lunes, 30 de septiembre de 2013

UN RECORTE DE PRENSA: "LOS BARES BOHEMIOS DE BARRIO MAPOCHO"

Artículo publicado por el diario "La Tercera" del lunes 26 de noviembre de 2012. Sé que he ido dejando de lado los "recortes de prensa" publicados en mi blog, pero este reportaje me gustó bastante a pesar de su brevedad, y siento el interés de poder conservarlo publicado acá, además de referirse a bares que me son familiares como "Turing" al que ya he dedicado antes una entrada propia acá, el "Wonder Bar" que he mencionado ya en una guía de "terremotos", y el simpático "Turismo" al que también comenté en otra de las mismas guías. La fotografía superior es del reportaje original. Las inferiores son mías.
Estos locales tienen más de medio siglo de historia y nacieron para recibir a los pasajeros de la ex Estación de Ferrocarriles. Hoy, sin trenes ni viajeros, conviven a pasos de la concurrida Piojera y sobreviven a la irrupción de la modernidad.
por Carlos Reyes Barría
Wonder Bar
Este lugar tiene aires de cantina de far west en su exterior, pero una vez dentro, se respira la típica estética nacional: las chuicas de pipeño adornan el lugar y, junto a las botellas de vino, hay un colorido retablo en miniatura que reza "Wonder Bar: las mejores chichas de Malloa" con los personajes de Condorito. "Así de típicos somos, no queremos perder nuestra esencia", dice Gabriela Ceballos, quien trabaja atendiendo el lugar hace más de 10 años. Pero el "Wonder" (General Mackenna 1176) tiene un siglo de historia. Fue fundado por Belarmino Núñez justo frente al local actual, a pocos años de inaugurada la estación de trenes Mapocho. Décadas después, se mudó al lugar donde hoy se encuentra y del antiguo edificio sólo queda el terreno en venta. Luego de una serie de cambios de dueño, hace 10 años que Eugenio Avila tomó sus riendas con la intención de mantener la tradición. La chicha, sin embargo, la traen estos días de Portezuelo, cerca de Chillán. Entre sus delicias están el chupe de guatitas, los sándwiches de pernil y las empanadas fritas de pino y de queso, a $ 1.200, que acompañan los vasos de chichón (chicha con pipeño), a $ 1.500. "Nuestro público son los trabajadores del centro que vienen a tomarse alguna cosa", cuenta Avila. En el Wonder Bar, el terremoto ($ 1.800) se hace con pipeño, helado de piña y un par de secretos de la casa con fernet, menta o granadina.
Touring
Se oye de fondo una ranchera. La pidió uno de los clientes en el Wurlitzer del local, un joven estudiante con sus amigos. "Para reírnos un poco", dicen. Mientras, llegan a la mesa las jarras de borgoña -una con tinto y frutilla, y la otra con vino blanco y chirimoyas- junto a las paneras llenas de marraqueta trozada, los pocillos con pebre casero y un plato con huevos duros, a $ 200 cada uno. El Touring (General Mackenna 1076, entre Bandera y Puente) es uno de esos bares que, pese a los altibajos, han resistido el pasar de los años y que gozaron, desde la década de los 30, del concurrir de viajeros de trenes de la Estación Mapocho. De hecho, el gran edificio donde está ubicado en algún momento fue un hotel de pasajeros. Aunque la bandera chilena que decora el lugar flamea todo el día, el Touring es un rincón de rancheras, aunque todo depende del comensal que quiera gastar $ 200 en poner una canción. "Aquí tenemos a los eternos parroquianos, que ya parecen parte de la postal del Touring para los que lo conocen por primera vez", cuenta Cristina Cayupe, una de las socias del local. Uno de esos asiduos es el "Bin Laden", un hombre de larga barba y unos 60 años que juega dominó varios días a la semana en una de las mesas. El nombre del local, cuentan los locatarios, se debe a que sus primeros dueños provenían de la ciudad de Turín. Luego fue cambiando el nombre hasta Touring.
Turismo
"Mis padres lo instalaron aquí porque era un barrio muy concurrido", cuenta su actual dueño, Juan Ubilla (62), mientras devora un plato de arrollado con papas cocidas. La esquina de Amunátegui con Mapocho tenía una ubicación privilegiada a mediados de los años 60, cuando Luis Ubilla y María Salomón abrieron el bar Turismo (Amunátegui 1052) frente a la Cárcel Pública y a una cuadra de la Estación Mapocho. Pero los trenes dejaron de llegar hace 25 años, la ex cárcel es hoy el edificio corporativo de Aguas Andinas, y este rincón del barrio comenzó a perder comensales. "Pero la gracia es que aquí puedes tomar un terremoto bien sentado y conversado, sin estar apretujado o haciendo fila para entrar", agrega Ubilla. Además de los eternos vecinos, llegan artistas del centro cultural Balmaceda, y los músicos de La Piojera y El Hoyo aún tocan en el Turismo como parte del circuito. "Y no falta el que llega después de ir a una de las pocas casas de citas que van quedando", ríe. Sus mesas azules y rojas tienen más de 60 años, y una barra con botellas de hace medio siglo da la bienvenida al lugar.
"Somos una picada quitadita de bulla, siempre abierta, e ideal para venir en patota a probar pipeño, terremoto ($ 1.800), arreglados y chicha, todos con un plato de cabritas de cortesía", dice. Y para los curiosos por el nombre, ni hasta Ubilla lo sabe. "Le gustaba la palabra a mi papá nomás".

