martes, 7 de noviembre de 2006

LA "BASÍLICA" DE LOS SACRAMENTINOS: EL SACRE COEUR DE BARRIO SAN DIEGO

Boceto del proyecto original de la Iglesia del Santísimo Sacramento, publicado en el Libro de los Expositores de Chile en la Feria Internacional de Sevilla de 1929, cuando la iglesia todavía no era concluida. Tiene diferencias con el resultado final, especialmente en la figura de Cristo situada entre ambas cúpulas-torres (finalmente sustituida por dos ángeles, pues esta imagen quedó levantada atrás, hacia el lado de San Diego).
Coordenadas: 33°27'4.55"S 70°38'57.65"W
La primera satisfacción de vivir en el a veces temido centro de la capital la tuve la segunda o tercera noche, al descubrir que desde mi ventana (séptimo piso), mirando hacia el poniente de la ciudad, se alzaba majestuoso y altivo un palacio románico y de altas convexidades bizantinas. Tenuemente iluminado por las luces amarillentas de las calles, era una postal que semejaba mas bien un retrato mate del Santiago de aquellos tiempos en que las noticia seguía siendo la primera gran conflagración en Europa.
La oscuridad del complejo y la incapacidad del alumbrado público por delatar totalmente sus formas, le daban al enorme templo el aspecto de una temible bestia jurásica dormida, o acaso ya inofensiva e irremediablemente muerta.
Desconozco si Ricardo Larraín Bravo sabía, en 1911, que al iniciar la construcción de la espléndida Iglesia del Santísimo Sacramento o de los Sacramentinos, entregada en 1919 allí en su parroquia entre San Diego y Arturo Prat, crearía uno de los referentes urbanos y arquitectónicos más importantes de Santiago a pesar de que la mayoría de sus habitantes parecieran desconocer hoy hasta el nombre de tan imponente obra e incluso ignoren que su entrada está en realidad por el lado oriente y no por su cara que da hacia Parque Almagro.
Tal vez el arquitecto sólo se limitó a cumplir las instrucciones de imitar sin grandes expectativas las formas de la Basílica de Sacre Coeur, el templo del Sagrado Corazón de Montmartre, parcialmente terminado en 1910, conforme lo soñaba también doña María Lecaros de Marchant, decidida a instalar en su émulo a la primera congregación sacramentina que ella misma había ayudado a traer desde Francia. La pasión que Larraín le imprimió a este proyecto, sin embargo, dice lo contrario.
Vista de Santiago surponiente desde las terrazas del cerro Santa Lucía, hacia 1930. Cerca del centro del paisaje urbano, se observa que la Parroquia de los Sacramentinos destacaba entonces como una de las construcciones más altas de la ciudad, además de ser pionera en el empleo de hormigón a esta escala.
Iglesia de los Sacramentinos el año 2007, acosada por la nueva urbanística santiaguina, vista desde la altura de un edificio de la calle Bulnes.
Vista de las cúpulas, desde el poniente.
En Santiago y en Montmartre... Las comparaciones son odiosas, pero necesarias...
La orden de iniciar los trabajos principales fue a través de una resolución colectiva del Episcopado de Chile, el 23 de marzo de 1913. Hasta ese momento, sólo se habían construido las criptas subterráneas, después conocidas popularmente como "las catacumbas", que quedaron ocultas bajo el templo.
El objetivo acordado fue erigir el entonces denominado Templo Votivo Nacional del Santísimo Sacramento, para conmemorar el XVI Centenario del Edicto de Constantino. La labor quedó en manos no sólo de Larraín, sino también de los religiosos y funcionarios de la Orden del Santísimo Sacramento, que existía en Chile desde 1898 tras ser fundada por el beato Pedro Julián Eymard, recibiendo ayuda de doña María como hemos dicho.
Todavía no estaba totalmente terminada la iglesia de la parroquia tras diez años de construcción. Luego, entregada ya la obra, se exponía en ella el Santísimo Sacramento desde temprano en la mañana hasta cerca de las 21:00 horas.
En tanto, los hermosos ángeles que dan hacia el lado de la cordillera le fueron encargados en 1926 al escultor nacional Aliro Pereira. Y, en 1929, el "Libro de los Expositores de Chile en Sevilla" proclamaba al mundo el orgullo por su "catedral" de proporciones oníricas diciendo:
"Los trabajos para la terminación de esta magna obra, cuya imponente y majestuosa mole domina los demás monumentos de la capital chilena, han sido colocados bajo el patrocinio de Santa Teresa del Niño Jesús, teniéndose presente que ella vivió consagrada al amor misericordioso y que en la Sagrada Eucaristía es donde más resplandece ese amor del Divino Corazón..."
Vista desde avenida Santa Isabel.
Vista desde el frente, desde la Plaza.
Vista desde Santa Isabel.
Vista del frontis.
Los ángeles, custodiando la estrella de ocho puntas...
