martes, 11 de octubre de 2011

LA HISTORIA DEL CIRCO CHILENO, DESDE LA CARPA A LA BIBLIOTECA

Cartel circense original, en exposición en la Biblioteca Nacional
Coordenadas: 33°26'31.55"S 70°38'44.75"W (exposición en la Biblioteca Nacional)
Quedan pocos días para que se cierre la exposición "Circo Chileno", programada entre el 8 de septiembre y el 21 de octubre en el Salón Bicentenario de la Biblioteca Nacional de Santiago. La inauguración incluyó la apertura de la exposición fotográfica “Circo Hoy” de Francisco Bermejo y la presentación del libro “Años de Circo" de Pilar Ducci, además del lanzamiento del sitio temático “El Circo Chileno” del portal Memoria Chilena (memoriachilena.cl/temas/index.asp?id_ut=elcirco). Luego de conocerla, recomiendo encarecidamente asistir a esta exposición, por supuesto.
La muestra incluyó varias presentaciones especiales en la Sala América de la misma institución: 9 de septiembre se lanzó allí el disco “Maromero” de Los Trukeros; el 16 se realizó la charla “Años de Circo” por Pilar Ducci; el 23 tuvo lugar la charla “El Payaso de Circo”, donde participaron Jorge Domínguez (tony Copucha) y Carlos Gajardo (tony Cuchara); el 7 de octubre se expuso el documental “El Circo Chileno en Rapa Nui” de Francisco Bermejo; el 14 se realizará la charla “Folklore en el circo” por la cantante popular Clarita Parra y por Rodrigo Miranda, director de Los Trukeros. También se efectuaron exhibiciones de cine clásico relativo al tema y hubo talleres recreativos infantiles de circo en los jardines de la biblioteca, los días 24 de septiembre y 8 de octubre. Todavía quedan algunas actividades en agenda.
La exposición es realizada con apoyo de la UNESCO y del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, contando con el auspicio de Corporación Cultural La Araucana. Consta de material museológico, antigüedades, afiches, fotografías y paneles de información, que se han montado gracias a piezas pertenecientes a las colecciones de investigadores y miembros de la comunidad circense chilena, como la mencionada autora Pilar Ducci, Patricio Scacchi, Pedro Pontigo, Eladio Lavalovich, Héctor Aguilera y material de los propios estantes de la Biblioteca Nacional, entre muchos otros colaboradores que gentilmente facilitaron la realización de esta exposición. La fecha escogida coincide, obviamente, con la llegada de la temporada primaveral de los circos en el país, además de acentuar el valor de la cultura circense en el folklore nacional, quizás el principal y más grande mérito que le reconozco a la interesante propuesta cultural.
"La Muestra 'Circo Chileno' -declaran Ducci y Bermejo en la presentación de la exposición- es un homenaje y un reconocimiento a los artistas circenses nacionales, los que, por muchas generaciones han recorrido nuestro país, llevando alegría, tradición y espectáculo a todos sus rincones".
ORÍGENES DEL CIRCO EN CHILE
De acuerdo a la información disponible en esta exposición, los orígenes del circo chileno propiamente dicho, estarían remontados a unos doscientos con las llamadas "Casas de Volantín", centros públicos de recreación que eran muy populares durante la primera mitad del siglo XIX y que parecen provenir de la tradición de las chinganas y cocinerías criollas. El curiosos nombre provenía de la presencia de volantines siendo encumbrados en su entorno; pero además de las clásicas jarras de chicha, comida y sonar de cuecas bailadas, estas "Casas de Volantín" se caracterizaban por la presencia de espectáculos como funciones de títeres, malabaristas, sainetes, acrobacias y los quizás primeros payasos que se vieron en nuestra sociedad. Los maromeros eran los artistas que también realizaban presentaciones en este tipo de locales; así aparecieron después compañías de volantineros y maromeros.
Existe también el antecedente representado por las funciones de teatro y espectáculos del Coliseo de las Ramadas, que se ubicó alguna vez en lo que ahora es la plaza de la calle Esmeralda en Santiago. Influencia sobre el mismo tuvo el artista argentino Joaquín Olaez y Gacitúa, quien en 1801 habría ayudado a la construcción del viejo recinto. A la sazón, solía presentarse en las funciones de volantines que se realizaban en la Plaza de Armas y que son la misma base de la actividad del circo.
Otra raíz del actual circo chileno se encuentra en los llamados circos ecuestres, también populares en aquellos años y que concentraban sus shows en espectáculos con caballos. Hubo algunas visitas famosas de esta clase de presentaciones, como el Circo Ecuestre de Nathaniel Bogardus, de Inglaterra, primero de su tipo en visitar nuestro país en 1827, montando una estructura de madera alrededor de un picadero circular para caballos, al estilo que lo hacían otros circos internacionales y dejando esto como característica en los circos chilenos que siguieron a su época. El Circo Ecuestre Bogardus regresó a Chile en 1840 no sólo con sus caballos, sino también con monos, camellos y hasta un enorme elefante que causó sensación, acompañados de los respectivos domadores.
Estas muestras tuvieron gran influencia sobre el estilo y la estética usada por las compañías de volantineros y maromeros, que cundieron por el país durante aquel siglo elaborando shows más grandes y complejos con el tiempo, a los que se fueron sumando los trapecistas, aerovolantes, magos y gimnastas.
Publicidad a las presentaciones circenses de la Compañía de Variedades Lux, donde aparecen entre los artistas Chito Faró, Yolanda Carter y Violeta Parra con el pseudónimo de Violeta Mayo. Éste y todos los demás avisos y afiches publicitarios aquí reproducidos pertenecen al archivo de la Biblioteca Nacional.
El tony Bernardo Maluenda, más conocido como "Tachuela" (viejo), acompañado del payaso enano "Pintín". Imagen de los archivos de la Biblioteca Nacional.