ANIMITA DE "LA CHABELA": RESISTIENDO LOS CAMBIOS DE UNA CIUDAD

Coordenadas: 18°26'24.95"S 70°17'43.05"W
Es difícil precisar cuáles son las animitas más extremas de Chile. Para el caso de Magallanes, por ejemplo, uno tiende a pensar automáticamente en casos como la tumba del "Indio Desconocido" en el Cementerio de Punta Arenas, pero lo cierto es que las animitas del territorio nacional se extienden mucho más allá, saltando incluso fuera del continente con el caso de las cruces mortuorias de en la Antártica. Hasta en Isla de Pascua, donde tan puntillosamente se señalan las diferencias de la cultura local rapanui con la continental, han existido animitas recordando a uno que otro infortunado fallecido.
Para el caso del Extremo Norte de Chile, las animitas se han extendido más allá de la orilla misma de la Línea de la Concordia, siendo abundantes en el Sur de Perú, donde se las llama nichos. Sin embargo, una de las últimas grandes animitas que pueden encontrarse en las carreteras de la Región de Arica y Parinacota, de esas que parecen verdaderos mausoleos populares, es aquella llamada La Chabela, que alguna vez fue más bien una animita de carretera en los deslindes urbanos, pero ahora se la halla convertida en animita de ciudad dado el crecimiento de Arica hacia el lado que lleva a Lluta.
La animita está al Norte de Arica, en la Avenida Santiago Arata poco antes de conectar con la Carretera Panamericana rumbo al Paso Chacalluta, entre las calles Doctor Amador Neghme y Pacífico Norte, y su aspecto ha ido cambiando con el tiempo tal como el del paisaje urbano en su entorno, que quizás pueda llegar a amenazar su existencia como ha sucedido en tantos otros casos de animitas urbanas.
Cuando sucedió la tragedia que dio origen a la animita, este sector se encontraba con claridad cerca de lo que identificaríamos como las afueras de la ciudad, corriendo la Panamericana (antes de ser llamada Santiago Arata) a poca distancia de la línea del Ferrocarril Tacna-Arica y sin los muros de terrenos y menos los departamentos que han ido separando la vista de ambos trazados sobre el desierto. Y aunque sea llamada como "La Chabela", esta instalación señala el lugar de una traumática triple muerte: una mujer adulta y dos niños.
Fue el cálido viernes 3 de febrero de 1979 cuando María Isabel Araya Acuña, de 41 años y apodada Chabela por sus amigos, con su hijo Cristián Rodríguez Araya de 5 años y su sobrina Rita Araya Figueroa de 7 años, todos oriundos de la Cuarta Región, se hallaban de vacaciones en la ciudad, según se cuenta. Paseaban a pie llegando a esta avenida tras bajar por la calle La Concepción, situada casi al frente de la actual animita. Inesperadamente, una camioneta que se recuerda como de color rojo y que venía a alta velocidad desde el Norte hacia la ciudad, perdió el control justo donde se encontraban estos peatones y acabó atropellándolos violentamente, dándoles muerte de manera instantánea.
La comunidad ariqueña quedó consternada con el trágico accidente, y comenzaron a colocarse velas en el lugar. Alguien llevó una casuchita para cada una de las víctimas y así fue naciendo el santuario popular, con filas de personas pidiendo favores y luego agradeciéndolos. Nacía así la animita, que por curiosidad ha sido llamada con el apodo de sólo una de sus víctimas y siendo la mayor de todas: "La Chabela".
La ciudad siguió creciendo en todos estos años, alrededor de la animita. Aparecieron complejos residenciales y nuevas calles laterales. La propia animita ha ido cambiando en este devenir imparable: se la rodeó con un muro de bloquetas, mismos que sostienen las innumerables placas de agradecimiento, y algunos expresaron su gratitud colocando cruces muy vistosas: una grande y dos pequeñas, en representación de cada víctima. Un toldo da sombra y protección al interior de este sitio, donde aún hay tres casuchas metálicas antiguas, de estados anteriores en la existencia de la animita.
Como la memoria es frágil y también suele transformarse con el tiempo, sin embargo, la historia de la animita fue cambiando y tergiversándose. Se comenzó a hablar de tres mujeres como víctimas del accidente: doña María Isabel o la Chabelita, una hija suya llamada Victoria o Vicky y una sobrina de nombre Rosa o Rosita, añadiéndose que el atropello sucedió en 1978 o mezclándolo con historias de otros accidentes vehiculares sucedidas en el sector. Algunas placas y cruces declaran, de hecho, que agradecen a estos nombres por los favores concedidos; incluso hay algunas llamando Chelita a Chabela.
Quizás para rectificar los mencionados errores, miembros de la propia familia de la fallecida hicieron colocar placas de mármol similares a una lápida, con mensajes que aclaran bastante la información sobre las personas fallecidas y recordadas por la animita. Ambas placas identifican a los fallecidos así:
MARÍA ISABEL ARAYA ACUÑA
☆ 9.XI.1937 - † 3.II.1979
CRISTIÁN GILBERTO RODRÍGUEZ ARAYA
☆ 5.IX.1973 - † 3.II.1979
RITA DEL CARMEN ARAYA FIGUEROA
☆ 23.VI.1971 - † 3.II.1979
Una de las placas de mármol, con una imagen mariana tallada y pintada en la misma, tiene las siguientes inscripciones además de los nombres y otros mensajes, justo sobre las casuchas:
"A TI, MADRE AÑORADA... MARÍA ISABEL. DE TU ESPOSO, HIJOS, NIETOS Y FAMILIA... QUE TU LUZ NOS BENDIGA POR SIEMPRE.
HOY TE HEMOS VISTO JESÚS, HOY TE PALPAMOS, NOS VISTE TÚ TAMBIÉN Y NOS TOCASTE, NOS MIRASTE SEÑOR, Y NOS AMAMOS.
TE LLAMABAS CRISTIÁN, RITA E ISABEL".
La otra, firmada por la familia Araya Rodríguez con fecha del 8 de abril de 2008, lleva la siguiente inscripción junto a un rostro de Cristo sufriente, a un costado en el muro de fondo:
"SI LA MUERTE, ES LA MUERTE, QUÉ SERÁ DE LOS POETAS, Y DE LAS COSAS DORMIDAS QUE NADIE LAS RECUERDA".
Muchos agradecimientos parecen corresponder a asuntos de salud, según me cuentan, aunque no aparecen explicitados en las varias placas colocadas al interior de la animita, especialmente al costado derecho.
Desde el trágico accidente de 1979, han aparecido alrededor nuevos conjuntos habitacionales y ahora mismo se sigue construyendo allí, peligrosamente cerca de la animita y con un proyecto ya trazado en su lugar. Aunque es posible que sólo la desplacen a otro punto cercano, asusta a sus fieles la idea de que algún día termine siendo retirada en favor del progreso y se olvide así lo allí ocurrido ese verano, cuando tres inocentes perdieron la vida pero saltaron a la fe popular como "santitos" para la comunidad ariqueña.

sábado, 28 de septiembre de 2013

LA ANIMITA MÁS GRANDE DE CHILE TIENE HASTA UN LIVING (Diario "Las Últimas Noticias", sábado 28 de septiembre de 2013)

Artículo "La animita más grande de Chile tiene hasta un living", de Francisco Núñez, sobre mi blog de Animitas Chilenas (http://animitaschilenas.blogspot.com), publicada en el diario "Las Últimas Noticias" del día sábado 28 de septiembre de 2013. Link al artículo original: www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2013-09-28&NewsID=240119&BodyID=0&PaginaId=17 (Clic sobre la imagen para ampliarla).
Recuerda a Hermógenes San Martín en Iquique
Cristián Salazar cuenta que una vez caminó 30 kilómetros en pleno desierto. Que otra vez recorrió a pie Antofagasta de punta a punta y que también lo hizo entre Iquique y la oficina salitrera Humberstone.

