jueves, 8 de marzo de 2012

LA CORONA INVERTIDA EN LA ESTATUA DE DOÑA JAVIERA

Imagen del busto en 1986, con la antigua inscripción que tenía en la base o pedestal y que posteriormente fue cambiada (Imagen del diario "La Estrella" de Iquique del 17 de agosto de 1986).
Coordenadas: 33°26'17.00"S 70°38'35.65"W
Junto a las escalas de piedra del acceso Norte al Cerro Santa Lucía, sobre las rocas que quedan como vestigio de la antigua formación que había en este sitio a la llegada de los españoles y que fuera demolida a inicios del siglo XIX, se encuentra un bello busto de bronce de doña Javiera Carrera y Verdugo, la heroína chilena del grupo de hermanos que impulsara la Independencia nacional. Se sitúa, más precisamente, por el lado de Victoria Subercaseaux casi al frente del querido bar y refugio "Don Rodrigo", de modo que constituye un referente conocido en el barrio Bellas Artes.
Su representación de doña Javiera, la mujer que bordó la bandera de la Patria Vieja, tiene un aire clásico, con el semblante de los retratos greco-romanos de las divinidades femeninas, de belleza juvenil y sutilmente sensual. Incluso parece esbozar una pequeña sonrisa, a diferencia de prácticamente la totalidad de los rostros heroicos. La pieza metálica tiene 90 centímetros de alto, aproximadamente. En la base del busto aparece su nombre y las fechas de nacimiento y muerte: 1781-1862. Está montada sobre un pedestal o columna de roca granítica rosada.
Llama la atención, sin embargo, un prendedor o insignia con una corona invertida que lleva puesta la figura justo en el pecho, a la altura del corazón. Muchos podrían creer que sólo se trata de un símbolo antirrealista, pero también alude a un objeto que doña Javiera realmente utilizó en una ocasión, durante la presentación de los símbolos patrios del Gobierno de su hermano el General Carrera, realizada en el Palacio de la Moneda el 30 de septiembre de 1812, en una fastuosa celebración que originalmente iba a realizarse el día 18 anterior, en el aniversario de la constitución de la Junta de la Independencia (de la que formó parte don Ignacio de la Carrera, padre de los hermanos Carrera), pero que debió ser postergada hasta la fecha señalada.
Este curioso símbolo antirrealista está descrito por el cronista Fray Melchor Martínez en su "Memoria histórica sobre la revolución de Chile", hacia 1815, recordando los hechos de la Patria Vieja de los que el religioso habría sido testigo personal:
"Doña Javiera Carrera, hermana de nuestros corifeos, después de ricamente vestida, llevaba en la cabeza una guirnalda de perlas y diamantes de la cual pendía una corona vuelta al revés en señal de vencimiento".
Martínez agrega que José Miguel y Luis Carrera también llevaban prendedores con este poderoso mismo símbolo de rebeldía independentista en sus gorras, durante la misma celebración. Pero, por alguna razón romántica, el emblema ha quedado más asociado a la figura y al carácter de doña Javiera, para muchos la Madre de la Patria.
Tengo entendido que el busto fue inaugurado en octubre de 1985 por el Instituto de Investigaciones Históricas General José Miguel Carrera, según los archivos de este organismo, en el aniversario 200 del natalicio del prócer de la Independencia que da su nombre a este prestigioso centro histórico. Esto último está ratificado en la inscripción de la columna de roca que sostiene al monumento, y donde se ha tallado un texto donde registra que su inauguración es a propósito del bicentenario del nacimiento don José (1785), precisamente.
Las fuentes del mismo instituto nos indican, además, que fue obra del prestigioso escultor nacional Héctor Román Latorre, el mismo autor de la estatua ecuestre de don José Miguel Carrera de la Alameda Bernardo O'Higgins (hace poco trasladada al acceso del Paseo Bulnes), y del Monumento a los Mártires de Carabineros que se halla en la misma avenida más cerca de la Plaza Baquedano. También fue el escultor de la cripta de los Carrera en la Catedral de Santigo.
Su instalación fue un acto de justicia, entonces. El organismo aprovechó la ocasión para homenajear la memoria de su hermana Javiera que estaba bastante ausente en la iconografía de su ornamentación urbana, tal como sucede con los otros dos hermanos Juan José y Luis Carrera.
Sin embargo, este homenaje guarda un secreto un tanto pintoresco y hasta divertido: en su primera versión, la base pedestal del busto tenía inscritas las fechas "1781-1985", refiriéndose al natalicio de la heroína y a la fecha de instalación del monumento en el bicentenario del nacimiento de don José Miguel. El problema es que muchos observadores lo entendían como si señalara con errata la fecha de nacimiento y muerte de doña Javiera, lo que daba la absurda cifra de ¡204 años!
Este detalle confuso fue advertido y comentado, entre otros, por el Coordinador General de la Corporación Arrau don Pedro Torres Laureda, quien envió cartas a los diarios durante el año siguiente a la inauguración del busto, advirtiendo del problema. Las críticas motivaron una posterior modificación que lo dejó con sólo las fechas de nacimiento y muerte inscritas en su base: "1781-1862". Este cambio, sin embargo, trajo otro problema colateral: fue lo que ha causado algunas confusiones y dudas sobre cuándo fue inaugurado el busto, ya que alguna vez, en una guía basada en los estudios de una conocida investigadora del patrimonio ornamental de Santiago, se declaró que este dato era desconocido. La poca lectura de las inscripciones del pedestal abona también a este problema.
Pasados más de 25 años de existencia de este monumento de la ciudad, hago este pequeño aporte al respecto a través del presente texto, e invito a todos los curiosos a observar esa extraña pero simbólica corona invertida sobre el pecho de la gallarda doña Javiera, como juramento de la rebeldía y del espíritu de autodeterminación que dieran impulso germinal a la Independencia de Chile.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Desde que descubrí Urbatorium hace un par de años, no dejo de leer y releer sus excelentes artículos, y el gran trabajo de investigación de su creador. Le felicito por ésta gran obra, y también por su valentía e inteligencia al honrar a personas como Dn. Miguel Serrano, y a hechos como el triste y horrendo acontecimiento del Seguro Obrero, silenciados por la prensa y los historiadores oficiales.

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