Manuel Sánchez, icono del circo chileno y fundador del Sindicato de Artistas Circenses en 1935. Imagen de los archivos de la Biblioteca Nacional.


Novela inédita, manuscrito de Luis Santibáñez, el tony Fosforito, de 1948. Presente en la exposición gracias a la gentileza de Octavio Cornejo.


Chonchón, anafre y roldanas. Los circos antiguos, por carecer de iluminación interior, permitían entrar gratis a la gente que traía chonchones, pues ayudaban a darle luz al recinto y eran colocados alrededor de la pista. Era común que los artistas portaran anafres como el de la imagen para cocinar tras bambalinas su comida. Las roldanas de madera eran utilizadas para levantar las carpas de los circos. Piezas presentes en la exposición gracias a la gentileza de Pedro Pontigo.

DESARROLLO DEL CIRCO EN EL SIGLO XIX
Valparaíso parece ser una ciudad especialmente interesante para la presentación de los circos durante el siglo XIX completo, a la que llegan compañías con toda la clase de artistas como los mencionados, participando en el cierre de temporadas de teatro u ópera, con espectáculos que muchas veces concluían con grandes exhibiciones pirotécnicas.
El Teatro Municipal del puerto fue varias veces el escenario de estas presentaciones, donde destacaron artistas como los trapecistas Hermanos Lees (con un número llamado "El salto por la vida") y la famosa familia Buislay. También se observa en los afiches de la colección de la Biblioteca Nacional que tenían un lugar de importancia en estos espectáculos agrupaciones niponas como la Gran Compañía Imperial Japonesa y la Real Compañía Japonesa Sutsuma's, cuyos integrantes vestían a la usanza samuray.
Se les incorporan también las murgas, pequeñas orquestas a veces integradas por miembros de la compañía y que, valiéndose de instrumentos de viento (trompetas, tubas, cornos, clarinetes) y percusión (bombos, platillos, cajas), colocan la característica música del circo, basada en marchas militares, fanfarrias, redobles y arreglos en base a canciones populares. Leo que las murgas podían ser tan pequeñas como dos trompetas y un bombo. Por mi parte, me enteré este año que muchas de estas orquestas de circos que antes trabajaban en el Norte Grande haciendo espectáculos en ciudades y salitreras, fueron las que influyeron en la formación de las bandas religiosas que pueden observarse en las fiestas de santos patronos de Tarapacá y Atacama, como la Virgen de La Tirana, San Lorenzo de Tarapacá, Nuestro Señor de Mamiña o Nuestra Señora de Andacollo.
Las grandes carpas comienzan a aparecer en este período, cubriendo ese círculo o picadero rodeado de galerías que había nacido con los primeros grandes circos chilenos. La carpa de lona había sido inventada en los Estados Unidos hacia principios de la centuria, y a mediados de la misma ya era de uso popular en Chile, haciendo más cómoda, segura y atractiva la presentación de los espectáculos circenses.
En 1892, tendrá lugar la primera tragedia circense chilena de la que se tiene registro, en el Gran Circo Quiroz, con el accidente mortal del trapecista Domingo Segundo Flores, ocurrido mientras realizaba presentaciones en sus instalaciones de paso por Valparaíso.
Por otro lado, aunque la publicidad ha acompañado desde sus orígenes al circo chileno a través de los afiches, la propaganda popular del mismo siglo se valía ya entonces de los llamados convites o desfiles de la compañía circense a su entrada en cada pueblo o ciudad, tradición que se mantuvo por muchas décadas y que todavía sobrevive en algunos lugares del país.
La invitación y la promoción de las funciones se hacía como una convocatoria o exposición directa ante el público potencial, donde pasaban en fila los artistas, las bestias y los vehículos que cargaban al circo desmontado, ante la mirada y el entusiasmo de las familias, especialmente de los niños. Eran las famosas caravanas o pasacalles circenses.

