial", en desmedro de factores propios de identidad cultural. Se habla incluso, a modo de cargo histórico, de que se pretendía aspirar a "ser europeo" por esta vía de imitación estética y formal.

martes, 13 de marzo de 2012

LA HISTORIA DEL "YAGÁN": EL PRIMER Y ÚNICO "AUTOMÓVIL DEL PUEBLO" EN CHILE

Fuente imagen: sindramas.com
Coordenadas: 18°27'36.57"S 70°17'45.10"W (sector donde estuvo la planta Citroen)
Éste artículo fue el texto base del que presenté para el ciclo de "Artículos para el Bicentenario" de Memoria Chilena, el año 2010, siendo el primero en ser publicado por el portal de todos los seleccionados. Por eso le tengo especial cariño y quería traerlo de vuelta una última vez para que quede disponible en este blog, a cualquiera que se interese por el tema.
Parto recordando que la única experiencia de auténtica producción-fabricación automotriz en la historia industrial chilena, el "Yagán" -descartando experimentos anteriores de mera armaduría o copia- fue tan extraña como efímera: una curiosidad que se vio condenada a la muerte rápida, convirtiéndose en un recuerdo de extravagancia que, sin embargo, raspó su breve historia sobre las lindes de la poesía, generando así su propia leyenda cargada de nostalgias y romanticismos que sólo ahora han sido redescubiertos y revalorados por la sociedad chilena, quizás a consecuencia del contexto de retrospección bicentenaria que vivimos hace poco.
La corta pero intensa historia del "Yagán" comenzó hacia 1970, cuando el Ministro de Economía don Pedro Vuskovic, durante el Gobierno de Salvador Allende, propuso fabricar dentro de Chile un automóvil de orientación económica que pudiera satisfacer las carencias del mercado y que estuviese concebido con un sentido altamente utilitario. No existía una experiencia anterior de estas características, así que gran parte del novedoso proyecto se hizo sobre la incertidumbre y la improvisación.

PLAZA DE LAS COLUMNATAS DEL CEMENTERIO: EX CABALLERIZAS DE GUERRA EN LA AVENIDA DE LA PAZ

Vista antigua de la plaza, hacia 1930.
Coordenadas: 33°25'5.27"S 70°39'0.81"W
Santiago es una ciudad que desprecia los espacios abiertos y las explanadas. Es como si nos invadiera la ira y la compulsión por arrojarle cemento y hormigón a todo lo que esté por debajo de la altura de un segundo piso. Nuestras ilustres autoridades políticas hasta destruyeron el Aeropuerto los Cerrillos en este afán incomprensible que tanto gusta a las empresas inmobiliarias, excusándose en abrirle paso a otro de los monstruosos proyectos "bicentenarios" eventualmente fracasados.
Santiago sería un lugar más bello si contara con más espacios abiertos como el de Plaza la Paz, al final de la avenida homónima y a las puertas del principal cementerio de nuestro país en la ex avenida del Panteón (después, La Unión-Profesor Zañartu), verdadera maravilla histórica que rodea la antigua fosa donde fueran sepultadas las víctimas del incendio de la Compañía de Jesús en 1863 según se ha dicho, justo bajo la estatua de homenaje a los infortunados que encontraron la muerte en esa catástrofe, aunque hay alguna versión según la cual dicho foso estaba dentro del cementerio, en un lugar donde pasó provisoriamente el monumento allí visible y luego de ser sacado de su sitio original en el ex Congreso Nacional.

UN HITO EN EL POBLAMIENTO DE LOS BARRIOS DE LA AVENIDA IRARRÁZAVAL

Aviso de venta de terrenos, del 20 de diciembre de 1914.
Antes llamada como el Camino a Ñuñoa, la actual avenida Irarrázaval lleva este nombre en homenaje a don José Manuel Yrarrázaval, Ministro de Interior que firmó el decreto de creación de la comuna de Ñuñoa en 1891. Su poblamiento ha sido gradual, asimilando antiguas chacras y quintas, creciendo al mismo ritmo en que la ciudad de Santiago se ha ido desbordando de sí misma, algo que se refleja en la arquitectura de muchos de sus barrios, como dando testimonio de los períodos en que surgen y se consolidan.

Precisamente en aquellos años, las obras públicas habían permitido ampliar la urbanización de la ciudad hacia el oriente, hasta entonces accesibles sólo por este Camino de Ñuñoa y el Camino de Las Condes, que coincide con la actual avenida Providencia. Las villas y poblaciones que podríamos considerar como de características más "modernas" comienzan a aparecer hacia 1894, aunque su aspecto era todavía muy rústico, no más distintas de una aldea o caserío. A la sazón, la densidad poblacional en toda esta comuna de chacras y fundos continuaba siendo bajísima, rondando los 1.200 habitantes. Sin embargo, estaba en notable crecimiento que se aceleraría en los años siguientes: para 1902, los pobladores de la comuna ya superaban las 7.500 almas.