Todo lo que caminó lo hizo para buscar historias de animitas en Chile, a las que hizo un seguimiento y las concentró en su propio blog, animitaschilenas.blogspot.com.

“Extrañamente en Chile se les da una connotación angelical, como que son mártires. Son muy chilenas, los extranjeros lo encuentran muy chocante”, cuenta.

Salazar ha reunido historias de gente en todo Chile. Está, por ejemplo, la historia de Gloria Barrios, también conocida como la Novia de Azapa, quien falleció camino a su propio matrimonio. O La Patita, una animita de un anónimo que levantaron vecinos del Cementerio Número 3, de Iquique, y que rodea un pie que sobresale de la tierra en un patio del camposanto. “También está la del bailarín Negro Said, a la que llegan muchos aspirantes a artistas en Copiapó a pedirle favores”, explica.

De todas, la que más le llamó la atención es la de Hermógenes San Martín, que está a las afueras de Iquique, y de la que aún no publica una sola línea. “Es la más grande de Chile, lejos. Es una casa que tiene hasta living, un escenario con butacas y una pieza aparte donde vive un cuidador. Existe toda una cofradía alrededor de la memoria de este trabajador pampino asesinado en 1935 que hasta recauda dinero para mantener la casa”, dice el investigador.

viernes, 27 de septiembre de 2013

DE MEMORIAL A ANIMITA: EL MONOLITO DE DANIEL MENCO

Coordenadas: 18°28'41.20"S 70°18'34.84"W
Tenía 23 años el estudiante de auditoría de la Universidad de Tarapacá, Daniel Menco Prieto, cuando se encontraba entre los participantes de las protestas universitarias de Arica el 19 de mayo de 1999, en el marco de las intensas movilizaciones estudiantiles provocadas por el déficit del fondo solidario y en lo que parece ser la génesis de las demandas del estudiantado nacional que hoy son conocidas.
De origen modesto, Menco vivía en un barrio cercano a la antes llamada Plazoleta Arauco (no confundir con la Plaza o Parque Arauco, de Juan Noé con Santa María) y el Cementerio Municipal de Arica, y con esfuerzo estudiaba a la vez que trabajaba a un costado de este mismo sector ariqueño, en una distribuidora de gas licuado situada en la esquina de calle José Victorino Lastarria con Arauco, en un local que hoy sigue en el mismo rubro pero con otros dueños, ya que el propietario que tenía en aquellos años falleció. Como se encargaba de labores de venta y distribución, era un muchacho muy conocido y querido entre los vecinos de este lado de la ciudad, quienes lo reconocían por su buen trato y sus ganas de surgir.
Pero aquel día miércoles, la vida y las expectativas de Menco iban a truncarse de súbito. Por razones nunca aclaradas, se utilizaron balines metálicos en al menos una de las armas de Carabineros de Chile, en lugar de los perdigones de goma empleados para disolver huelgas como la que tenía lugar allí en la sede de la Universidad de Tarapacá. En la refriega, uno de los balines mortales alcanzó su cabeza, desplomándose en el suelo y sin levantarse más: quedó de inmediato con muerte cerebral y falleció a los dos días, el viernes 21. Hubo otros tres heridos esa noche, cuanto menos.
Si bien los fallecidos en manifestaciones y huelgas desde el regreso de la democracia se remontan al propio Gobierno de Patricio Aylwin, el caso de Daniel Menco adquirió una especial notoriedad y se convirtió en un verdadero símbolo, casi una bandera. Y aunque partidarios del Gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle corrieron a intentar describir esta muerte como un resabio incontrolable de la Dictadura o resultado de la animosidad de funcionarios de carabineros (de la misma manera que otros hablaban de un hecho "accidental" y negaban el uso de los balines de acero), se denunció el nivel de violencia con que había actuado la fuerza pública en las protestas realizadas por todo Chile a propósito de lo mismo, sugiriéndose debida a alguna decisión o instrucción emitida por las autoridades de turno en vista de que se acercaban la apertura de sesiones ordinarias del Congreso y la rendición pública del informe político-administrativo del 21 de mayo, en momentos de gran impopularidad para el Palacio de La Moneda. A la sazón, además, las manifestaciones se habían ido volviendo cada vez más masivas y agresivas, no sólo en lo relativo al problema del estudiantado.
La muerte de Menco siguió revistiendo características polémicas por largo tiempo más. No me corresponde detallar aquí los vaivenes judiciales ni las controversiales circunstancias que siguieron dándose alrededor del caso, pero sí fue claro que la muerte del estudiante se ha erigido como una mácula simbólica en la democracia chilena, por ser uno de los más sensibles fallecimientos ocurridos por acción de fuerzas policiales del Estado ya en la época post Dictadura.
En los días aún viviendo el luto por la partida de Daniel, los vecinos del sector de calle Arauco se organizaron y levantaron un pequeño monolito-altar al centro poniente de la plaza del mismo nombre, justo atrás de las floristas del cementerio. Lo hicieron liderados por el residente local y comerciante don Hugo del Pino, posterior funcionario municipal y quien tuvo la iniciativa de hacer el memorial asistidos por los dueños de la distribuidora de gas donde trabajaba el muchacho.
El sitio escogido para colocar el altar de albañilería no es azaroso: la misma plaza donde tantas veces se le vio durante sus jornadas laborales, a pasos de la distribuidora de gas donde trabajaba, como se ve en una de las fotografía que acá reproduzco. Es de media altura, grueso, cubierto de azulejos, con forma de cubo trapezoide con base de montaje, trunco de cara superior en ángulo y un compartimento interior con ventanilla de vidrio y aluminio, donde se ve una imagen de Daniel. Está rodeado de una reja circular baja. Una placa metálica frontal dice lo siguiente:
EN MEMORIA DE NUESTRO
ETERNO AMIGO
"DANIEL MENCO PRIETO"
23-12-1975  -  21-5-1999
ARICA - CHILE
En una placa de mármol colocada en la parte superior del monolito, hecha con forma de libro abierto, se ha inscrito para el recuerdo el siguiente mensaje con rimas deliberadas:
"Daniel Menco Prieto.
Héroe de una jornada que a la ley dejaste en aprieto y a una ciudad acongojada.
No tenemos sed de venganza, pero nos asiste el derecho, que por una mejor enseñanza pusiste al frente tu pecho".
Atrás del monolito, sobre una superficie pintada de blanco, una inscripción hecha pincel resume la historia alrededor del homenajeado y se reconoce el interés que existió desde el principio entre los vecinos, por cambiarle el nombre de la plazoleta por el de Plaza Daniel Menco (nótese que la primera letra del último grupo de frases forma el nombre DANIEL):
EN MEMORIA DE:
DANIEL MENCO PRIETO
(Q.E.P.D.)
AYER: ESTUDIANTE - TRABAJADOR
HOY: ESTUDIANTE - MÁRTIR
DISTE TU VIDA POR LOS DEMÁS
A TU NOMBRE SE CREÓ UNA BECA PARA UN ESTUDIANTE TRABAJADOR
NUNCA SE TE OLVIDARÁ
INCLUSO ESTA PLAZA LLEVARÁ TU NOMBRE
ERAS MUY TRABAJADOR, HONESTO Y CARIÑOSO
LAMENTAMOS TU PRONTA PARTIDA.
La razón por la que incluyo el memorial de Daniel Menco en la condición de animita, es por lo que he podido observar personalmente en el tipo de relación de los visitantes del monolito allí en plaza. Si bien las pergoleras de flores que están al lado y hacia la entrada al Cementerio Municipal muchas veces se encargan de mantener el altarcillo con flores y ramos, es corriente que se acerque gente en condición devocional: haciendo rogativas y pidiendo favores al alma de Menco, a pesar de que este monolito no está asociado al sitio específico de su muerte.
Es un animita, además, porque se la toma casi como por "transmisor" de oraciones hacia el ánima del muchacho, dejándole también papelitos, de vez en cuando, donde se solicitan favores o se agradecen, aunque no duran mucho a la vista por hallarse a la intemperie. Es mucho más que sólo un punto de recuerdo, por lo tanto; y también como sucede con muchas animitas, por desgracia también ha sido vandalizada en algunas ocasiones.
Creo que este caso es el típico de un memorial funerario que supera una fase de proto-animita y se convierte directamente en animita como tal, con todo lo que involucra: deudos, creyentes y agradecimientos por favores concedidos. Como aún predomina el carácter conmemorativo que le imprimieron originalmente los ciudadanos ariqueños, sin embargo, todavía no aparecen las placas de gratitud o los elementos iconográficos más cristianos, pero es probable que con el tiempo vayan asomándose allí, pues la relación de fe ya existe. Mientras tanto, los agradecimientos se formulan en cartas que dejan los devotos al pie de esa pieza memorial, y las ofrendas en las velas y las flores..
Así pues, el homenaje que se hizo a Daniel Menco en la plaza que ahora lleva su nombre, inevitablemente ha acabado siendo tomado también por otra animita de Arica, algo que lejos de tergiversar o alterar el sentido original de la pieza, garantiza perduración de su memoria y de su tragedia en el conocimiento popular.