¡Qué pensarían ahora los editores, al ver a la enorme construcción amenazada por moles aún más altas y voluminosas!
"El Templo Votivo Nacional a que nos referimos, está destinado a ser una de las iglesias más notables de América Latina, verdadero palacio en la tierra, del Rey de Reyes, tanto por la belleza y magnificencia de su construcción como por el delicado gusto que inspira su ornamentación interior y exterior", llegaron a apuntar optimistas en el mismo documento.
Hoy el problema es que, no obstante tener este edificio histórico y su inspiración europea edades no tan distantes entre sí, mientras el Sacre Coeur de Francia sigue siendo un deleite a los turistas que visitan sus limpias murallas de piedra, a nuestra gris y nostálgica Iglesia de los Sacramentinos, con sus 60 metros de fondo, 62 metros de alto y 42 de altura interior, ya casi se le caen a pedazos algunas de sus ásperas paredes.
A mayor abundamiento, su primer aspecto inaugural, aquel que tenía cuando fue bendecida por el Arzobispo Crescente Errázuriz, ha de parecer hoy un esquicio idealizado del estado en que se ofrece al observador tan valioso templo santiaguino.
El concreto desnudo, además, ha sido atacado rápidamente por el mismo mal que destruye los pulmones santiaguinos, y la falta de recursos ha terminado sacrificando detalles valiosos de tan imponente edificio, entre las grietas y los desplomes. Para peor, una gruesa capa de pintura verde cubre parte de las cruces de Constantino y los demás símbolos de lo que, abajo, es un imponente par de puertas de bronce (¿habrán pensado los pintores que la corrosión verde del metal era su color original?).
Altar principal y concavidad interior del ábside.
Vista interior del domo y los arcos cupulares.
Nave central vista desde el coro.
El Altar Mayor y el relicario del Santísimo Sacramento.
Capitel de las columnas interiores y arranque de los arcos.
Nada ha favorecido a nuestro querido templo en las últimas décadas. De ser una de las iglesias más importantes y activas de Santiago, escenario de multitudinarias procesiones populares y de solemnidades entre lo más granado de la aristocracia chilena, pasó al eventual olvido y la parroquia se convirtió en un mero hito cardinal para la ciudad, especialmente cuando los residentes de este sector comenzaron a cambiarse y el barrio empezó a adquirir el carácter comercial que tiene hasta nuestros días. Como se sabe, olvido y descuido van de la mano.
Su particular diseño le privó de las bondades del Sol durante gran parte del día, permitiendo que los estragos de la humedad ataquen muros, marcos y puertas en algunos costados. El terremoto del 3 de marzo de 1985 terminó haciendo el resto, derribando la gran cruz que el mismo Larraín había instalado sobre ella hacia 1930 y dañando la cúpula central. Las restauraciones iniciadas en 1988 alcanzaron sólo para una fracción de los problemas más visibles del edificio.
Chile, por su naturaleza y por su conciencia sísmica, es un país donde nada dura cien años; a veces ni siquiera diez. Sólo esta clase de reliquias del pasado, esos edificios sin tiempo, parecían superar este triste principio, pues fueron creados en aquellos años en que aún se confiaba en que la religiosidad popular -como los terremotos- jamás descendería entre las muchedumbres de nuestro país.
La iglesia fue declarada Monumento Nacional por Decreto D.S. 330 del 29 de octubre 1991. Quisiera pensar, con esto, que el espiral de la cuenta regresiva aún no ha caído sobre la enorme Iglesia de los Sacramentinos, no obstante que la majestuosa vista del complejo desde mi departamento tampoco duró mucho. A decir verdad, me duró menos de un año.
Ese cuadro sepia que mostré con orgullo a tantos visitantes de mi solitario hogar, comenzó a probar el vértigo del peligro un día que, al amanecer, dos altas grúas pluma amenazaron con sus brutalismos amarillos llevarse lo más interesante de mi ventana hacia el Oeste.
Unos pocos meses después, una mole moderna -de esas que no se sabe ya si son residencias, oficinas, o ambas cosas- tapó no sé si para siempre la visión hipnótica de la hermosa parroquia, con magnitudes basilicales.
Desde entonces, rara vez tengo algún buen motivo para mirar a través de esa ventana en particular. Pero, como ya nada se construye para durar demasiado, tengo la ilusión de que algún día este impostor de cemento y ladrillo que bloquea mi vista se marche, como todo lo que es falso y profano.
Por lo pronto, mi duda es: ¿Estará en pie para entonces, todavía, la gran parroquia del barrio San Diego? ¿Permanecerá pacientemente allí detrás, esperando ser admirada? ¿Alcanzaré a verla de nuevo, como alguna vez podía?

