martes, 25 de abril de 2017

LA HISTÓRICA CASA DE LA SOCIEDAD DE VETERANOS DEL 79 EN IQUIQUE

Ilustración del viejo caserón, en "Anecdotario ilustrado de la historia de Iquique", de Gerardo Segovia Rojas y Guillermo Ross Murray.
Coordenadas:  20°13'1.73"S 70° 9'16.39"W
Los veteranos chilenos de la Guerra del Pacífico gozaban de importancia cultural y social en Iquique. Además de haber sido escenario del conflicto y de la doble epopeya de Iquique y Punta Gruesa, la ciudad albergaba a muchos excombatientes y sus descendientes que se quedaron residiendo en ella, siendo invitados permanentemente a los actos públicos y reconocidos como respetados tesoros vivos por la comunidad iquiqueña.
No habiendo sido siempre igual de generoso el Estado con muchos de estos hombres que defendieron al país en los campos de batalla, y apareciendo incluso algunos embaucadores que intentaban presentarse como veteranos sin haberlo sido en verdad, los sobrevivientes del 79 formaron una sociedad mutualista propia, reconocida el 2 de septiembre de 1900. Entre sus huellas más visibles en la ciudad nortina, está el Mausoleo de la Sociedad de Veteranos del 79, en el Cementerio N°1 de Iquique, cuya primera piedra se colocó el 21 de mayo de 1903.
Luego de peregrinar por algunas sedes provisorias en Iquique, los asociados lograron sacar adelante un proyecto para la construcción de la que debía ser su casa propia y definitiva, en calle Vicente Zegers 150 (originalmente, con dirección sin número), en la punta de diamante que hace con la entonces llamada calle Bellavista, rebautizada Freddy Taberna G. en nuestra época.
El terreno para la sede, situado entre las vías Aníbal Pinto y General Lagos, había sido cedido por el Fisco a la Sociedad a través del Decreto N° 1.522 del 6 de mayo de 1904. Era estrecho y se encontraba casi adyacente a las propiedades más grandes de las Compañía Barrenechea y la Compañía Beneficiadora, en las puertas del Barrio El Morro, pero se trazó en él un inteligente proyecto adaptado a estas restricciones, obra que perteneció al arquitecto Luis Fernando Gassols, a la sazón vicepresidente de la Sociedad.
Algunos de los últimos veteranos del 79 en un acto público en Iquique del 21 de mayo de 1950, junto a las autoridades civiles y militares. Fuente imagen: Sucesosiquique.blogspot.cl.
Vista actual del edificio del teatro Sala Veteranos del 79, ya restaurado y repintado. Fuente imagen: Bernardoguerrero.cl.
Vida contemporánea del edificio, con actividades de teatro permanentes en su escenario. Fuente imagen: Canal Youtube de Iquique TV.
El inmueble, de sencillo toque neoclásico y con la influencia georgiano-victoriana dominante en la arquitectura del casco histórico iquiqueño, fue inaugurado en 1905, haciéndose coincidir el acto oficial con el 21 de mayo, conmemorando el Combate Naval de Iquique. Con estructuras de madera y muros de piedra y albañilería, el edificio de un solo nivel mide unos 30 metros de longitud, formando un trapecio por planta que se va estrechando hacia la punta de diamante de esta cuadra, donde está el acceso principal. Cuenta con vanos y entradas laterales, además.
Los veteranos del 79 se reunirían permanentemente en esta sede social, por casi medio siglo. Organizaban encuentros fijos y otros esporádicos, manteniendo allí una biblioteca propia, fotografías y probablemente algunos objetos históricos que ellos mismos habían aportado para su querida y apreciada casa, como sucedía en otras ciudades. Realizaban reuniones en las que intercambiaban recuerdos de su experiencia, junto con cenas conmemorativas, despedidas y a veces sesiones de charlas sobre el conflicto. Es de suponer que, quizás, algunos de ellos hayan sido velados acá tras fallecer.
También hubo, en este lugar, memorables fiestas y encuentros familiares, pues era sede social en amplio sentido. Durante las movilizaciones de 1907 que terminaron en la terrible Masacre de Santa María de Iquique, además, la casa fue dispuesta por los veteranos para el alojamiento de los obreros, como una forma de apoyar su huelga, de la misma manera que sucedía con otras sedes sociales de la ciudad.
Estos veteranos iquiqueños seguían siendo activos y orgullosos miembros de la ciudadanía tarapaqueña hacia el Centenario de la Independencia. Recibían para su Sociedad una pequeña subvención del Estado, y sus integrantes aparecían en cada inauguración de plaza o monumento, en cada desfile, en cada discurso y aniversario de la ciudad, agrupados con sus viejos uniformes y sus cuerpos cada vez más marchitos, pero orgullosos e hidalgos. Eran los invitados de honor, por ejemplo, en los aniversarios de la epopeya "La Esmeralda" celebradas en el Monumento a los Héroes de Iquique, bajo la Torre del Reloj de la Plaza Prat.