EL "BENBOW": RESIDENCIAL, BAR, RESTAURANTE Y LAS PARRILLADAS "CON MÁS GUATA"

Coordenadas:  27°21'51.51"S 70°19'54.91"W
Hubo un tiempo en que era popular en Copiapó un dicho para burlarse de la gente barrigona u obesa: "Tienes más guata que las parrilladas del Benbow". La comparación alude a uno de los más conocidos restaurantes de la ciudad, que además tiene una cómoda residencial unida a sus instalaciones, funcionando así como verdadera posada.
El "Restaurante Benbow" se encuentra en calle Manuel Rodríguez 541, en la cuadra ubicada entre Maipú y Chacabuco a poca distancia de la Plaza Prat, en un barrio de hoteles y hostales para viajeros. Se distingue por sus muros exteriores rojos, pequeños aleros tejados y el cartel colgante que se ilumina en las noches diciendo: "RESTAURANTE-RESIDENCIAL-PARRILLADAS BENBOW".
Sirviendo también de bar y cervecería, el "Benbow" cuenta con barra y dos cómodas salas principales con mesas de madera, por cuyo costado se accede al sector de la residencial de dos largos pasillos, que se extienden con habitaciones por detrás del establecimiento.
Los menús de la hora de colación son los más solicitados: porotos con riendas sagrados acá los días martes, carbonada de mariscos, estofado de vacuno con acompañamiento, cazuela de pollo y cazuela de vacuno, etc. Pero lo más famoso que toca sus bandejas y mesas son las parrilladas dobles, cuya abundancia de "guatita" (callos o mondongo) inspiró la citada frase burlona que festina con los gordos. El bife a lo pobre, de gran tradición en el Norte minero chileno, aquí se ofrece también con otros platos como el pollo asado y la pichanga.
Frente de la casona de la residencial y restaurante.
Don Roberto Castillo, con el bar a su espalda.
Sector de la residencial, pasillo de acceso.
Remontándose por los calendarios, el negocio nació como restaurante la década de 1980. Se ubicó en un espacio donde convivía antes con un club de rayuela, ofreciendo platillos criollos y comida típica chilena que no ha cambiado mucho en sus cartas desde entonces. Su nombre es el apellido de la familia fundadora, los Benbow, al parecer originarios de las islas británicas.
La calidad de los platos y lo conveniente de los precios fueron dándole crecimiento y popularidad al boliche, célebre especialmente por sus contundentes parrilladas. En aquel entonces, pasada ya la época del club rayuelero, todo el sector de la sala comedor del fondo y parte de lo que ahora es la residencial, era utilizado para atender a los clientes "torrejas": gente de vida más callejera, curaditos, macheteros y otros por el estilo, mientras que los clientes más "normales" eran acogidos por el sector del frente. A muchos podrá sonarles discriminatorio, pero no si se piensa que la mayoría de estos locales ni siquiera le abrían la puerta a los llamados "torrejas".
Con el tiempo y la prosperidad, el negocio comenzó a ampliarse y a sufrir cambios evolutivos profundos. Se remodeló el recinto para incorporarle el servicio de residencial, también a precios bastante convenientes y siendo una de las más amplias de Copiapó, además de favorita de empleados de las mineras o trabajadores de paso por la ciudad. Sin perder el aire de picada, el restaurante fue mejorado su aspecto interior donde abunda hasta ahora la madera de muebles y paredes, adquiriendo un cariz de plebeya elegancia, quizás con algo de rusticidad de campo.
Actualmente, el sector de las habitaciones tiene varios baños, duchas, piezas independientes con televisión de cable y un área de wi-fi. Hasta dos grutas para la fe religiosa se encuentran allí adentro, una en cada pasillo. Sin duda, para alguien acostumbrado a vivir parte de su vida en residenciales como quien escribe, la del "Benbow" se me figura una de las más acogedoras y seguras en las que haya tirado la mochila.
La actual propietaria del conjunto es doña María Benbow, quien suele trabajar allí asistida por su marido don Roberto Castillo, con quien tengo una charla muy entretenida e ilustrativa sobre la historia del local y la de esta ciudad, mientras me dura un litro de cerveza allí en el local y recién llegado a Copiapó. Hombre vinculado actualmente también al trabajo en las compañías mineras, el señor Castillo me confirma que el esfuerzo ha sido el principal motor de utilidades y desarrollo de este tradicional lugar con cocinería y residencial adjunta, en los cerca de 30 años de vida que ya tiene.
Es popular en el local una mesera llamada Gaby, quien me atiende en la ocasión y a la que vuelvo a ver algunos días más en el sector del hostal. Aquí se cierra aproximadamente a la medianoche, aunque a veces las jaranas se extienden un poco más, dependiendo del ánimo y cantidad de los comensales.
Debe conocerse el "Benbow", entonces, en una visita a Copiapó. Se recomiendan especialmente sus porotos con riendas de los martes y, para quienes prefieran la carne, sus mencionadas parrilladas para dos. Cuidado, sin embargo: la tentación de la gula puede dejarlo "con más guata que las parrilladas del Benbow", después de pagar la cuenta.

