lunes, 17 de octubre de 2011

LA ESCUELA SANTA MARÍA DE IQUIQUE... UN CASO DONDE LA MEMORIA FALLA

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Imagen de la Escuela Santa María de Iquique hacia los años de la masacre. Fotografía del Museo Histórico Nacional.
Coordenadas: 20°13'1.46"S 70° 8'49.32"W
Nada irrita más a un amante de los hechos que las mentiras convertidas en certezas a fuerza de "consenso"; de la repetición general facilitada por la fluidez instantánea de los medios de comunicación digitales.
El historiador nacional Oscar Espinosa Moraga decía con frecuencia que los chilenos tenemos la costumbre vernácula y casi idiosincrásica de hablar o repetir ideas ajenas sobre temas que de los que no sabemos ni remotamente, motivados por entusiasmos, cegueras políticas o siguiendo el cauce de los discursos. Un nuevo caso de este vicio, mezcla de las falacias argumentales ad populum y ad nauseam, ha aparecido por nuestros medios de comunicación en estos días.
Periodistas, concejales, historiadores, profesores miembros del Magisterio y hasta un par de senadores acaban de pisar el palito y develarse como adictos a ese mismo mal que declaró Espinosa Moraga en nuestro pueblo. Si llegar a entrar en razón, el objeto de sus próximas vergüenzas será la Escuela Santa María de Iquique, históricamente asociada a la horrorosa masacre de trabajadores que tuvo lugar allí el 21 de diciembre de 1907. Probablemente no necesiten hacerlo, sin embargo, porque sabemos de sobra que los pudores ya no existen en la política.
La escandalera comenzó con un anuncio de demolición del antiguo edificio de la escuela, que lleva seis años cerrado tras el terremoto de Tarapacá de 2005. Se recordará que el sismo lo dejó gravemente dañado y no ha podido ser reutilizado desde entonces. Se anuncia, de este modo, la construcción de un nuevo y moderno complejo educacional aprovechando el lugar del que será retirado. Empero, como no podían faltar, saltaron heridos por el rayo los que veían un atentado a la "memoria" en esta destrucción, iniciando campañas por twitter, facebook y otras por e-mail... Los politicastros infaltables se colgaron del asunto y adhirieron horrorizados a las protestas.
Empezaba así el circo de las declaraciones rimbombantes que leo ahora en la prensa. Intentando sacarle provecho político, un medio de comunicación publicó con alarmismo el titular "Gobierno quiere demoler Escuela Santa María de Iquique", bajo el cual declaraba compungidamente: "La noticia fue recibida con indignación por gran parte de los iquiqueños, quienes acusan al Gobierno de estar 'borrando la memoria nacional'" (como si los iquiqueños viejos no supieran su propia historia).
El dirigente minero local Cristian Cuevas, por su parte, rugió: "Este es un acto de crimen de lesa humanidad contra el olvido de la situación que ocurrió, de un hecho histórico, dramático, pero que desde el punto de vista nuestro debería constituirse en un museo de la memoria de los trabajadores en Chile".
El mediático senador Fulvio Rossi, en tanto y sin perderse la ocasión, declaró que "el ministro Lavín demuestra un profundo desprecio por la memoria histórica de nuestro pueblo", a lo que su adversario político el senador Francisco Chahuán, en su misma sintonía sin embargo, agregó vía twitter que "Rechazamos demolición de Escuela Santa María en Iquique. Es parte de nuestra historia, de la lucha por la reivindicación de los derechos sociales". Etc., etc., etc.
En fin, ninguno de los medios que publicaron fotografías de la actual Escuela Santa María que va a ser demolida en Iquique advirtieron que es de evidente estilo art decó, escuela arquitectónica que nace recién en los años 20. Tampoco lo notaron los opinólogos, ni los publicistas express, ni los think tank, ni los reporteros virtuales de blogósfera.
En otras palabras, nadie parecía advertir que este edificio JAMÁS HA SIDO EL ESCENARIO DE LA MASACRE DE 1907, sino que es muy posterior; algo que ni siquiera parecían saberlo las autoridades representantes de la propia provincia.
A mayor abundamiento, si bien la cuadra de la escuela es la misma entre Zegers y Latorre (calle que en esos años se cortaba justo al empalmar sobre la Plaza Montt, detrás de antiguos talleres productores de cereales y fideos), el actual edificio art decó en vías de desaparecer no se encuentra exactamente donde estaba el original escenario de la masacre de Santa María de Iquique, o al menos no el completo: la parte del terreno del colegio donde se produjo gran parte de la infame matanza fue más bien cercana a un espacio adyacente y frente al mismo, que fue separado del resto del recinto por pertenecer a la plaza de marras y que ahora es ocupado por la gran feria del Mercado Centenario, visita obligada de todos los que han estado en la ciudad perla del Norte Grande. Este recinto comercial está justo enfrente, separado de la actual escuela por una calle.
Así pues, la "memoria" de los escandalizados anda bastante chueca con respecto a la ubicación espacio-tiempo del lugar de los hechos, lo que me parece mucho más ofensivo al recuerdo de los mártires de 1907 que la demolición de un edificio que no fue el de su tragedia.