Sin embargo, sus miembros iban siendo menos año a año, aunque todavía hasta mediados continuaban reuniéndose en su sede los ancianos, ocupando un lugar de honor cada acto público que les quedara de vida.
Como la casa de los veteranos era ocupada cada año por menos sobrevivientes de la Guerra del Pacífico, parte de sus espacios comenzaron a ser usados por otro tipo de actividades, generalmente culturales. Ya fallecidos casi todos ellos, se encontraba utilizando estas dependencias el Coro de Polifónico de Iquique, fundado en 1956 por el maestro coral y director de orquesta yugoslavo Dusan Teodorovic Nedeljkovic (1911-1972), quien continuó realizando estas obras artísticas hasta su muerte. El coro de la Universidad Arturo Prat lo recordará llevando su nombre, después.
A principios de los años 70, la ex-sede de la Sociedad era el lugar de ensayos de la compañía de teatro del cantante y actor Nenad Teodorovic Sertic, más conocido como Nesko, hijo de Dusan. Según recuerdos del académico y dramaturgo Iván Vera-Pinto Soto ("La Estrella de Iquique", jueves 28 de julio de 2005), era "un actor innato que tenía un vozarrón imponente y que tras su actitud agresiva escondía el alma de un artista muy sensible".
Poco después, Nesko dejaría esta sala y se iría a estudiar periodismo en la Universidad del Norte en Antofagasta, ciudad donde lo sorprende el Golpe Militar de 1973. Como militante del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), será detenido con su esposa Elizabeth Lula Cabrera, trasladados a la Base Cerro Moreno y ambos ejecutados el día 15 de septiembre, a los 24 y 23 años de vida respectivamente, tras un supuesto intento de fuga en el camino. Curiosamente, Nesko tenía un hermano militar, el Teniente Marco Teodorovic Sertic, también fallecido en trágicas circunstancias, en un accidente de helicóptero de 1975.
Durante este período, el inmueble fue utilizado por la Dirección General de Deporte y Recreación  (DIGEDER), hasta julio de 1979 según Vera-Pinto. La Sede Iquique de la Universidad de Chile lo refaccionó y destinó al Teatro Universitario, fundándose en él, en septiembre, el Grupo Expresión. Se lo remodeló como auditorio con capacidad para 200 personas sentadas.
El dramaturgo recuerda también que, dos años después, fue contratado por la Universidad el veterano actor y maestro tarapaqueño Willy Zegarra (1908-2005). Pasaron por la sala, también, Osvaldo Torres, Carlos "Carlocco", el grupo "Los Blops", Luz Eliana, Pedro Lemebel, Jaime Valenzuela, Juan Rodrigan, Mario Bernal, y, además del Grupo Expresión que lo usa en forma estable, otras compañías teatrales como No Más, Kolorín-Kolorado y Tenor.
En clima ambiental de los años 80, la casa se convirtió en una especie de centro alternativo para presentaciones teatrales, de poesía y de música, a pesar de sus no muy holgadas dimensiones. Fue la sede del  Primer Encuentro de Teatro Aficionado de Iquique, que organizó el Centro de Investigación de la Realidad del Norte. Algunos lo denominan, desde entonces, Teatro del Morro, aunque es en realidad la Sala Veteranos del 79. "Hoy solamente, queda el nombre", diría la guía "Anecdotario Ilustrado de la Historia de Iquique", de Gerardo Segovia Rojas y Guillermo Ross Murray.
Sin embargo, en el último par de décadas, el inmueble comenzó a caer en decadencia por falta de mantención y de cuidado por parte de sus ocupantes y de la propia Universidad Arturo Prat, por razones que desconocemos y que motivaron molestias de algunos apasionados de la Guerra del Pacífico. Hay iquiqueños que recuerdan que incluso se habría pensando en demolerlo, presuntamente antes del cambio de siglo, hasta que el Gobierno Regional de Tarapacá aprobó un plan de restauraciones. También se pintaron algunos murales artísticos en sus muros externos, obras del Taller de Pintura "La Silla", aunque al poco tiempo estaban muy deteriorados y vandalizados. Posteriormente, se lo pintó toda la fachada de un color amarillo pastel.
Ha pasado el tiempo, y la sala ha sido sede también de la Muestra de Danza y Teatro Escolar, presentaciones de bandas musicales, lanzamientos literarios, encuentros poéticos internacionales, funciones circenses y exposiciones de todo tipo.
Algunos mejoramientos se han hecho, pero da la impresión de que otros detalles están pendientes todavía. De todos modos, se ha hecho un gran esfuerzo por darle mantención y se nota, pero poco aporta el espacio desperdiciado al fondo del inmueble, correspondiente a un patio vacío que quedó como terreno eriazo y donde indigentes han provocado incluso algún peligroso incendio.
La actividad dentro del teatro sigue, sin embargo, y las posibles categorías de conservación patrimonial propia para el caserón esperan su oportunidad pues, ciertamente, las merece.

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