Clavas hechas de corcho hacia 1960 y procedentes de antiguas boyas. Presentes en la exposición gracias a la gentileza de Pedro Pontigo.


Traje de clown de Roberto Cartes Díaz, el "Clown Bufarrete" del Circo Chamorro. Las chalupas son piezas "hechizas" de 1920, y están en la exposición gracias a la gentileza de Pedro Pontigo.


Chalupas e imagen del legendario tony Caluga. Presentes en la exposición gracias a la gentileza de Patricio Scacchi.


Muela gigante de madera utilizada en la rutina del payaso "El Dentista". Presente en la exposición gracias a la gentileza de Pedro Pontigo.


"Cañón atómico", usado la rutina "La Bala Humana" del tony Coligüe. Pieza en exposición para la muestra del Circo Chileno en la Biblioteca Nacional gracias al propio artista, don Héctor Aguilera.

EL CIRCO AL ENTRAR EL SIGLO XX
A principios del siglo siguiente, circos como el de don Miguel Todorovich se trasladaban por las ciudades en caravanas de carretas tiradas por bueyes, sorteando caminos y distancias. Un miembro de la familia, el domador Lazlo, incluso trabajaba con osos amaestrados, por lo que el paso de estos animales enjaulados debió ser sensacional en aquellos años. Una fotografía de la exposición muestra a esta familia circense sobre un gran carretón en el que van todos sobre las partes desmontadas de las estructuras, llevando a su vez los instrumentos de la murga encima, así que es de imaginar la alegre y musical procesión en que se daba este duro andar.
La capacidad de pasear el circo por el territorio tiene ejemplos notables en esta época: en 1902, debutó por primera vez en la isla Robinson Crusoe del Archipiélago de Juan Fernández una compañía de artistas, cuyos músicos celebraron el 18 de septiembre con música de acordeón, bombo y triángulo, con los que lograron tocar alguna cueca acompañados por los acróbatas y los payasos.
Sin embargo, el circo se verá involucrado también en hechos trágicos: luego del terrible terremoto de Valparaíso en agosto de 1906, que cobrara la vida de unas 5 mil personas, dos circos levantarán sus carpas no para acoger la alegría, sino para albergar la desgracia recibiendo en su interior a millares de personas que quedaron damnificadas, con sus viviendas destruidas y sin refugio. Estos fueron el Circo Inglés del empresario británico Frank Brown y el Circo Franklin del chileno Sócrates Capra, dejando en la historia un hito de enorme trascendencia para la relación del circo con el pueblo chileno, mucho más allá de las luces de espectáculos.
No será el único caso: antes de la infausta Masacre de Santa María de Iquique, en diciembre de 1907, los trabajadores de la huelga se habían reunido a discutir su situación en la carpa del Circo Océano, de la empresa Bravo, que estaba realizando presentaciones en la ciudad y ocupaba un terreno aledaño a la escuela donde tuvo lugar la matanza. Mujeres y niños permanecieron ocultos dentro de este recinto durante la masacre, pero de todos modos muchos de ellos fueron atacados en la carpa después de consumado el masivo asesinato en la escuela.
Hubo episodios pintorescos, por cierto. Del famoso Circo Corales, surgió la figura del Señor Corales para referirse al director-presentador. Su nombre hace referencia al mítico Juan Corales, quien fuera conocido como el mejor y más grande presentador de pista de Chile. Una fotografía de la exposición fechada en 1915 lo muestra como un señor delgado y de estampa elegante, pero con el tiempo, la figura del presentado llamado genéricamente Señor Corales en los circos nacionales, fue adoptando características como una chaqueta militar, un gran bigote mostacho y hasta sombrero de copa, atributos que parecen provenir más bien de los circos internacionales.
LA EVOLUCIÓN DEL ESPECTÁCULO
En mencionado el Circo Todorovich se realizaban también espectáculos de pantomima, arte que estaba siendo incorporado progresivamente al espectáculo circense. Cierta imagen muestra un equipo de artistas de este oficio, vestidos como indígenas y vaqueros, otra característica que me parece pudo haber tenido influencia sobre el surgimiento de las agrupaciones de baile "pieles rojas" que existen en las mencionadas fiestas del Norte de Chile, pues las oficinas y pueblos salitreros fueron visitados asiduamente por las compañías circenses durante la primera mitad del siglo XX.