17 comentarios:

  1. me conmovió mucho leer esta nota, yo viví ahí toda mi infancia, y bien puedo entender el fraude a la ventana... te felicito por la nota
    humildemente espero que la basilica siga estando en pie, ya no vivo tan cerca, quisiera volver a verla
    gracias por escribir esto
    andrea

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  2. Me encanta esa balisica, yo vivía en santiago de Chile cuando era menor y nunca logre entrar a conocerla y me encantaría saber si volviera a Chile como podría visitarla por dentro, la basílica estará aun en pie y abierta al publico?

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  3. Yo conozco esa basílica pero jamas he logrado entrar, pero quisiera tomarme el tiempo de hacerlo, pero no se si aun este abierta y si pudiera conocer a alguien quien realice un tour por dentro.

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  4. Alfonse: debe consultar aquí, en el tópico del menú llamado "secretaría": http://www.sacramentinos.cl/... Buena suerte!

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  5. La llamada "estrella de ocho puntas" que ustedes ponen, en realidad es un objeto que pertenece al culto católico y que se llama Custodia u Ostensorio. Es una especie de "gran sol dorado", con una urna circular en el centro, al interior de la cual se expone la Hostia consagrada, el Cuerpo de Cristo, para ser venerado por los fieles fuera de la Misa (que es donde ordinariamente el Sacerdote lo consagra, lo muestra, y lo da a comulgar). Esto permitía que los fieles que no podían comulgar por alguna razón, o que no habían asistido a Misa, pudieran estar en permanente contemplación del Cuerpo de Cristo. Aún al interior de la Basílica se halla en el altar una enorme Custodia donde se expone el Cuerpo de Cristo antes de las Misas dominicales.

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  6. La "estrella de ocho puntas" que uds. señalan se observa en el frontis del Templo, en realidad es un utensilio universalmente utilizado en el culto católico, llamado Custodia u Ostensorio. Es un "gran sol dorado", provisto de un pie dorado, y que contiene al centro una pequeña urna o vitrina circular en cuyo interior se deposita la Hostia consagrada, el Cuerpo de Cristo, para que los fieles lo pudieran contemplar fuera de la Misa (que es donde ordinariamente el Sacerdote lo consagra, lo muestra y lo da a comulgar). Así, aquellos que no pudieron asistir a la Misa, no pudieron comulgar, o bien deseen prolongar su oración y contemplación ante la Hostia santa, pueden hacerlo. Hasta hoy, en el altar mayor de la Basílica hay una gigantesca custodia de bronce donde se expone el Cuerpo de Cristo antes de las Misas dominicales.

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  7. Gracias por el comentario, don Felipe, pero, ¿por qué lo plantea como algo opuesto a la estrella? Las Custodias suelen ser "solares" (de muchas puntas o radiales) y "estrelladas" (abstracción de una estrella), como en este caso. De hecho, tengo entendido que este elemento que originalmente iba a ser colocado del lado poniente del templo, fue cambiado durante la construcción al lado oriente, precisamente para fue fuese iluminado por el Sol de cada mañana. Saludos.

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  8. Alfonse: En la misma página sacramentinos.cl, en el horario de Eucaristías y Adoración al Santísimo Sacramento se le puede visitar, ya que se deja abierto el templo una media hora antes del inicio de las ceremonias y se cierra una media hora después. Ojo que la misa de la tarde, de lunes a viernes, es en la capilla chica (entrada por el antejardín del viejo convento, por calle Arturo Prat), que también es una verdadera joya digna de conocer.

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  9. Criss, la custodia sí puede tener forma de estrella, pero en el simbolismo católico es más que eso, de hecho por eso el centro de la misma (que vendría a ser el lugar donde está la Hostia) es de cristal, para que pueda ser iluminado. El hecho que esté ubicado hacia el Oriente no es menor, ya que al ser iluminado, toma sentido con el nombre Oriens con el que se llamó a Cristo en la liturgia primitiva (O Oriens = Oh sol de justicia, tal como lo profetizó Isaías).

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  10. Ah, bueno, claro que sí. Totalmente de acuerdo con los simbolismos estelares, a veces mucho más profundos de lo que incluso se admite. De todos modos, está demás que le diga que la figura ya no luce así de pulcra como aparece en estas imágenes, luego del terremoto 2010.