jueves, 26 de septiembre de 2013

ALGUNOS APORTES (¿PARA UNA LÁPIDA?) SOBRE LA MANSIÓN DE CALLE COMPAÑÍA CON RIQUELME

Coordenadas: 33°26'21.63"S 70°39'38.85"W
Escribo contra reloj estas líneas, mientras la vieja mansión de calle Compañía de Jesús esquina Guardiamarina Riquelme, misma que decoró mis llegada y partidas desde el Metro a este barrio en toda mi época universitaria de los noventa, está siendo preparada para la inminente demolición y para darle suelo a algún otro termitero humano, como los varios que estrangulan las cuadras del Centro de Santiago en nuestros días.
Pido disculpas si la prisa me juegan en contra de la redacción o la amplitud, además de las pocas imágenes de las que dispongo, pero necesito publicar esto sin saber aún si alcanzarán a ser palabras dignas del mármol memorial: en el mejor de los casos, para una placa recordatoria en sus propios  muros... En el peor (y hasta ahora más probable), para la lápida imaginaria que muchos veremos en este sitio, cuando el edificio ya no exista.
Remontándose a los orígenes de la suntuosidad del Barrio Brasil y sus viejas casonas palaciegas, este inmueble ubicado en Compañía 1687 nació desde los tableros del destacado arquitecto catalán José Forteza Ubach, quien se hallaba residiendo en Chile desde hacía unos años antes de quedar encargado del proyecto. Es el mismo autor del desaparecido Palacio Undurraga, que dignificaba con su estilo neogótico la esquina de la Alameda con Estado, y de quien hablé ya en alguna ocasión por haber diseñado también el Edificio del Bristol Hotel de Barrio Mapocho. Tengo entendido que hay quienes, por este mismo dato relativo al arquitecto, llaman a la casona como Mansión Forteza.
Según la fecha que manejaba, la época del edificio se remontaba al cambio de siglo. Sin embargo, en una reciente publicación del diario "La Segunda" del 31 de julio de 2013, leo que la mansión fue levantada específicamente en 1893, por encargo de don Benjamín Montt Montt, hijo varón menor del Presidente Manuel Montt y hermano del futuro mandatario Pedro Montt Montt. Sé que, a la sazón, don Benjamín era un prestigioso hombre de leyes de la capital y había ocupado incluso un cupo parlamentario, como diputado suplente.
El elegante palacete fue creado con líneas de arquitectura un tanto fusionadas, transitando entre el neoclásico y el academicismo, con uso de balaustras a modo de columnas germinada, arcos de medio punto y arcos escarzanos. Los vanos con arcos van por todo el primer piso, mientras que en el segundo son de ángulos rectos, aunque con decoración afrancesada, balconetes abalaustrados y detalles bastante puntillosos en sus marcos y a nivel de las cornisas.
En tanto, su decoración interior en los dos pisos del edificio, tenía influencias de estilo victoriano, con finas molduras, pinturas frescos, arcos divisorios, carpintería de ebanistería, yesería artística y escalas monumentales que todavía se conservan medianamente visibles. El alhajamiento de la casona debe haber sido realmente lujoso y espectacular en sus buenos años. En las escenas de sus pinturas de cielo, además, aún se distinguen el  Palacio Vecchio de Florencia, paisajes de Venecia y el Puente de Cal y Canto de Santiago, además de algunos retratos.
El edificio es desde su inauguración uno de los más bellos y destacados del sector, aunque también pudo haber sido parcialmente tocado por el aroma de las leyendas populares, como ciertos reportes cercanos al 1900 y que hablaban de supuestas apariciones de duendes justo en este tramo de la calle Compañía entre Rodríguez y Riquelme, incomodando reiteradamente a las autoridades policiales y entreteniendo a los corresponsales de prensa, según comentó Julio Vicuña Cifuentes en su trabajo "Mitos y supersticiones: estudios del folklore chileno recogidos de la tradición oral".
Hasta donde recuerdo la historia de la casona, don Benjamín fue propietario de la propiedad hasta su muerte en 1922, pasando a manos de la sucesión familiar y después siendo vendida. Su decadencia debe haber comenzado pasado ya el medio siglo, según escuché alguna vez de viejos residentes del barrio en mi época de universidad, pues se le había dado insuficiente mantención para conservar el aspecto limpio y esplendoroso que alguna vez tuvo. También se habilitó alguna vez parte de sus bajos como espacios para locales comerciales, y creo recordar que por largo tiempo fue para una mueblería y tapicería, opción que tampoco prosperó según parece. Lo positivo es que el inmueble resistió las profundas remodelaciones de este sector de Santiago, como las mejoras a la Panamericana y la avenida Manuel Rodríguez, quedando ubicada a sólo una cuadra la Estación Metro Santa Ana.
Tras pasar la prueba de solidez con terremotos como el de 1985, se hallaba en manos de nuevos dueños. Hasta un grupo de infaltables "okupas" intentó apoderarse de la mansión y en sus períodos de abandono también se convirtió en refugio de mendigos o viciosos, que forzaban sus puertas cada vez que podían sin amedrentarse con el aspecto tenebroso que tenía en las noches ni los cuentos de duendes que alguna vez se contaron allí. Según leo en la misma nota de "La Segunda", su penúltima propietaria fue doña Hilda Aguirre del Real, la misma ex archivera judicial de Santiago expulsada hace no mucho tiempo por el Pleno de la Corte Suprema, al verse implicada en un serio caso de irregularidades.
De acuerdo a la mencionada fuente, la archivera Aguirre del Real habría utilizado la casona como bodega para el Archivo Judicial hasta que el año 2010, luego del nuevo terremoto y a través de un remate, un grupo de inversionistas adquirió el inmueble. Poco tiempo después, volvió a ser ocupado "a la mala" por un grupo de sujetos que se apropiaron del lugar.
Fuente imágenes: Diario "La Segunda".
Largo tiempo colgó del balcón de sus altos un cartel ofreciéndolo en arriendo, presumo que sin respuesta. Por desgracia, la falta de alguna categoría patrimonial como Monumento Histórico o Inmueble de Conservación sobre el edificio, facilitó la decisión de echarlo abajo y preparar el terreno para un proyecto inmobiliario. Si bien su estado de conservación es malo sólo en la apariencia, pues su estructura parece ser mejor de lo que podría pensarse al verla (lo que hace a la construcción perfectamente recuperable), en el año 2006, un avenimiento judicial había obligado a los dueños de entonces a realizar trabajos de refuerzo estructural, cosa que nunca se hizo.
Así, facilitada por la situación general, la balada de las lucas nuevamente se impuso en esta clase de asuntos, donde entra en juego el infame mercado del suelo. La Municipalidad de Santiago y la alcaldesa Carolina Tohá retrasaron tanto como les ha sido posible la autorización para la orden de demolición pero el tiempo esperanzados en una eventual declaratoria de Monumento Histórico ya se les acabó: tras la última negativa de la Dirección de Obras Municipales ocurrida en enero, no cursando autorización en base a que las exigencias del mencionado avenimiento judicial del 28 de abril de 2006 no se habían cumplido, los propietarios concurrieron a la Seremi Metropolitana de Vivienda a exigir autorización para demoler el inmueble.
La urgencia de los inversionistas ha sido mayor presión y la casona, en estos precisos momentos, se encuentra cubierta por mallas de seguridad para iniciar su destrucción inmisericorde. Lo único seguro es que algo es inminente allí: o la demolición que ya comenzó, o la salvación de último minuto... Así de dramática es esta encrucijada.
Los días que vienen, en conclusión, serán definitivos para entender si estamos en el punto del no retorno para la historia de este elegante edificio que ya ha comenzado a ser destruido, único en Santiago por muchas de sus características. Y sabremos, así, si un texto como el que escribo en este instante podría servir de futuro homenaje o bien de panegírico funerario, como ya parece casi seguro.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