En esta época, además, varias otras características del espectáculo se ampliarán. El payaso va adquiriendo tintes muy localistas y en sintonía con la cultura chilena, y algunos nombres comenzarán a quedar asociados al arte de este personaje, adquiriendo con ello ese rasgo tan propio que lo hace distinto de la tradición del clown internacional.
Me permito hacer notar, también, que en el mismo período la orquesta de circo comenzó a sumar a sus repertorios de marchas, cortinas o figuras específicas, algunas piezas de charleston, mambo, foxtrot o jazz que hoy son características de la actual música circense.
En la configuración del espectáculo también aparece el concepto del "Circo con segunda parte", propio de Chile y correspondiente a aquellos que dividían sus repertorios en dos partes o jornadas: una función principal compuesta por las clásicas o tradicionales rutinas circenses, y otra función o "Segunda parte" correspondiente a presentaciones más relacionadas con la cultura popular, con el folklore y con la pantomima, podríamos suponer que con mayor influencia del modelo de teatro de variedades.
Hubo interesantes propuestas de esta pantomima circense, con actores y bailarines disfrazados. A los indios y vaqueros ya mencionados de circos como el Todorovich, se suma el mencionado Circo Colares con su grupo de pantomima que trabajaba con vestidos de gauchos, y las presentaciones de Emilio Beltrán con su señora, que aparecen vestidos con trajes de fantasía alusivos a vaqueros en una imagen. Estas pantomimas consistían en presentaciones que mezclaban teatro, danza y coreografía, parecidas a un musical y en donde se representaban hechos históricos, sucesos, fantasías, leyendas, epopeyas e incluso crónicas de la prensa roja, pero con especial acervo de la figura popular del "roto" chileno, un símbolo que también se ve reflejado en la identidad de los tonys chilenos, entre los cuales incluso es corriente la representación del "rotito" o del "curadito" como personaje de las rutinas humorísticas.
En la categoría de los "Circo con segunda parte", participaron destacadas figuras del folklore nacional como Chito Faró con su inolvidable "Si vas para Chile", Los Hermanos Campos, los Huasos de Pichidegua y el grupo Los Cordilleranos, entre otros. Los hermanos Parra también comenzaron su carrera en esta clase de shows: Violeta Parra usaba allí el pseudónimo de Violeta Mayo, mientras que su hermano menor Oscar Parra se constituyó en el primer payaso-cantor del circo nacional, haciéndose llamar tony Canarito. Nicolás Maturana, por su parte, sería el primer payaso-poeta popular en los veinte y treinta.
Si bien los payasos criollos ya eran populares hacia 1890, es el período mencionado del siglo XX que surgen famosos representantes del género, como los refinados clowns de cara blanca Fernando Gil, el español Montes de Oca y Hernán "Pollito" Pérez. Luego, vienen los desgarbados y más harapientos tonys, que actuaban en principio como el payaso torpe y bobo que, acompañando al clown serio y elegante, desataba la situación hilarante, como Alberto Díaz Moscoso, el tony Chalupa, recordado como un pionero en la adopción de ciertas características que ya son definitivas y comunes al tony chileno de nuestros tiempos, además de ser el más famoso y trascendente expositor de estas artes. Díaz también tuvo incursiones en teatro revisteril y en el cine. En esta generación de payasos criollos estuvo también Chorizo Beltrán, famoso hacia los mismos años que su colega Maturana.
El tony Panqueque con un contrabajo y atuendos del folklore mexicano. Imagen de los archivos de la Biblioteca Nacional.
El tony Condorito, otro de los más célebres payasos clásicos chilenos. Imagen de los archivos de la Biblioteca Nacional.
El tony Chalupa en fotografía publicada por la revista "Zig Zag"; es considerado el primer payaso con el estilo característico que tiene el género en Chile. Imagen de los archivos de la Biblioteca Nacional.