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  11. Bueno, yo vivo cerca de esta belleza e incluso me compre un depto, por que me maravillé con su impotente presencia.
    En verdad me molesta mucho que no se recupere sus formas y colores originales, te puedo asegurar que más personas llegarían a ella y seria un gran centro turístico como lo es El sagrado corazón de Jesús en Francia.
    Yo no paro de ver lo bella que es, abro la ventana y la veo todos los día, es una obsesión, tengo fotografías de todos los ángulos, en la mañana, en la tarde, en la noche..
    Creemos un grupo que pueda impulsar y generar la instancia en que se pueda reparar.


    saludos
    Gustavo Rojas

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  12. Bueno, yo vivo cerca de esta belleza e incluso me compre un depto, por que me maravillé con su impotente presencia.
    En verdad me molesta mucho que no se recupere sus formas y colores originales, te puedo asegurar que más personas llegarían a ella y seria un gran centro turístico como lo es El sagrado corazón de Jesús en Francia.
    Yo no paro de ver lo bella que es, abro la ventana y la veo todos los día, es una obsesión, tengo fotografías de todos los ángulos, en la mañana, en la tarde, en la noche..
    Creemos un grupo que pueda impulsar y generar la instancia en que se pueda reparar.


    saludos
    Gustavo Rojas

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  13. Gustavo: es cosa de armar un grupo con un proyecto potente, buscar financiamiento y convencer al Padre Alejandro Fabio, el párroco. Él siempre se queja (al menos hasta cuando fui a misa ahí pq ahora me queda lejos) que falta plata para arreglar el templo pero que tiene todas las intenciones de arreglarlo.

    El mail del Padre Fabio es: afgsss@gmail.com y el de la parroquia es: psantisimosacramento@gmail.com

    Teléfono de la parroquia: 638 31 89 – 632 36 16

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  14. No es por desmerecer los comentarios de nadie, todo lo contrario, pero falta mucho en su descripción, por ejemplo las catacumbas -que no conozco- lo impresionante de estar dentro de sus torres; a mi me tocó conocerlas y recorrerlas hace ya muchos años (no recuerdo cuando fue) pues pusimos la iluminación, que hoy se ve muy pobre por cierto, sobre unas pasarelas que se encuentran sobre las cubiertas (se pueden ver por la calle San Diego y Santa Isabel) Recuerdo que en aquel entonces, yo era muy joven, aprobeché de ver y "disfrutar" todo lo que podía, pues poca gente tenía y tiene el privilegio de poder ver. Estar dentro de sus torres llenas de nidos de palomas, caminar por los entretechos, ver la gigantesca cúpula por arriba, mirar por las torres hacia la cordillera, y trepar por una escalera de fierro hecha en obra que sube hasta lo mas alto de la torre principal por la parte interior, vale decir por la parte convexa, esto es una experiencia impresionante, que por alguna razón que desconazco y que prefiero no conocer para no perder el encanto, al subir por ahí se siente que la parte cóncava de la cúpula central tira con una tremenda fuerza hacia abajo.
    Luego se llega a la punta de la torre donde estaba la cruz, que derribó el último terremoto, tambien ahí se ponía la bandera para las ocaciones que lo ameritaban (lo menciono en pretérito pues últimamente no la he visto). Estuve también asomado por la base de la cruz.
    Bueno, y con esto termíno, aun tengo en mi oficina frente al escritorio una copia de un plano original de la fachada norte, que no me canso de contemplar, es un dibujo hecho a mano y firmado por el arquitecto Ricardo Larraín en 1923.

    Luis Quintanilla Nieva
    (disculpen la redacción pero me "volé")

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    Respuestas
    1. Tuvo un gran privilegio en estar ahi mismo, en las alturas y sus curvaturas de sus cupulas...me imagino su impresion y sus recuerdos...felicidades

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  15. Don Luis: este artículo es antiguo, y originalmente era para el portal "Mi Santiago", por allá por el 2004, por eso lo puse como primero de este blog el año 2006, cuando sólo escribía de mis impresiones y experiencias y sólo derivativamente de asuntos patrimoniales o descripciones de sitios históricos. El carácter patrimonial comencé a dárselo al blog en los artículos que siguieron, el año siguiente más o menos.

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  16. cuando tuve el accidente en 1999 me fui a recuperar a Santiago y ya cuando ya estaba mejor empece a recorrer la ciudad y como me gustaban los edificios goticos eclesiasticos, vi desde el cerro santa lucia aquella iglesia y bajamos y la fuimos a ver,mientras mira su cupula por aquella calle, cada vez mas cerca la inmensa mole de piedra se iba agrandando,mientras caminaba hacia ella hasta que llegue y era impresionanate su altura y su arquitectura echa de piedra masisa, en frente una pileta de agua...lamentablemente no pudimos entrar, porque estaba cerrada y despues la iria a conocer por dentro y nunca pude, porque me dieron de alta.

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