LO QUE QUEDA DE UN VIEJO HOMENAJE DE LA CIUDAD A LOS PIONEROS DE LA IMPRENTA

Vista de la plazoleta original, en la Alameda de las Delicias, con las cuatro figuras.
Coordenadas: 33°26'49.45"S 70°39'51.15"W (antes, aprox.) - 33°26'20.19"S 70°38'37.71"W (actual)
La vida de las estatuas en Chile es inquieta y agitada, de lo menos parecida al estado estático y monolítico, como buen país cuya conciencia ha sido formada por el terremoto, el aluvión y la costumbre de perderlo todo en segundos. Las inauguran, las cambian de lado, las reestablecen, las sacan otra vez para el avance del "progreso"; las mandan a juicio, pasan a bodegas y se las roban; las echan al olvido y después, reaparecen erigidas en otro lado que no tiene relación con el original. Es decir, en Chile las estatuas caminan, como decía en tono sarcástico un ex profesor de publicidad de mi educación superior.
Pues esta misma aventura errante tuvieron que vivirla por la ciudad dos estatuas de gran valor histórico, que hoy están instaladas a ambos lados de la entrada del acceso poniente del ascensor panorámico en el Cerro Santa Lucía, aquél que da por el lado Castillo Hidalgo. Corresponden a las figuras de los pioneros de la imprenta occidental Johannes Gutenberg y Johann Fust, aunque quizás pocos se detengan a mirarlas.

MANUEL RENGIFO, EL MINISTRO "ORGANIZADOR DE LA HACIENDA PÚBLICA"

Manuel Rengifo y Cárdenas (1793-1845)
Confieso ser un gran admirador de la obra de don Manuel Rengifo, así que he querido homenajearlo reproduciendo esta biografía tomada del texto "Crónicas Portalianas", de Enrique Bunster (Editorial del Pacífico, Santiago - 1977), donde también se menciona a la pasada algo sobre su Café Rengifo-Melgarejo, al que se alude en algunos textos de otros autores como los de Oreste Plath:
Nuestro más famoso Ministro de Hacienda contaba treinta y siete años cuando Portales le confió la tarea de sacar la economía nacional de la ruina y el caos. Aunque distinto en temperamento y carácter, don Manuel Rengifo y Cárdenas se asemeja a Portales por su condición de comerciante desafortunado, por su tardía improvisación como estadista y por la eficiencia prodigiosa con que se expidió. Como su genial colega, sacrificó tranquilidad y negocios para consagrarse al servicio público; y realizado el milagro de convertir la bancarrota en bonanza, pudo declarar al final como un patricio de la antigüedad: "A mis hijos no les dejo más que mi nombre".

lunes, 12 de marzo de 2012

LA CASA-ALTILLO DESDE DONDE EL CORREGIDOR ZAÑARTU VIGILÓ LA CONSTRUCCIÓN DEL CAL Y CANTO

Casa del Corregidor Zañartu. Todavía estaba en pie en la década del veinte.
Coordenadas: 33°25'59.97"S 70°39'7.92"W
Por cerca de un siglo y medio, existía en la calle del Puente, allí de frente a la ribera del Mapocho, una sencilla pero hermosa casona colonial desde cuyo altillo el famoso Corregidor Manuel Luis de Zañartu vigiló pacientemente la construcción del Puente de Cal y Canto, su magna obra ante la historia, precisamente por allí donde hoy se encuentra el Puente La Paz. Esta histórica construcción, simple y modesta, no sobrevivió a la modernidad, pese a haber sido una reliquia y un testimonio histórico de uno de los episodios más importantes de nuestra ciudad de Santiago.
Por razones varias, que van entre su fuerte carácter personal y su acento en las obras públicas, Zañartu fue el corregidor más famoso de los que tuvo Santiago de Chile, ciudad a la que llegó desde España hacia el año 1730, dedicándose inicialmente al comercio. Cascarrabias, de carácter agresivo, moralista y enemigo acérrimo de la delincuencia y la criminalidad, tuvo cierta atracción desde temprano por los terrenos de La Chimba, pese al abismo social que lo separaba de esos vecindarios. Además de su casa en la Plazoleta de la Merced, adquirió una quinta en la llamada Cañadilla, hoy avenida Independencia, ocupada por barrios muy populares y bravos. Con esto, y como comentara Justo Abel Rosales, Zañartu fue "el más rico propietario al norte del Mapocho". Así, su vida tenía vinculación con los barrios que crecieron en las riberas del río al momento de asumir el cargo de Corregidor y Justicia Mayor de Santiago, en 1762.

SEMBLANZA HISTÓRICA DE LA CASA DE LA CULTURA DE ÑUÑOA

Antigua imagen de la mansión, publicada en la revista "En Viaje" de 1961.
Coordenadas: 33°27'23.47"S 70°35'14.89"W
Debe ser una de los centros y casas culturales más bellos que existen en Santiago, aunque el crecimiento de la ciudad ha reducido la mayor parte de sus enormes jardines y patios, flanqueándola por todos los costados.
Tuve oportunidad de conocerla en todos sus rincones, por primera vez, hacia mediados de los años noventas, cuando formé parte de un taller de extensión de mi ex Universidad, al que se le encargó la organización de ciertas exposiciones dentro del recinto. La recuerdo con algunas diferencias, aunque igual de elegante, aristocrática y refinada que ahora, ideal para albergar a la cultura.
Su origen se encuentra en 1859, cuando el rico empresario minero Luis Gregorio Ossa y Cerda, que había amasado fortuna con la explotación de plata y nitraros en los desiertos nortinos, compró un enorme campo en los entonces terrenos rurales de la zona metropolitana, llamada Chacra San Nicolás, y ordenó inmediatamente que se levantara en ella esta residencia señorial de dos pisos, para que fuese su mansión de agrado y reposo.