Don Sócrates Capra, destacado empresario circense, y la troupe Pacheco, en la revista "Sucesos". Imagen de los archivos de la Biblioteca Nacional.


Don Enrique Venturino Soto, célebre dueño del Circo de las Águilas Humanas y del Teatro Caupolicán. Imagen de los archivos de la Biblioteca Nacional.

VENTURINO Y LA ÉPOCA DORADA
El circo crecía al ritmo que lo hacían sus ofertas artísticas y su público. Las compañías se multiplicaron y nuevos empresarios tomaron las riendas del rubro, mejorando la calidad y la espectacularidad de las presentaciones.
Los circos viejos de Chile incorporaron también a las figuras de los hombres fuertes de la tradición circense europea y norteamericana, con grandes pesas (a veces truculentas) y trajes ceñidos a sus músculos. En Chile fueron contratados para este rol algunos luchadores y boxeadores, entre los que estuvo alguna vez Eduardo Barrios, futuro Premio Nacional de Literatura 1946 y ex Director de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos. Más aún, don Enrique Venturino Soto, el ilustre dueño del célebre Circo de las Águilas Humanas, también fue creador de las pioneras luchas libres del "Cachacascán" y fue propietario del Teatro Caupolicán, principal centro pugilístico de Chile, por lo que siempre hubo cierta cercanía de las actividades del mundo circense con estas disciplinas deportivas.
Venturino había sido también el creador de un pequeño circo llamado El Buffalo Bill; pero a partir de 1939, decidió establecerse en el coliseo de calle San Diego con su Compañía Cóndor, debutando al año siguiente con el Circo las Águilas Humanas. Para 1945, tenía más de 300 empleados y artistas, 18 camiones, 4 jeeps y 2 tractores, además de haber comprado el teatro en el que cabían unos 3.000 asistentes. En 1952, contrató para Las Águilas Humanas al más grande de los domadores de bestias que ha existido en Chile: el alemán Franz Marek. En 1955, su compañía contaba con dos carpas para más de 10.000 personas cada una. Al igual que otros famosos empresarios anteriores del circo como don Constantino y Capra, Venturino fue vital para enriquecer el espectáculo y profesionalizarlo, abriéndole las puertas a la mejor época de personajes circenses.
A partir de los años treinta y hasta los años sesenta, surge una segunda generación de famosos payasos chilenos vinculados de una manera u otra al Circo de las Águilas Humanas y a las compañías de teatro de variedades que propietaba don Enrique, como: Juan Ramírez, el tony Chicharra; Fernando Órdenes, el tony Bombilla; Héctor Aguilera, el tony Coligue; Abraham Lillo Machuca, el inmortal tony Caluga; Orlando Paredes, el tony Chamaco; el Olando Campusano, el tony Lechuga; y Hernán Pérez, el recordado clown "Pollito".
En 1935, además, el payaso Manuel Sánchez había fundado el Sindicato Circense de Chile tras varios intentos de organizar al gremio, organismo que agrupa hasta hoy a estos trabajadores. Uno de sus más destacados presidentes fue otro tony, Lillo Machuca.
La familia Farfán, clan de trapecistas más famoso e internacional de Chile, en imagen de la revista "En Viaje". Imagen de los archivos de la Biblioteca Nacional.

Argollas de malabares y clavas hechas de alambres, hacia 1940. Presentes en la exposición gracias a la gentileza de Pedro Pontigo.
Una dupla de oro: fotografía del famoso tony Caluga y su colega el clown "Pollito" Pérez. Imagen de los archivos de la Biblioteca Nacional.

