jueves, 2 de mayo de 2013

LOS ARTÍSTICOS MUEBLES DECIMONÓNICOS CON IMÁGENES DE SANTIAGO EN EL MUSEO DEL CARMEN

Coordenadas: 33°30'38.66"S 70°45'58.79"W (sector en Museo del Carmen)
En la sala del período colonial-republicano y siglo XIX del Museo del Carmen, en el Santuario del Templo Votivo de Maipú, se encuentra en exhibición un conjunto de piezas únicas, tanto en su género como en su lujo y en la historia que llevan encima: el juego de muebles artísticos con diseños alusivos a distintos edificios y lugares históricos de la ciudad de Santiago de Chile, además de alguno relacionado también con Valparaíso.
El conjunto general está compuesto por los siguientes objetos: una mesa de centro, cuatro sillas, un diván, una mesa redonda menor, un escritorio-costurero, dos mesas laterales y un tocador con espejo. Otros accesorios secundarios -originales y adicionados- son un recipiente de piso, más una lámpara colgante, dos candelabros y cuadros que forman parte de la ornamentación adicional en el cuarto que ocupan, para la contemplación y admiración de los visitantes del museo.
La belleza, pulcritud y delicadeza del elegante trabajo es extraordinaria. Los muebles son de base de madera con finos tapizados, pero la maravillosa decoración es resultado de una minuciosa labor artística ejecutada con papier maché, nácar (concha de perla) y esmaltados, realizado en algún taller londinense hacia el año 1850, aproximadamente, a petición de don Rafael Ocón, aristocrático santiaguino que se encontraba por entonces residiendo en Inglaterra. Sin embargo, debo anotar que en la "Guía Metodológica para el Museo del Carmen", publicada por la Fundación Futuro en noviembre de 2003, el rico comerciante chileno aparece mencionado como Ramón Ocón.
Al parecer, el solicitante sentía cierta nostalgia de su patria natal y particularmente de la ciudad de Santiago, pues encargó expresamente a los artistas que estos muebles fueran decorados con las pinturas basadas en reconocibles grabados de algunos de los principales edificios y sitios históricos de la capital chilena, haciéndose así las coloridas reproducciones que ofrecen estas mismas piezas, muy bien conservadas para la antigüedad que ostentan.
De estilo victoriano con abundante uso de dorados y plateados, hay en ellos una gran cantidad de ornamentación orgánica y de evocación floral, acorde a las escuelas artísticas románticas post-barrocas y ya en transición hacia lo que será después el art nouveau.
Los edificios de las escenas que pueden identificarse en estos muebles únicos, son las siguientes:
  • La Plaza de Armas, cuando era una plaza dura sólo con la Fuente de la Libertad Americana al centro y los antiguos edificios del costado Norte al fondo. Esta imagen está en la mesa principal de centro y en otra versión en el respaldo de una de las sillas-sofás.
  • La Real Casa de la Moneda de Santiago, actual Palacio de La Moneda, en el respaldo del único diván del juego mobiliario y de otra de las sillas.
  • La antigua Catedral de Santiago, como lucía hacia la primera mitad del siglo XX, mucho más sencilla y sobria que hoy. Está en una de las sillas.
  • El Portal Ruiz Tagle, en el costado del cuadrante de la Plaza de Armas, donde ahora se encuentran nuevos edificios y portales comerciales. Está en el respaldo de otra de las sillas.
  • El Edificio de la Aduana de Valparaíso, única referencia al puerto, que aparece retratado en la cuarta silla del conjunto y la mesa circular accesoria.
Según la información publicada por el museo, el lujoso set de muebles fue adquirido más tarde por un acaudalado empresario minero de Copiapó y Chañarcillo: don Francisco Echeverría Guzmán, casado con la prominente dama de la época doña Teresa Blanco Gana, hija del Almirante Manuel Blanco Encalada. La pareja habría encontrado el juego de muebles a la venta en un remate realizado por la sucesión familiar del señor Ocón. Quedará en los secretos de la historia cuántos ilustres visitantes de su casa pusieron codos y posaderas en estos valiosísimos muebles, por lo mismo.
Se cuenta que a don Francisco le encantaba la ostentación y el lujo, razón por la que algunos le apodaron en su época "El Conde" y otros motetes parecidos. Aunque esto explicaría perfectamente su interés por los muebles, una versión que se expuso durante una breve exhibición de estas mismas piezas en el Centro Cultural de Las Condes, hacia el año 2003, proponía que el conjunto fue regalado en realidad a doña Teresa por Napoleón III, como obsequio nupcial, versión que no parece precisa pero que en alguna ocasión se ha repetido, ya que el Emperador habría sido también su padrino del matrimonio en la Iglesia de La Madeleine, en París.
Los Echeverría Blanco tuvieron dos hijos, pero la familia se vio golpeada sin piedad por el destino: primero con el fallecimiento de doña Teresa, a causa de un absurdo y horrible accidente en una máquina durante la inauguración de una planta minera de propiedad familiar en Totoralillo, en 1864; y luego en 1877 con la trágica muerte de don Francisco y su hijo Julio, en el naufragio del vapor inglés "Atacama" frente a la ciudad de Coquimbo, cuando viajaban a Valparaíso.
Desde entonces, los elegantes muebles quedaron en otros sucesores hasta que comenzaron a ser expuestos en el desaparecido Palacio Urmeneta hacia 1910, ocasión en que se comete el error de asociarlo a un supuesto regalo de Napoleón III para el flamante matrimonio, versión que parece inexacta.
Posteriormente y tras varias andadas, el Museo del Carmen decidió adquirir todo el juego mobiliario y tenerlo en exposición hasta nuestros días. La colección se encuentra en una salita especialmente dispuesta para estos efectos, con un cuadro de la infortunada doña Teresa en el muro principal, forrado de elegante papel mural verde oscuro, otorgando así la oportunidad a los visitantes de conocer estos objetos únicos en su tipo acá en Chile.

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