SOBRE LA CANCIÓN NACIONAL DE CHILE FRENTE A LAS SEMEJANZAS "SOSPECHOSAS"

Portada muy cargada a la floritura, de las partituras enviadas desde Londres a Santiago por Mariano Egaña, con la música compuesta por don Ramón Carnicer para el Himno Nacional de Chile.
Publiqué hace un tiempo en este blog, una entrada con la semblanza del Himno o Canción Nacional de Chile. Su historia sería, en síntesis, más o menos así: en 1819, don Bernardo O'Higgins encarga la escritura y composición del Primer Himno Nacional al músico Manuel Robles Gutiérrez y al poeta Bernardo de Vera y Pintado, presentándolo por primera vez en forma oficial durante el año siguiente.
Sin embargo, sucedió que en 1827, el músico español Ramón Carnicer compuso, por encargo del gobierno de Chile, la música para un nuevo Himno Nacional. La contratación se hizo a través de su representación diplomática en Londres, pero conservando la letra del anterior del himno. Las partituras llegaron a Santiago en 1828 y fueron estrenadas oficialmente el año que siguió.

domingo, 11 de marzo de 2012

LAS SIETE PUERTAS DE DIEZ DE JULIO: OTRO HITO EN LA HISTORIA DE LA REMOLIENDA DEL VIEJO SANTIAGO

Coordenadas: 33°27'12.80"S 70°38'46.30"W (aprox.)

Iniciaré este texto agradeciendo especialmente a nuestro lector A. Bruna, por haberme facilitado la parte central de la información que aquí se reproduce, tomada de sus propias investigaciones autodidactas sobre el pasado lujurioso del barrio Diez de Julio y Los Callejores. Es tan escasa la información que sobrevive sobre esta materia en particular, que me habría sido imposible completar una entrada especialmente dedicada a ella sin los valiosos datos aportados por nuestro generoso amigo.
El nombre es extraño y suena casi esotérico, como para título de una novela de misterio: La Casa de las Siete Puertas. Su segundo mote revela cuál era el verdadero giro de la "casa": Las Niñas de las Siete Puertas, uno de los más famosos burdeles que existieron hasta mediados del siglo XX en Diez de Julio Huamachuco, avenida donde compartían oficio y clientela otras innumerables casitas de remolienda históricas en Santiago, como La Lechuguina, La Guillermina, La Tía Rosita y La Nena del Banjo.

LAS FUENTE DE LAS TRES GRACIAS EN EL PASAJE MATÍAS COUSIÑO

Coordenadas: 33°26'32.29"S 70°38'59.15"W
Esta magnífica fontana está un poco escondida dentro del plano urbano de Santiago, allí en pasaje Matías Cousiño. Pero, aún así, es reconocible por ser una de las más bellas y artísticas fuentes que existen en nuestra ciudad. Se sitúa casi al frente del actual local de la famosa cadena de pollos fritos "Tarragona", y a un lado del popular "Bar Nacional Nº 3", instalado en el espacio que ocupó por años la desaparecida "Librería Nacional" de este pasaje por el que circulan miles de personas diariamente, a espaldas del edificio Santiago Centro.
Ya hemos hablado hace poco de las Fuentes de las Tres Gracias que estaban frente al Palacio de la Moneda y que hoy se encuentran en el pasaje de La Bolsa, ambas piletas de fabricación francesa con sello de la compañía J. J. Ducel. Sin embargo, la de Matías Cousiño, fabricada por la compañía competidora Val d'Osné (a la que se fusionó la Ducel, más tarde), es notoriamente más ornamentada y casi barroca en su nivel de detallismo estético y decoración, abundante en iconografía romántica y clásica.

¿CÓMO ERA FÍSICAMENTE EL MINISTRO DIEGO PORTALES?

Cuadro "Portales ante los notables", de Pedro León Carmona. No cuento con datos sobre su fecha de creación (y leo por ahí que habría desaparecido después de los incidentes de 1973 en el Palacio de la Moneda), pero recuerdo que se encontraba reproducido en los billetes de $100 pesos que circulaban en los años ochenta.
Hace algunos años, publiqué esta pequeña investigación en el Centro de Estudios Históricos Lircay, con relación a las representaciones que se han hecho de don Diego Portales Palazuelos y lo lejos que la mayoría de ellas están con respecto de lo que habría sido su verdadero aspecto físico. También hemos visto aquí algo ya sobre el tema, a propósito de la estatua de Portales en la Plaza de la Constitución.
Alguien que ya comentó el tema en su libro "Crónicas Portalianas" (Editorial del Pacífico, 1977), fue don Enrique Bunster, adelantando algo bastante interesante sobre este tema en una cita que también reproduje de su estudio y que ha sido repetida en otras fuentes:

LOS CUENTOS DE TERROR DE BALDOMERO LILLO EN "SUB SOLE"

Portada de la edición de Nascimento.
Usualmente, los cronistas y estudiosos del género terror en Chile coinciden en señalar que la aparición de este estilo narrativo es más bien reciente y derivativo de otras corrientes posteriores al realismo y al romanticismo, con autores como Ramón Pacheco, incluso impulsadas desde afuera de la literatura, por experiencias de historietas pioneras en temáticas de misterio, horror y ciencia ficción como "El Siniestro Dr. Mortis". Otros, algo más aficionados y en círculos de admiradores del género, contabilizan también algunos cuentos específicos como "El Témpano de Kanasaka", de Francisco Coloane dentro de los primeros cuentos auténticamente de terror en Chile, pero éste fue escrito recién en la década del sesenta.
No puedo explicarme cómo a muchos admiradores de Poe o Lovecraft se les pasa de largo el contenido de algunos de los cuentos que publica el gran escritor de Lota, Baldomero Lillo (1867-1923), en su libro "Sub Sole", cuando el autor contaba unos 40 años y ya estaba residiendo acá en Santiago. La obra vio la luz en 1907 en los talleres de la Imprenta Universitaria, que me parece tenía entonces su cuarteles en calle Merced 812-814.

sábado, 10 de marzo de 2012

LOS CUATRO (AHORA TRES) FAROS-PUERTOS: UN SIMBOLO INDEPENDENTISTA EN LA PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN

Columna de la esquina Norte-Poniente (Agustinas con Teatinos)
Coordenadas: 33°26'31.77"S 70°39'16.37"W (S.O.) - 33°26'28.30"S 70°39'17.41"W (N.O.) - 33°26'28.08"S 70°39'12.91"W (N.E.) - 33°26'31.72"S 70°39'12.17"W (S.E., ya desaparecido)
Tras la demolición del antiguo edificio del Ministerio de Guerra y Marina, al frente de la entrada Norte del Palacio de la Moneda, el área de la actual Plaza de la Constitución quedó convertida desde los años cuarenta en un caótico y horrible estacionamiento de vehículos, principalmente de funcionarios fiscales.
Para muchos, nada justificaba la destrucción del antiguo Barrio Cívico para semejante habilitación de un vulgar aparcadero. Hasta se ha dicho, alguna vez, que el resultado era muy diferente a las intenciones que habría tenido en verdad el Presidente Carlos Ibáñez del Campo proyectando la transformación de esta parte de la ciudad, hacia 1930, para construirle lo que en realidad debía ser una explanada al palacio presidencial, considerando la elevación de edificios de cierta altura que comenzaron a rodear la cuadra, como el Ministerio de Hacienda, el Diario La Nación y la Torre del Seguro Obrero.
Recibió varios nombres en este período: Plaza Portales (por la estatua que existe del Ministro en este sitio), Plaza de la Moneda y, por supuesto, Plaza de la Constitución. Un proyecto de columnatas en forma de "U" rodeando el contorno de la plaza (parecido al de las ex caballerizas de la Plaza de Avenida La Paz, frente al Cementerio General) nunca fue concluido, colocándose en su lugar algunos de los árboles que todavía pueden encontrarse.

viernes, 9 de marzo de 2012

LAS VERSIONES SOBRE EL NOMBRE DE LA COMUNA DE LAS CONDES

Escudo de Armas de la Comuna de Las Condes.
Este año, Las Condes celebrará su aniversario 111 manteniendo, además, uno de los nombres más intrigantes que ostente alguna comuna chilena: ese "pueblito" en los tiempos en que Chito Faró escribía su famosa canción vals "Si vas para Chile", todavía hacia principios de los años cuarenta, aún cuando acaba de informarte un lector que, originalmente, el pueblito homenajeado era otro: Los Andes. Hoy, el "pueblito" de Las Condes luce convertido en la gran comuna para residentes de estrato social principalmente ABC1, con fuerte carácter comercial y financiero, además de algunos de los edificios más altos de todo Chile (el barrio "Sanhattan", en la jerga popular).
A diferencia de algunas teorías publicadas y difundidas en ciertos medios, no creeo que exista una relación exactamente directa entre el nombre de la comuna de Las Condes y las condesas peruanas que habrían llegado a establecerse en este sitio de la Región Metropolitana en tiempos coloniales, sino más bien graduada, de "memoria sobre memoria". Sospecho así que la relación con las aludidas condesas es indirecta o como refuerzo nominal, tomada por el hecho de que el escudo que escogieron los vecinos dueños de chacras y estancieros que solicitaron la creación de la comuna al Gobierno de Federico Errázuriz, era el que correspondía al fundo Las Condes de Sierra Bella, así llamado por la gente aludiendo a las nobles damas que allí habían vivido. Gran cantidad de los terrenos de este antiguo fundo, además, pasaron a ser la planta de la comuna.

jueves, 8 de marzo de 2012

¿Y EL ACUEDUCTO ROMANO DEL CERRO SANTA LUCÍA?