EL CIRCO CHILENO DE HOY
Como la actividad del circo es generacional, las renovaciones y relevos van dando el aspecto que corresponde a cada época del mismo, por lo que nuestro actual circo chileno se asocia tanto al legado del circo clásico como al aporte de la generación contemporánea de artistas y payasos, todos ellos hijos o ex alumnos de los maestros vistos anteriormente.
De los trapecistas, hubo muchas nuevas camadas de grandes artistas luego de la primera generación representada por los Hermanos Lees y otros. Destacarán la familia Farfán, ganadora en dos ocasiones del premio Clown de Oro, entregado por la propia Princesa Grace de Mónaco, y que actualmente hace presentaciones para Cirque du Soleil de Las Vegas. También están los Ventura (Vicente y Fernando), que pasaron a formar parte del elenco del mismo circo internacional pero para sus presentaciones en Japón.
Entre los payasos se gestaron nuevos artistas, algunos con relación más directa con los medios de comunicación masivos y especialmente en programas infantiles como "Los Bochincheros" y "Teleminimundo". La llamada tercera generación de grandes payasos chilenos sería representada por estos artistas consagrados en la segunda mitad del siglo XX y los que alcanzaron gran popularidad en los años setenta y ochenta gracias a la televisión, como el célebre trío de tonys Copucha, Chirola y Cuchara. Allí están también, entre los que alcanzo a recordar Los Tachuelas, Los Calugas, Nogalito, Tomatito, Piolín, Pelusita, el diminuto Patito Pototo, Chocolate y la Tía Pucherito, sólo por mencionar algunos.
Existen en nuestros días más 5.000 artistas circenses y cerca de 100 circos registrados. La información expuesta en la muestra de la Biblioteca Nacional, declara cerca de 300 artistas chilenos de este género haciendo carrera internacional, como los Farfán, los Ventura y el domador Tabayara Maluenda del Ringling Brothers and Barnum & Bailey Circus, donde también hicieron parte de su carrera artistas como la familia de acróbatas y trapecistas Pacheco, y el tony Ñico.
En fin, he aquí una breve síntesis de lo que les espera en la exposición. Conocer el resto, queda en vuestras manos.

Chalupas del tony Coligue e imagen fotográfica (a la izquierda del grupo) donde aparece con otros de sus colegas payasos. Presente en la exposición gracias a la gentileza de Patricio Scacchi.


Mamadera gigante usada por el tony Coligue en su rutina llamada "La Guagua". Presente en la exposición gracias a la gentileza de Héctor Aguilera.


Chalupas del tony Piolín (famoso entre los integrantes de "Los Bochincheros") e imagen del mismo con algunos colegas (aparece primero a la izquierda del grupo). Presente en la exposición gracias a la gentileza de Patricio Scacchi.

El trío Copucha, Cuchara y Chirola, quizás los payasos más famosos de la televisión chilena, en los tiempos de "Teleminimundo". Imagen de los archivos de la Biblioteca Nacional.

7 comentarios:

juan figueroa dijo...

Que buena historia de lo magico y apasionante del circo de antaño.

juan figueroa dijo...

Que buena historia de lo magico y apasionante del circo de antaño.

Unknown dijo...

Estimados muy buena la información, se agradece un montón toda la documentación.
Aprovecho de invitarles al conversatorio sobre circo y territorio que se realizará próximo miércoles 29 de junio, 2016, en Ciudad Empresarial.
Les adjunto link con la información:http://www.cultura.gob.cl/agendacultural/encuentros-regionales-territorio-y-circo/
Atte,
Paola.
Periodista www.corporacioncebra.cl

Unknown dijo...

Realmente muy lindo recuerdo del esforzado circo chileno y de sus artistas emocionante ver todos estas leyendas.

Aníbal dijo...

Excelente información, salvo por un pequeño error de nombre. El Tony Chalupa se llamaba Alberto Díaz Hidalgo. No es Moscoso su segundo apellido para aparece aquí mencionado. Lo sé muy bienn y de primera fuente ya era tío de mi madre. Incluso tengo una foto antigua de él que me gustaría hacerla llegar a Biblioteca Nacional o alguna institución que conserve la memoria del circo chileno.

Criss Salazar dijo...

Muchisimas gracias. Lo corregire.

Criss Salazar dijo...

Muchisimas gracias. Lo corregire.

Publicar un comentario

Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.

Residentes de Blogger:

Residentes de Facebook