martes, 8 de septiembre de 2009

FOUNDERIES D'ART DU VAL D'OSNE À SANTIAGO DU CHILI (Parte III)

Hoja del catálogo con los toros ornamentales que se ven en la Plaza de Maipú (Fuente imagen: "Arte de la Fundición Francesa en Chile").
(Continuación de la entrada anterior)
EL LEGADO DE VAL D'OSNE
El dramático final de la Val d'Osne no encuentra epílogo con su venta a la Durenne: En 1986, tras otra crisis financiera mundial, la compañía se declaró en quiebra y cerró los seculares talleres y campamentos de trabajadores (los originales del siglo XIX), poniéndolos en remate al año siguiente.
Las instalaciones fueron virtualmente desmanteladas y otras demolidas. Miles de moldes y obras terminadas se perdieron para siempre destruidos y despreciados como basura o, en los mejores casos, vendidas como chatarra. Por intervención de algunas organizaciones civiles concientes del daño histórico cometido, el Gobierno de Francia detuvo este desmantelamiento tardíamente, en 1993, poniendo el recinto bajo la Dirección de Patrimonio del Ministerio Francés de Cultura.

La revisión a lo que ha sido su importancia histórica en nuestro país y, particularmente, en nuestra capital, es una tarea medianamente cumplida, según nos parece. Aún queda mucho que decir sobre su influencia en la urbanidad santiaguina. Esto se hace clarísimo a partir del período posterior a la Guerra del Pacífico, cuando la remodelación de nuevas plazas y parques comienzan a unificarse con la estética instaurada por Vicuña Mackenna en el Cerro Santa Lucía y la Alameda de las Delicias. Tal es el caso, por ejemplo, de la Plaza del Roto Chileno, hacia 1888.
Así, comienzan no sólo a reproducirse líneas artísticas y piezas completas de las que han sido adquiridas a la Val d'Osne, sino que el aspecto escultórico de Santiago y de Chile en general, seguirá manteniendo el estilo francés que perduró intacto por muchas décadas más, hasta la irrupción de vanguardismos artísticos y otros exotismos, importados al país desde el último cuarto del siglo XX hasta nuestros días, con escaso calce en la arquitectura o la urbanística que caracterizaba hasta entonces a la ciudad.
Toros de la Plaza Maipú, en el Anfiteatro junto a las oficinas del Concejo.
Estatuas-faros de los jardines del ex Congreso Nacional.
Virgen del Cerro San Cristóbal, con la inscripción de la compañía a sus pies.
EL FIN DE LA FUNDICIÓN
Cuesta comprender cómo pudo acabarse una compañía como la Val d'Osne. La respuesta es sencilla, sin embargo: el siglo XX y todas sus calamidades (perdón por la redundancia).
Val d'Osne seguía produciendo para todo el mundo a principios del siglo XX, período en el que nos llega la Estatua de la Virgen María del Cerro San Cristóbal. 1900 fue, para muchos, el mejor o uno de los mejores años de la empresa. La irrupción del Art Nouveau y de las corrientes modernistas había ampliado la demanda de la fundición a kioscos, odeones, bancas de plaza, candelabros, elementos decorativos de teatros abiertos, anfiteatros, rejas, podios y balcones de balaustras. Su catálogo tenía por entonces unas 700 láminas con cerca de 650 estatuas religiosas, 38 bustos, 95 animales de cuerpo entero, 58 cabezas de animales, 204 tipos de fuentes y 372 urnas, entre otras muchas piezas más.
Pero la bonanza es el clímax que precede a la caída libre. Hanoteau dirige la compañía sin problemas en los primeros años del siglo. Con el advenimiento de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), la fundición se ve amenazada por la escasez de material de trabajo y la orientación bélica a que fue obligada la metalurgia. En 1917 es requisada y obligada a fabricar granadas y obuses. Al terminar la conflagración, el mercado pareció restaurarse, aunque sea parcialmente: miles de muertos y héroes necesitaban ser homenajeados, especialmente en la misma Francia.