Imagen de 1874, con el Acueducto Romano arriba y al centro. Se observan sus hermosos dos niveles de arcos y un tercero de almenas, abundantemente decorado con estatuas y cántaros de fabricación francesa.
Coordenadas: 33°26'27.63"S 70°38'38.79"W
Para muchos, el Acueducto Romano fue la construcción más bella y atractiva de todo el Cerro Santa Lucía, después de su Ermita. Su diseño estaba evidentemente inspirado en las magníficas estructuras de este tipo provenientes del mundo clásico, como el célebre Acueducto de Segovia. Cuando se lo inauguró en 1874, luego de los trabajos de remodelación del cerro encargados por el Intendente Benjamín Vicuña Mackenna, se observaba como una imponente arquería de ladrillo finamente decorada con estatuas y jarrones europeos.
La historia del Acueducto Romano del Santa Lucía está ligada a otros dos elementos de gran valor en el paseo del cerro, como es la Portada del Escudo Español y la llamada Subida de las Niñas, a las que dedicaré artículos propios en el futuro. El acueducto formaba parte de este complejo, que se encuentra por el lado Sur-Poniente del cerro y permite el acceso a la actual Terraza Caupolicán desde el nivel del paseo que sale de la Fuente Neptuno.

EL DULCE NOMBRE DE MARÍA EN LA AMARGURA DE CALLE CARMEN

El templo hacia el 1900, aproximadamente.
Coordenadas: 33°26'44.70"S 70°38'33.17"W
El tiempo ha ido amargando a esta conocida y popular calle del Centro de Santiago: la delincuencia, los vandalismos "artísticos" y la destrucción de parte del barrio para levantar nuevas edificaciones, son algunos de los males que acongojan a estas primeras cuadras desde la Alameda Bernardo O'Higgins hacia el Sur. Ello sin contar las atroces destrucciones deliberadas de patrimonio arquitectónico, que se han cometido por el bien de los sagrados atochamientos, la contaminación y la saturación vehicular de una ciudad colapsada.
Así pues, se botaron joyas de edificios históricos santiaguinos para hacer esa extraña entrada que hoy liga por arriba y por debajo del nivel de la calle a la Alameda con Carmen y Diagonal Paraguay, al frente del cerro Santa Lucía. Amargura casi urticante a la vista. El terremoto del 27 de febrero de 2010 ha causado algunas grandes huellas adicionales a toda esta calamidad.
Suerte que aún le queda esta pequeña "dulzura" en su arquitectura centenaria; blanca, impecable y con un estilo de base neogótica, aunque también marcada por el último terremoto: la Iglesia del Dulce Nombre de María, afortunadamente sigue en pie y en bastante buen estado después de todo, allí en Carmen 160, en la esquina con Curicó y a un lado del Instituto Comercial Blas Cañas, que lleva el nombre del Presbítero fundador de la casa religiosas hasta hoy administrada por las Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia.

CARLOS PEZOA VÉLIZ: EL POETA SOBRE SU ESTRELLA FUGAZ

Si Carlos Pezoa Véliz hubiese llegado a la adultez y superado la barrera de los treinta años, probablemente habría sido merecedor del Premio Nacional de Literatura, pues muchos de su generación y de sus propios círculos intelectuales resultaron galardonados: Augusto D'Halmar, Víctor Domingo Silva, Samuel Lillo Figueroa, por ejemplo. De hecho, en las fotografías que sobreviven de Pezoa Véliz, suele aparecer siempre con algunos de sus entonces jóvenes colegas, posteriormente premiados. Pero el destino no le dio la vida suficiente para recibir ninguno de los grandes galardones de las letras, para los que probablemente también, habría llegado a ser nominado internacionalmente considerando la calidad del currículo que logró reunir en su corta existencia y sin haber alcanzado jamás a publicar un libro.
Carlos Pezoa Véliz nació en Santiago el 21 de julio de 1879, a inicios de la Guerra del Pacífico. Su padre fue un ciudadano español de apellido Moyano que estaba residiendo en Chile y tuvo una relación libre con una modesta costurera llamada Elvira Jaña, de la que nació el niño, Carlos Enrique Moyano Jaña. Puesto en adopción, fue acogido por un matrimonio capitalino sin hijos y que ya frisaba la vejez, compuesto por don José María Pezoa y doña Emericia Véliz, quienes lo reconocieron y le dieron sus apellidos. Según la versión de Raúl Silva Castro, sin embargo, Carlos habría sido en realidad el hijo legítimo de don José María y su esposa, que se habría llamado Emerenciana, de modo que ya tenemos algunas neblinas sobre la vida del autor desde su propio origen.
Su infancia fue dificilísima, llena de carencias y vulnerabilidades. Solía vagar por las noches, o alojar en casas ajenas. Al carecer de calcetines, se envolvía los pies con trozos de periódicos para capear los días fríos. Aún así, estudió por su cuenta en el Liceo San Agustín y el Instituto Superior de Comercio. En sólo un año, había rendido ya los exámenes para obtener el bachillerato. También se hizo aprendiz de zapatero, practicando por un tiempo el oficio y más tarde calando sandías en un puesto del mercado.