ALGO SOBRE LAS CRUCES FUNERARIAS DEL CAMINO DE LOS YUNGAS EN BOLIVIA

Cruz memorial de un tal Pablo Vargas, fallecido en el sector El Balconcillo del Camino de Los Yungas, con techado muy parecido al de las animitas en Chile. Nótese que tienes flores y las clásicas botellas para agua que suelen colocarse en estos altares populares. Imagen publicada en la prensa de Bolivia (Fuente: incendiarioboliviano.com).
Coordenadas: 16°21'47.20"S 68° 2'33.87"W
Pretendo ir en el futuro al sector La Paz-Coiroco en Bolivia, para poder tomar registro cuidadoso de las principales cruces y altares mortuorios que se ven allí en el célebre Camino a Los Yungas, cuya fama como ruta más peligrosa del mundo le ha valido apodos como el del Camino de la Muerte o Ruta del Terror. Mientras tanto, quisiera adelantar algunas opiniones sobre el tipo de recordatorios y memoriales funerarios que se encuentran en esta tortuosa y a veces aterradora carretera, que arroja periódicamente nuevas cruces a su colección con un promedio cercano a las cien víctimas anuales. De hecho, según el Servicio Nacional de Caminos de Bolivia, entre 1997 y 2000, la cantidad de personas muertas fue de 885.
El estrecho camino labrado sobre la roca bruta nació en los años treinta, en plena Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay. Se lo creó con la intención de conectar la ciudad de La Paz con un acceso directo al territorio amazónico, y -según se cuenta- las autoridades paceñas utilizaron como mano de obra principalmente a prisioneros paraguayos, obligados a trabajos forzados en este ambiente de pesadilla, con excavaciones y desmontes a gran altura sobre cañones cortados a pique, donde la roca se funde con el verdor y la humedad bajo lluvias constantes, en altos paisajes metidos entre las mismas nubes del cielo.
El apodo de Ruta o Camino de la Muerte suele dársele turística y popularmente a toda esta carretera que va por valles y precipicios desde La Paz al interior. Sin embargo, el tramo reconocidamente más peligroso y que ha dado la inmensa mayor parte de la fama a toda vía, es el que se encuentra en un sector cercano los 80 kilómetros de extensión y que alcanza los 4.650 metros sobre el nivel del mar, teniendo partes tan estrechas que apenas superan los 2.80 metros de ancho. La reconocidamente peligrosa ruta del Nor Yungas, además, se separa de la llamada Sud Yungas a la altura del Valle da Estrada da Monte. Incluso hay una gran cantidad de leyendas hablando de apariciones fantasmales y sucesos fuera de la lógica de los vivos, ocurriendo en aquellos parajes regados por la muerte y la fatalidad.
El más grande de los accidentes de esta ruta y -de hecho- de toda la historia carretera de Bolivia, sucedió el 24 de julio de 1983, cuando un bus lleno de pasajeros se despeñó fuera del camino hacia el mortal vacío. Murieron más de cien personas en la tragedia, colocándose algunas cruces con nombres de los fallecidos en su recuerdo, justo en el lugar desde donde el vehículo cayó al precipicio. Y aunque la costumbre de poner cruces en el camino señalando accidentes fatales era anterior allí en la ruta, parece ser que éste caso en particular expandió la costumbre más que antes, y así el temible Camino de Los Yungas está hasta ahora lleno de cruces de distintos tamaños, tipos y facturas que indican los lugares más peligrosos de la ruta, donde han tenido lugar estos dramas.
Vista del camino internándose entre precipicios asimilados con la selva. Aunque el camino es de subida y bajada hacia La Paz, tiene sólo una pista con prioridad para quienes suben (Fuente imagen: Taringa.net).
Los precipicios del camino (Fuente imagen: Taringa.net).
Creo que la descrita situación guarda ciertas analogías interesantes con el caso de las animitas de carretera que existen en Chile, por cuanto nacen como altares para conmemorar al fallecido y establecer así una "memoria" de punto fijo, en el mismo lugar de su última desventura. Sin embargo, en el caso de Los Yungas y de otros parecidos en el país altiplánico, no parece que se llegue a establecer una condición informal de "santito" del fallecido: predominan las flores o recuerdos de homenaje para el finado, al que también se reza según me cuentan, pero no destacan las peticiones de favores, solicitudes de intervenciones y otras manifestaciones propias de la fe popular hacia quien se considera intermediario entre los vivos y el mundo espiritual tras su muerte traumática o muy penosa, como sucede con el culto animístico. Quedaré en deuda con más detalles y observaciones al respecto, por ahora.
A pesar de todo, las cruces del Camino de Los Yungas pueden a llegar tener gran semejanza a las animitas chilenas en cuanto a su aspecto: como se trata de un paisaje dominado por un clima sumamente agreste e inclemente, incluso esas cruces de madera, metal o concreto no resisten mucho a la acción erosiva de la intemperie, por lo que ha sucedido que a algunas les colocan una especie de casucha o techo encima, lo que les da un aspecto muy semejante al de la animita tradicional de carretera que puede verse acá en Chile. También son personalizadas estas cruces con el nombre del fallecido y una aproximación a la fecha de su muerte, inscritas sobre la misma.
Además de estar recordando los peligros de la ruta, estas cruces tienen un rasgo bastante especial, que es mi principal motivación para comentar sobre ellas en este texto: sirven como parte del atractivo turístico, la iconografía y la identidad del Camino de la Muerte. Desde que fuera definido en 1995 como la carretera más peligrosa del mundo por el Banco Interamericano de Desarrollo (categoría que, sin embargo, muchos no le conceden, adjudicándosela al sendero del Monte Sagrado de Hua-Shan, en China), la tétrica fama atrae hasta él a miles de visitantes año a año, especialmente para actividades de mountain bike y turismo aventura.
Cruces por el lugar del trágico accidente de julio de 1983 (Fuente imagen: jezzbean.wordpress.com).
Solitaria cruz en el borde del camino (Fuente imagen: Viajes.elpais.com.uy).
Más cruces de accidentes en la ruta entre las nubes (Fuente imagen: Taringa.net).
El caso de las cruces y altares funerarios como refuerzo turístico y testimonial del Camino a Los Yungas, no nos puede ser ajeno, pues ha sucedido recientemente, algo que me temía desde hace rato: la Ruta 5 Norte en su tramo Iquique-Arica, ha sido incorporada a la lista de las "Top Ten" de las Carreteras Más Peligrosas del Mundo según el portal de Autocosmos Yahoo, algo que informalmente venía proponiéndose desde hacía tiempo en otros sitios internacionales como Taringa, Vuela Viajes y D10 de México.
Si bien es bastante discutible el si realmente merecía un lugar en esta nómina (aunque sea el último, número 10), se da la paradoja de que las animitas de esta carretera constantemente se han visto destruidas o desplazadas como si fueran un estorbo en cada trabajo de mejoramiento de la autopista, a pesar de ser los testimonios vivientes de los accidentes acumulados en la historia de esta ruta y de sus peligros, especialmente en sus cuestas más altas y desafiantes al vértigo. ¿Tendrán, entonces, algún potencial valor como refuerzo turístico o de identificación cultural estas mismas animitas de carreteras chilenas, que actualmente parecen ser más bien un fastidio para las autoridades encargadas de las obras públicas y la administración regional?
Afortunadamente para la vida humana, no tenemos en Chile carreteras como la de Los Yungas, arrojándonos esa cantidad de fallecidos anuales aunque, a la vez, sirviendo de enormes atracciones para el turista y el viajero. Sin embargo, con modernidad y todo, las autopistas por sí mismas son y seguirán siendo siempre rutas que revisten peligros, reviviendo temores andariegos y recordándonos sus tragedias que van quedando testimoniadas no en simples cruces, como sucede con el "top ten" de las más peligrosas, sino en nuestro caso con las animitas, hablándonos tanto de la fe popular como de esa parte más triste de la historia de los caminos, dentro de otro gran camino que es nuestro propio país.
(Fuente imagen: Albadetormesaldia.es).
(Fuente imagen: Blogs.elpais.com).
(Fuente imagen: World-traveler.eu).

