jueves, 12 de septiembre de 2013

EL BAILE ESPIRITUAL DEL "NEGRO" SAID EN SU PROPIA CRIPTA

Coordenadas: 27°22'21.18"S 70°20'15.76"W (aprox.)
En el folklore religioso y popular chileno, la línea entre en homenaje y la devoción de fe es bastante tenue, algo que ha facilitado el surgimiento de animitas en sitios o puntos específicos donde uno creería que la memoria colectiva consagraría más bien un lugar de recuerdo y conmemoración. El caso más reciente es, quizás, el de las manos del conductor Felipe Camiroaga plasmadas en una placa de la Estación Central de Santiago.
En relación a lo mismo, es sabido que el lugar del trágico accidente del bailarín y coreógrafo Said Salomón Merlez Patiño, más conocido como el "Negro" Said, se ha convertido en una gran animita de carreteras, cerca de la salida de Los Vilos (kilómetro 230 de la Ruta 5 Norte) donde ocurrió en fatídico volcamiento vehicular del 12 de agosto de 2002, que terminara costándole la vida al querido y recordado artista copiapino de televisión. Sin embargo, ésta es otra de las curiosidades especiales que se permiten en el folklore animístico: como se sabe, Said no murió en el accidente mismo, sino en el Hospital Naval Almirante Nef de Valparaíso y sin haber despertado después de la tragedia, la tarde del lunes 19 de agosto siguiente. Su animita en la carretera es, entonces, más simbólica como acto de "lugarización" que indicadora del sitio preciso de su fallecimiento, a diferencia de lo que sucede con la mayoría de las animitas más tradicionales.
Con cerca de 30 años, el "Negro" fue despedido por miles de ciudadanos, colegas y fans, primero en Valparaíso cuando se dio a conocer su fallecimiento y luego en su ciudad de Copiapó, donde se realizaron sus exequias. Escenas de profundo dolor se vieron en la Catedral y luego en el enorme cortejo que llevó sus restos mortales hasta el Mausoleo de la familia Merlez Sagua, N° 12 de la calle Rodolfo Strauss del Cementerio de Copiapó. La consternación fue general en los medios chilenos.
A pesar de todo, menos conocido es el hecho de que, desde entonces, su propia tumba también se ha convertido en una animita y en un lugar de peregrinación para sus admiradores. El mausoleo se ha convertido en una mezcla perfecta y equilibrada de admiración y de veneración popular, donde los homenajes anónimos se combinan con la petición de favores, como suele ocurrir con artistas y personajes populares fallecidos en forma trágica o inesperada.
En poco tiempo, este lugar se ha vuelto una de las animitas con más fieles y vigencia en Copiapó, transformando incluso el aspecto del mausoleo del querido coreógrafo. Por ejemplo, se ha colocado una estrella en el suelo (símbolo del espectáculo) y una silueta del propio "Negro" Said en material sólido, a tamaño natural y ejecutando un paso de baile. También se extendió un pequeño cobertizo a modo de alero para dar sombra a los visitantes de la cripta, en cuyo interior las imágenes religiosas se mezclan con fotografías del fallecido artista y flores de tributo. Dicen acá que los 1° de noviembre le llegan también regalos, peluches y otros obsequios por el estilo.
El mausoleo siempre está lleno de tarjetas de saludos o peticiones de favores, globos y ramilletes florales. Al igual que sucede con animitas-mausoleos como la del Presidente Balmaceda en el Cementerio General de Recoleta, muchísimas de estas peticiones de favores se ejecutan rayando directamente los muros del mausoleo con plumones, correctores o lápices rotuladores, por sus cuatro caras, cubriendo también el mencionado panel negro con la silueta de Said Merlez en su danza congelada, pieza de la que existe otra similar en el lugar de la tragedia. También están presentes los infaltables papelitos con mensajes arrojados dentro del mausoleo, unos de peticiones y otros de saludos o de agradecimientos.
En estos mensajes, predomina una redacción y contenidos que corresponden sin duda a gente joven, incluso a adolescentes. Se solicitan favores de amor, de convivencia, de protección, de trabajo o algunos tan generales y subjetivos como hacer perdurar amistades y atraer la felicidad. Diría que hay cierta inclinación poética e ingenua en estos casos, tal vez porque el "Negro" Said atraiga especialmente a aspirantes a artistas hasta su animita, pues se combinan con innumerables textos declarando admiración tanto por los talentos del fallecido como por las cualidades humanas que lo hicieron uno de los hombres más queridos de su generación en los medios televisivos chilenos. Algunos piden, de hecho, ayuda para ser "buen bailarín".
Era esperable entonces, que el "Negrito", como le llamaban sus seguidores en vida y ahora sus devotos, acabara convertido en una animita más de Chile, no sólo en el sitio donde se desencadenó su tragedia, sino también en éste lugar, su mausoleo familiar; su último escenario.
Sus restos han quedado en esa danza detenida en el tiempo y en la existencia; pero, mientras tanto, su alma parece seguir cortando el aire con pasos y braceos por el éter de la fe popular.

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