DE LA GALERÍA SAN CARLOS AL PASAJE PHILLIPS (PARTE II)

Placa conmemorando la residencia del ex Presidente Jorge Alessandri Rodríguez en el edificio en la esquina de la Plaza de Armas con Merced. Hoy es apodado "Edificio del Presidente", por esta misma razón.
Coordenadas: 33°26'15.75"S 70°38'57.93"W
Como vimos en una entrada anterior, tras terminar de ser destruida la alguna vez estupenda y elegante Galería San Carlos, en el mismo año de la fatídica Caída de la Bolsa, se concluyó allí la construcción de un sistema de imponentes edificios del originalmente llamado Pasaje Central, a metros de la Plaza de Armas, más tarde rebautizado Phillips.
El edificio de torretas y puentes de arcos de altura, diseñado por Alberto Siegel en los años veinte, es el más característico del pasaje. A diferencia de lo que a veces se cree, este edificio hacia el lado de Monjitas estaba ya en pie desde antes de la demolición de la Galería San Carlos, pero se ampliaron y agregaron nuevas edificaciones en el espacio que ésta dejó allí, naciendo el pasaje de tres entradas. Su colega Jorge Arteaga quedó a cargo de un corredor comercial paralelo al pasaje Phillips, a inicios de la década siguiente: el Pasaje Bulnes frente a la Plaza de Armas, el popular "pasaje de las carteras".

DE LA GALERÍA SAN CARLOS AL PASAJE PHILLIPS (PARTE I)

Coordenadas: 33°26'15.75"S 70°38'57.93"W
Hubo una época en que Chile ostentó una de las galerías comerciales más bellas que ha producido quizás en toda la arquitectura mundial, y podemos creerlo con seguridad por la gran semejanza que tuvo con edificaciones europeas que todavía son elogiadas y reconocidas internacionalmente, como la Galería Vittorio Emanuele II de Milán, Italia, en la que habría estado inspirada nuestra Galería San Carlos, precisamente. Su principal acceso se encontraba exactamente al frente de la Casa Colorada de Santiago, a un costado de la Plaza de Armas, corriendo paralela a la calle Estado, entre Merced y Monjitas, por el sector que hoy conocemos como el pasaje Phillips.
La Galería San Carlos fue una idea del empresario chileno Carlos Mac Clure, dueño del Portal Mac Clure inaugurado en 1869 sobre las cenizas del siniestrado Portal Tagle, y que se corresponde actualmente en su espacio al edificio del Pasaje Bulnes, junto a la Plaza de Armas. Su intención era conectar esta construcción con la vecina, así como el recorrido que había entre Merced y Monjitas, a través de una galería de dos pisos y techos de vidrio.

LA CORONA INVERTIDA EN LA ESTATUA DE DOÑA JAVIERA

Imagen del busto en 1986, con la antigua inscripción que tenía en la base o pedestal y que posteriormente fue cambiada (Imagen del diario "La Estrella" de Iquique del 17 de agosto de 1986).
Coordenadas: 33°26'17.00"S 70°38'35.65"W
Junto a las escalas de piedra del acceso Norte al Cerro Santa Lucía, sobre las rocas que quedan como vestigio de la antigua formación que había en este sitio a la llegada de los españoles y que fuera demolida a inicios del siglo XIX, se encuentra un bello busto de bronce de doña Javiera Carrera y Verdugo, la heroína chilena del grupo de hermanos que impulsara la Independencia nacional. Se sitúa, más precisamente, por el lado de Victoria Subercaseaux casi al frente del querido bar y refugio "Don Rodrigo", de modo que constituye un referente conocido en el barrio Bellas Artes.
Su representación de doña Javiera, la mujer que bordó la bandera de la Patria Vieja, tiene un aire clásico, con el semblante de los retratos greco-romanos de las divinidades femeninas, de belleza juvenil y sutilmente sensual. Incluso parece esbozar una pequeña sonrisa, a diferencia de prácticamente la totalidad de los rostros heroicos. La pieza metálica tiene 90 centímetros de alto, aproximadamente. En la base del busto aparece su nombre y las fechas de nacimiento y muerte: 1781-1862. Está montada sobre un pedestal o columna de roca granítica rosada.