LA MALDICIÓN DE LAS OREJAS DE ZORRO, LLEGA A SU FIN

La "oreja de zorro" en una edición del "Edwards's Botanical Register", en 1835.
Recientemente, se han publicado los resultados concluyentes de varios estudios relativos a la planta llamada "oreja de zorro", "yerba de la Virgen" o "hierba de la Virgen María", que demuestran las propiedades toxicológicas y cancerígenas del producto, muy por encima de los atributos medicinales que la yerbatería popular les adjudicaba. El asunto aún anda calentando a los noticiarios.
Desde hace algunos años ya existían estos estudios realizados en Estados Unidos, Singapur, China y Taiwán, demostrando la inconveniencia del consumo de la planta. Sin embargo, sólo recientemente se ha realizado acá en Chile una investigación de similares características, por parte de un equipo de Química Ecológica de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago, haciendo públicos los resultados. Estos ponen la lápida final a la "oreja de zorro" como planta recomendable para cólicos uterinos, contracciones, desinflamatorio, antihemorrágico, adelgazante, alivio a la fiebre, de malestares estomacales, de la artritis o como diurético, pues los riesgos de cáncer son demasiados para pasarlos por alto y esperar un buen saldo entre perjuicios o beneficios. De hecho, sus propiedades cancerígenas superarían a la del tabaco y los rayos ultravioleta.
La "oreja de zorro" es la Aristolochia chilensis de los científicos. Si bien su dispersión endémica está entre Santiago y Copiapó, se la observa especialmente en el camino desde la capital hacia el Norte Chico durante el período del Desierto Florido, aunque entre añañucas, huilles, alstroemerias y patas de guanaco no destaca precisamente como una de las flores más glamorosas y lucidas de cada temporada. De todos modos, aparece señalada en varias guías de flores que se observan durante este fenómeno que sigue a las lluvias en Atacama y Coquimbo, hacia la proximidad de la Primavera. He observado concentraciones particularmente abundantes de plantas en el sector del Valle del Encanto, muy cerca de Ovalle, y también hacia el sector de Coquimbo y el valle de Elqui. Leo por allí que hay periodos en que abunda hacia los cerros del sector del Paso Las Chilcas, pero no he podido observarlas por allá.
La "oreja de zorro" es una planta de tipo rastrera y perenne, de hojas abanicadas que crecen casi formando embudos. Se dice que crece a partir de elevaciones sobre los 5 metros sobre el nivel del mar, aunque creo haber visto ejemplares casi hasta la orilla misma del verdor costero, frente a la Quebrada de Palmira en la Región de Atacama. Alcanza a vivir hasta los 1.500 metros de altura, creciendo entre rocas y en lo que parecen colonias de hierbas. En algunos países se la llama Dutchman's pipes y sus semillas se venden como planta exótica.
Ilustración publicada en "Plantas medicinales de uso en Chile: química y farmacología", de Orlando Muñoz, ‎Marco Montes y ‎Tatiana Wilkomirsky (2001).
Su flor es rojiza, más bien concho de vino, con forma de corno de boquilla atrompetada y cápsula esférica en la base. Su superficie tiene algo parecido a pelos blancos que se dirigen hacia el interior del tubo, impidiendo la salida de los insectos que caminen sobre ella. Esta característica, junto con darle el aspecto que le hace acreedora de su nombre vulgar, ha hecho creer a muchos que se trata de una planta carnívora, al estilo de las llamadas Nepenthes, con cámaras para atrapar y digerir presas. Sin embargo, el mecanismo lo usa la planta para hacer caer moscas que emplea como agentes polinizadores, cerrándose cuando muere la flor y luego abriéndose otra vez cuando se degrada o se seca, con lo que el insecto queda libre de nuevo y cargado de polen.
El mecanismo del que se vale la "oreja de zorro" para atraer a estas moscas es expeler un mal olor, parecido al de la carne descompuesta, como sucede con las plantas crasas o las llamadas "flores de lagarto". También leo en la Revista de la Academia Superior de Ciencias Pedagógicas de Santiago, de 1982, que la "oreja de zorro" es el principal lugar de residencia y desarrollo de las larvas de una mariposa específica de Chile.
Hay otra especie de la planta que he visto sólo al interior de La Serena, y que se caracteriza por las mismas flores pero de color más amarillento y textura más lisa. Es la Aristolochia bridgesii, a la que se le atribuye el mismo nombre y propiedades de la "oreja de zorro" más famosa. Leo que esta otra especie crece en las regiones de Coquimbo y Atacama, solamente.