El arribo de las corrientes de Art Decó alejó a la arquitectura y a la urbanística del figurativo ornamental y de la decoración artística de jardines o piletas, en los años veintes. El golpe de gracia vino con la Caída de la Bolsa de 1929, que obligó a todas las potencias a olvidarse del gasto público orientado a la estética y destinarlo, desde ese momento, a las necesidades urgentes. De hecho, hubo casos en que la falta de presupuesto motivó la destrucción de ornamentación pública para "recuperar" materiales, como en Alemania y Rusia.
Sin poder sortear por más tiempo los embates de un mundo convulsionado y sin espacio para el arte, Val d'Osné debió ponerse en venta con sus dependencias históricas y fue adquirida en 1931 por la famosa Fundición A. Durenne, que también había sido fundada en 1836, como hemos visto. Era la época del armamentismo europeo, de la industrialización casi forzada y del camino recto hacia la Segunda Guerra Mundial.
La compañía cambió paulatinamente el giro, orientándolo a metalurgia industrial y mecánica, dejando atrás la producción de piezas artísticas. Fue el fin de 100 años hermoso trabajo.
Jarrones de la Capilla del Cementerio General.
Estatuas religiosas de la Capilla del Cementerio General.
Figuras de fuentes Val d'Osne en el Santa Lucía.
EL LEGADO DE LA COMPAÑÍA
Tras el rescate de las ex instalaciones de la Val d'Osne, surgió con fuerza en Francia la Asociación para el Salvamento y la Protección del Patrimonio Metalúrgico, organización que comenzó a registrar pacientemente y por todo el mundo las huellas de las artes de la fundición francesa de esta compañía y otras por el estilo. A mediados de los noventas, la Presidenta del organismo, Elizabeth Robert-Dehault, se puso en contacto con las autoridades chilenas para comenzar la revisión de la ornamentación pública de la ciudad, recopilando rastros sobre la presencia de estas industrias por Santiago, Valparaíso y otras ciudades.
Habiendo sido la principal proveedora de mobiliario artístico de la ciudad de Santiago, Val d'Osne ocupa un lugar especial en el archivo publicado bajo el título "Arte de la Fundición Francesa en Chile", que vio la luz el año 2005 con auspicio de la Ilustre Municipalidad de Santiago. Es el resultado de una extraordinaria gestión de recopilación que comenzó en 1997, cuando la Asociación para el Salvamento y la Protección del Patrimonio Metalúrgico de la Zona de Alto Marne aunó esfuerzos con las autoridades chilenas con objeto de hacer el mencionado registro de esta clase de obras. Ello permitió tanto reconocer algunas de ellas como también advertir que otras estaban desaparecidas.
Así pues, quedó la obra de la fundición dispersa por el mundo y Santiago de Chile puede jactarse, al menos, de preservar en su ornamentación pública una gran fracción de ella.
Fuente de Neptuno y Anfítrite, junto al Cerro Santa Lucía.
Fuente de Neptuno y Anfítrite, por el inicio de calle José Miguel de la Barra.
Fuente de las Tres Gracias del Pasaje Matías Cousiño.
Estatuas Val d'Osne en el Cementerio Católico.
Fuente majestuosa de la Casa de la Cultura de Ñuñoa.
LAS IMITACIONES DE VAL D'OSNÉ EN LA USACH:
Piezas fundidas por la Escuela de Artes y Oficios que actualmente se encuentran en los ex recintos de esta institución, actual USACH, con innegables y evidentes influencias de las obras artísticas de la Val d'Osne.

2 comentarios:

  1. Hombre! soberbio trabajo esto del Val du Osne. No sabia que tenian tanto material por alla... Visitare Santiago de Chile este verano y agradesco desde ya esta verdadera guia de interes turistico que es vuestro blog.

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Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.

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