EL CONTROVERTIDO AMULETO DEL CHANCHITO DE LIMÓN

Hace unos años, llamó mucho la atención de algunos de los visitantes de este blog el que haya mencionado a este supersticioso chanchito de limón como parte de los iconos característicos de los más viejos y desaparecidos burdeles de Santiago, tanto para los que conocían de este amuleto como de otros que nunca habían oído hablar de él. Tanto fue así, que he decidido a regalarle una entrada propia al amuleto... Ésta, precisamente.
No creo que su origen sea en los lupanares, aclaro desde ya, pues fue popular en residencias familiares antiguas. Diría que tiene un aire medio a campo y hubo una época en que era sumamente común en casas campesinas.
Sin embargo, su popularidad y la fe depositada en el amuleto del chanchito dentro de esas viejas y agónicas casitas de huifa de la ciudades, derivaba de la exposición en que se encontraban permanentemente las mujeres vinculadas al negocio de la prostitución en los barrios oscuros de la capital, actividad que las hacía altamente susceptibles, buscando por ello un refugio en la magia popular y en las supersticiones para proveerse de talismanes para la suerte y la fortuna. Las "chiquillas" de la remolienda eran, de hecho, sumamente crédulas y supersticiosas, según quienes las recuerdan, y muchas de ellas provenían del campo, acaso la mayoría: huasitas que llegaban trayendo costumbres y tradiciones propias a la ciudad, lo que podría explicar el arribo del alguna vez famoso chanchito de limón fumador de cigarrillos en Santiago y otras grandes urbes, si acaso viene de los campos.

¿CON QUÉ BANDERA SALIÓ DE CHILE LA EXPEDICIÓN LIBERTADORA AL PERÚ?

Acuarela que estaba entre las propiedades de don Bernardo O’Higgins, mostrando el momento en que el Batallón Numancia recibe la Bandera del Ejército Libertador al pasar el puente de Huaura. Algunos piensan que es obra del prócer, pero otros aseguran que el autor fue Charles Ch. Wood Taylor. La bandera original que se ve era similar a la chilena de la Patria Nueva pero tenía tres estrellas.
Es algo conocido que la historiografía oficial americana ha difundido con cierto fervor una serie de zooms patrióticos relativos a la Independencia del continente, en los que los actores propios asumen roles altamente protagónicos pero no siempre tan exactos. Ciertos relatos de orientación más americanista y altruista, por ejemplo, destacan a las banderas chilenas cruzadas con las argentinas durante la travesía de la cordillera, como principal símbolo de unidad fraterna en la Expedición de Los Andes, cuando a la sazón, la costumbre era que los ejércitos de tierra llevaran como emblema distintivo más bien sus estandartes y coronelas, en este caso uno magnífico y ad-hoc que guardaba claras semejanzas con la bandera argentina y que ordenó diseñar el Libertador José de San Martín en 1817. Este emblema sirvió de base a la bandera provincial de Mendoza.
En este mismo sentido, se ha difundido también la leyenda de que la Expedición Libertadora que partió en la escuadra desde Valparaíso a liberar al Perú del dominio español, en 1820, tenía la bandera de la Argentina o, según otros, la misma del Ejército de los Andes creada por San Martín, que para el caso sería representación de lo mismo: el Gobierno de Buenos Aires y las Provincias Unidas, futura Argentina. Incluso hay representaciones pictóricas con esta curiosidad.

PLAZA JUAN XXIII Y CÓMO SE SALVARON SUS PALMERAS

Coordenadas: 33°25'41.14"S 70°37'1.63"W
Nació en los terrenos que pertenecieron a la familia Chacón en la actual Providencia, allí en la esquina de Antonio Varas con Nueva Providencia, más tarde llamada avenida 11 de Septiembre, casi frente al famoso Mercado Modelo de Providencia, cuyo edificio fue remodelado en los ochentas, convertido en una biblioteca y hoy en oficinas de Sernatur. La contornean por sus otros costados las calles Alcalde Rafael Vives y Doctor Luis Middleton, dándole a su planta una forma de romboide.
La plaza se ha convertido en un lugar interesante y atractivo para los esfuerzos de quienes promueven el uso de bicicletas en Providencia. Midiendo unos 50 metros en su parte más ancha, destaca especialmente por su enorme concentración de estilizadas palmas abanico y palmeras en sus áreas verdes, unas 48 en total que crecen de 27 bulbos de tres especies distintas, algunas de ellas de 35 metros o más, haciéndola un lugar único en todo Santiago. Escaños, faroles y arbustos completan en sitio como un buen lugar de descanso y juego para niños de las villas vecinas, mientras esos gigantes vegetales se mecen al viento.

BAR "EL ESTRIBO": ENTRE RAYUELA Y JARRAS DE VINO

Una idea a memoria de cómo lucía, aproximadamente, "El Estribo" hacia 1987.
Coordenadas: 33°32'7.24"S 70°34'26.38"W
"El Estribo" era una especie de cantina y fuente de soda que se hallaba en avenida La Florida llegando a la calle Rojas Magallanes, de la que he dicho algo sobre sus hitos históricos en un artículo especial de tres partes, en este blog. Se encontraba casi en la esquina, la de ubicación norponiente en el cruce, justo frente a la bajada de la locomoción colectiva antes de arribar el infame Transantiago, y diametralmente en oposición a la antigua Casona de Adobe que, en la esquina Suroriente, albergó por muchos años a un famoso restaurante de aire campesino en el sector, llamado "El Rojas Magallanes", del que también ya hablé algo ya.
Era una taberna de aspecto decadente, rústica, de esas con techos tapados con planchas y muros mezclando etapas de adobe, madera y tabiquería ligera. Daba un poco de susto entrar y cuando todos esos rostros cansados y enrojecidos por el "bronceado de cantinas", al decir de la canción de "Los Mox", se volvían hacia cualquier extraño. Pero aunque había historias un poco sórdidas circulando alrededor del local, debo confesar que tras tantos años viviendo y recreándome cerca de él jamás vi algo que inspirara miedo.