A esta hierba se la usó mucho para infusiones que se creían beneficiosas a la salud, muy en particular para las mujeres que habían dado a luz o con problemas ginecológicos, regulando su menstruación, evitando hemorragias o provocando contracciones de útero para expulsar la placenta, por ejemplo. El nombre del género incluso alude a estas propiedades, pues Aristolochia se  traduce del griego como "útil al nacimiento". Además, en su "De Divinatione", el escritor clásico Cicerón explica que el nombre estaría asociado a Aristolochos, un visionario que la habría usado como antídoto para venenos de serpientes luego de haberle sido revelada esta propiedad durante un sueño.
Fuente imagen: veoverde.com.
Fuente imagen: Fichas digitales de Flora Chilena INACAP (fotografía de Jaime Acevedo R.).
En la América ibérica ha sido muy popular su uso como yerba, entre en el siglo XIX y parte del siglo XX, haciéndose un té a partir de sus hojas y especialmente de sus raíces. En general, además, las plantas del género Aristolochia fueron usadas desde antaño en el resto del mundo para los mismos propósitos de salud, desconociéndose los peligros que revestía la presencia de ácidos aristolóquicos en las mismas, que son sus agentes cancerígenos.
En Chile, particularmente, se la estimó mucho como medicamento popular y de connotación cultural o étnica. Entre otras fuentes, la planta había sido descrita en 1834 en la célebre gaceta "The Horticultural Register" y la revista "Edwards’s Botanical Register", ambas británicas. El naturalista francés Claudio Gay la menciona en el tomo octavo de botánica de su "Historia física-política de Chile", publicado en París en 1852, donde ya puede verse que era llamada "hierba de la Virgen María". La variedad Aristolochia chilensis Miers es observada por el sabio alemán Rudolf Amandus Philippi, en su "Viaje al Desierto de Atacama hecho de orden del Gobierno de Chile en el verano 1853-54":
"En el suelo trepa la Aristolochia chilensis Miers -escribe el naturalista-, Oreja de zorra o Yerba de la Virgen María, a hojas manchadas de blanco, y con flores largas de tres pulgadas, morenas y cubiertas al interior de largos pelos blancos..."
Durante la Exposición Internacional de Paris, en 1867, los delegados chilenos de la Sociedad de Farmacia la presentaron al público entre los ítems de "Plantas y productos medicinales y de industrias", ofreciéndola como yerba cuya raíz era útil "para las mujeres recién paridas". Y en 1903, aparece en la revista botánica alemana "Botanisches Centralblatt", donde se localiza su presencia central en Coquimbo.
Fuente imagen: abulafia.ciencias.uchile.cl.
Fuente imagen: falconeri.forumpro.fr.
No sé por qué razón no encuentro referencias o información en internet relativa a que allá en el Norte Chico de Chile, especialmente hacia la zona de Salamanca y Elqui, se la ha asociado incluso a prácticas brujeriles, hechicería y magia naturalista al estilo de los muérdagos y las mandrágoras en el Viejo Mundo. Esta ausencia me intriga un poco y me hace dudar de la veracidad de las historias que conocí alguna vez con relación a su legendario. También oí una vez que sus flores eran tomadas por "escondites de duendes". Tal vez se trate de famas legendarias que ya estaban en retirada cuando las conocí, y de las que ahora poco y nada queda. Aún así, su distribución como yerba medicinal y se mantuvo tibia hasta nuestra época.
En los años ochenta comenzaron las sospechas sobre sus peligros de las plantas Aristolochias y países como Brasil prohibieron su consumo. Su popularidad ha decaído mucho hacia la actualidad, además, pero de todos modos la tradición yerbatera seguía considerándola como planta medicinal y aparece de vez en cuando en el comercio, a modo de materia para hacer té medicinal y con el "respaldo" de provenir desde los remedios culturales indígenas o etnomedicina. En internet incluso había frascos con esencia de la hierba en venta.
Pero los resultados de las investigaciones de los expertos Song Ling Poon y Margaret Hoang, recientemente fueron publicados en la revista científica internacional "Science Translational Medicine". Se confirma en ellos que la "oreja de zorro" es de altísimos niveles cancerígenos, según demostró el Centro Nacional del Cáncer de Singapur, causando tumores hepáticos, renales y de tracto urinario.
A pesar de todo, acá en Chile aún se la toma en ciertos lugares por una yerba que combate la gota, la artritis y las inflamaciones, además de ser usada como aditivo para adelgazantes, por lo que no es de extrañar que sea formalmente prohibida en lo próximo. Y aunque las sospechas sobre sus peligros son de larga data, la confirmación viene cerrar todas las dudas y a acabar con algo que provenía de la tradición y del folklore, en este caso muriendo para mejor...
...Que se quede así con los hechiceros y las postales del Desierto Florido.

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