Despejando confusiones, aclaro de paso que la presencia de un hito recordando la masacre por calle Amunátegui junto al edificio que va a ser demolido, es un rasgo de conmemoración institucional y no exactamente porque sólo allí en ese inmueble ocurriera el múltiple asesinato a metralla (pues si así lo fuera, tendría que estar también al frente, en el Mercado), como lo declaró oportunamente el Seremi de Obras Públicas don Robison Rivera, al recordar que "la matanza ocurrió fuera de la escuela, no está dentro del recinto de la Escuela Santa María"... Este monolito se conservará, para tranquilidad de todos. Empero, muchos siempre preferirán aferrarse a la comodidad del error más que a los hechos inconvenientes.
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Escuela Santa María que será demolida, en imagen publicada por el diario El Ciudadano... Parece que nadie ha reparado en que (a menos que se tratara de un "Oopart") es imposible que el estilo arquitectónico de este edificio pertenezca al siglo XIX.
A mayor abundamiento, la antigua escuela que había sido eje-escenario del asesinato en masa, era en su mayor parte de un piso, con bases de albañilería y levantamientos de mucha madera, al estilo inglés un tanto victoriano que se observa en la arquitectura pampina de la época. Tenía al frente y al fondo, hacia los lados de los patios, habitaciones con altos de segundo piso y una torre con observatorio. Fue inaugurada en 1883 en pleno gobierno de don Domingo Santa María, presidente cuyo nombre fue homenajeado colocándoselo al establecimiento. Por varios años fue el único establecimiento educacional de sus características en Iquique.
En 1907 tuvo lugar la masacre, cuando los huelguistas de Iquique se atrincheraron en la desaparecida Plaza Montt y al interior del establecimiento, recibiendo una durísima respuesta del gobierno que acabó en la masiva matanza. La escuela manchada de sangre siguió funcionando hasta que, en marzo de 1928 y en la proximidad del inicio del año escolar, se incendió y acabó destruida completamente. Sólo se salvaron algunas partes, como una escala y dos marcos de puertas, que fueron reutilizados.
El segundo edificio, que corresponde al que ahora se procederá a demoler, fue construido para sustituir al siniestrado y se lo levantó en otra parte levemente más interior del terreno común entre la escuela anterior y la plaza. Comienza a ser levantado hacia 1934 y fue inaugurado unos dos años después, según sabemos, luciendo su característico estilo modernistaque hemos comentado, hasta que el terremoto del año 2005 lo dejó seriamente dañado, permaneciendo cerrado desde entonces y a la espera de que se decidiera su destino.
En consecuencia, nunca, jamás ha sido ni puede ser este edificio de la escuela el mismo de la masacre de 1907, sino que guarda sólo institucionalmente la memoria de los hechos sucedidos frente al edificio anterior. Por eso conserva en su interior las piezas que se rescataron del incendio de 1928, las que también serán guardadas y recolocadas en el nuevo complejo que se construya y que sería iniciado el próximo año, según los anuncios (hechos por otros políticos, así que también tienen su rango inmenso de incertidumbre).
Al momento de escribir estas líneas, sólo un medio de comunicación (Cooperativa.cl) ha tenido la prudencia y la hidalguía de informar sobre lo burdo de la campaña de marras para salvar la "memoria" de un edificio que no es cronológicamente el mismo de la matanza de Santa María de Iquique... Mientras tanto sigue circulando la denuncia totalmente errada y mal respaldada sobre la escuela.
La memoria existe; totalmente cierto... Pero no es memoria, sino un embuste, si se la ofrece envenenada con el Alzheimer de la politiquería; con el fenómeno íntimo del que gusta vivir engañado y engañando a otros, con esas artes negras destinadas a alterar la realidad tanto como sea posible antes de que quede expuesto un error, una falsedad o una mentira.

1 comentario:

Patricio Molina dijo...

Estimado Señor:

Lo felicito por su afán de buscar la verdad. En términos generales, reconozco mucha certeza de lo que Usted relata hacia nuestro actuar irresponsable como chilenos. Por lo mismo, debo decirle que extrañé la real infamia: históricamente, a Chile le interesa poco o nada de lo que nos suceda a nosotros, los ariqueños, tarapaqueños, antofagastinos, atacameños, debido a vuestro exacerbado centralismo y prueba de ello es la forma reactiva en que los personajes mediáticos abordan los acontecimientos que les da tribuna, pantalla y se arrogan voz por los sin voz. Luego, desaparecen sin haber logrado efectos en nuestra patria desértica.

Por lo anterior, es que somos tierra de campeones, ya sabemos que con el centralismo no podemos contar para salir adelante, sólo vienen a confundir las cosas. Estamos hartos, como lo estuvieron los obreros del salitre.

Sucederá que, como el centralismo crea ser dueña de nuestra vida, rugirán los leones de tarapacá y los bravos de atacama para defender lo que es nuestro, con la vida misma si fuera necesario. Y ese es el espíritu que permanece vivo por la matanza de la escuela Santa María. Un saludo.

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