miércoles, 7 de marzo de 2012

LAS VILLAS ENCANTADAS DE BOMBERO NÚÑEZ CON SANTA FILOMENA

Vista interior del pasaje Santa Inés, hacia el Oriente.
Coordenadas: 33°25'51.69"S 70°38'21.88"W - 33°25'50.70"S 70°38'22.09"W - 33°25'51.00"S 70°38'23.82"W
Allí cerca de la conjunción de las calles Bombero Núñez y Santa Filomena, en el barrio Bellavista, existe un grupo de pasajes que remontan al observador hacia los años veinte en el viejo sector de La Chimba, con las clásicas características de los cités y conventillos donde habitaron las clases populares de este lado de la ciudad en las faldas del Cerro San Cristóbal, otrora bravo territorio de los rotos "del otro lado" del Mapocho, ya convertido en uno de los centros de recreación y esparcimiento más famosos de Chile.
Son tres cités de coloridas casas antiguas, que convergen todos en Bombero Núñez, antiguamente llamada calle Almagro, aproximándose a la esquina donde empalma con Santa Filomena, por ahí por el número 250-260. Los vecinos les llaman "villas": Santa Inés, Amalia y Cruz. Se cuentan algunas historias oscuras sobre estos sitios, sobre un pasado de crímenes y prostitución, supuestamente. Pero, a pesar de su enorme atractivo e importancia para el registro histórico de la ciudad, no son conocidos por todos y hasta aparecen mal trazadas sus formas en algunos conocidos mapas actuales de Santiago.

LAS LÁMINAS HISTÓRICAS DE "EL PENECA"

Durante la primera mitad del siglo XX, la revista infantil "El Peneca" equivalía a lo que fue el suplemento "Icarito" en la segunda fracción de aquella centuria. Nació en los talleres de la maravillosa casa editorial Zig-Zag, cuyos cuarteles estaban por entonces en una vieja casona de calle Teatinos 666, y que existió más o menos hasta los años de la Segunda Guerra Mundial. La revista fue publicada entre los años 1908 y 1960. Ya hemos hablado de ella, cuando encontramos entre sus viejas páginas una caricatura sorprendentemente parecida a una figura emblemática de la revista de historietas norteamericana "MAD" (ver artículo aquí).
Una de las secciones que destacaban del clásico "El Peneca" eran las láminas históricas que aparecían entre sus páginas, asociadas a efemérides y aniversarios de los acontecimientos representados. Tenían tanta belleza que se las cotizaba como afiches para los muros de los niños y nunca faltaban en las salas de clases. Las que aquí incluyo, ocupaban el tamaño completo de una página, más o menos en proporción al actual formato carta, en posición horizontal.

EL VERDADERO E INMORTAL GUATÓN LOYOLA

El famoso y auténtico Guatón Loyola, que de huaso no tenía mucho, salvo las ganas (Fuente imagen: diario "El Mercurio", suplemento "Revista del Domingo" de 1980).
Durante largo tiempo había estado postergando una entrada especial a la célebre figura del Guatón Loyola, cuya cueca describiendo su famosa pelea en un rodeo con el puñete que lo dejara KO, es una de las canciones más insistidas en ramadas, chinganas, fondas y hasta en los supermercados, los malls y despachos noticiosos en vivo durante los períodos de Fiestas Patrias, cuando se trata de recordar la chilenidad ya sea por sinceridad o por oportunismo (más por lo segundo, sospechamos).
El Guatón Loyola ha pasado a ser un icono cultural y una abstracción potente en nuestra historia, constituyendo casi una leyenda del folklore y las tradiciones, con una presencia tan arraigada en el imaginario chileno que algunos llegaron a poner en duda la existencia de este personaje, que fuera incluido por Francisco Mouat entre los "Chilenos de raza" de su libro.

ENCONTRANDO LA FUENTE DEL ENCUENTRO

Coordenadas: 33°26'53.84"S 70°40'5.64"W
Tengo una opinión más bien conservadora sobre el arte contemporáneo, pero admito que la llamada Fuente o Pileta del Encuentro me parece una de las obras más interesantes de su tipo que existen por este lado de la capital, caracterizado por la modernidad de un concurrido Barrio Universitario construido sobre los restos de un Santiago más antiguo e histórico, coronado por mansiones suntuosas que ahora son sedes de casas de estudios e instituciones. La combinación de dos etapas de la vida de Santiago en este mismo vecindario ha sido, para gran sorpresa, muy prodigiosa y positiva.
Curiosamente, sin embargo, no existía un monumento o pieza ornamental que permitiera señalar el primer paso en la avenida República, arteria matriz de este barrio de estudiantes. La idea de instalar una fuente alusiva a la rica actividad de sus cuadras surge durante la alcaldía de Joaquín Lavín, quedando encargada al elogiado escultor nacional Mario Irarrázabal Covarrubias, famoso por sus manos monumentales y las concentraciones de gente representadas en sus obras, tal como en este caso.

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