lunes, 30 de agosto de 2010

NEPTUNO Y ANFITRITE, LOS DIVINOS AMANTES DEL BARRIO BELLAS ARTES

Ubicación original de las imágenes enfrentadas de Neptuno y Anfitrite junto a la lagunilla del Parque Cousiño (hoy O'Higgins) en 1915, en el álbum fotográfico de Santiago de Jorge Walton. Curiosamente, allí se reproducen al pie de la imagen dos afirmaciones controvertidas sobre las obras: que corresponden en realidad a "Adán y Eva" (tal vez se creyó popularmente esto en esos años) y que fue donada por don Matías Cousiño, referencia de la que tenemos dudas. Quizás el origen de ambas leyendas esté en esa misma publicación.
Coordenadas: 33°26'16.23"S 70°38'36.08"W
Desde hace algunos años, una fontana muy particular se encuentra frente a la salida norte del Cerro Santa Lucía, allí donde convergen las calles Victoria Subercaseaux y Santa Lucía con Merced. Es el mismo lugar en el que, hasta fines de los tiempos coloniales, se encontraba una formación rocosa atravesada por un cauce derivado desde el río Mapocho, y que los españoles llamaban el Alto del Puerto. También es el mismo donde estuvo instalada la estatua ecuestre de don Pedro de Valdivia (hecha por Pérez Comendador) entre 1963 y 1967, actualmente en la Plaza de Armas.

domingo, 22 de agosto de 2010

LAPIDAS, PICADAS Y ANTICUARIOS ("La Nación Domingo", 22 de agosto de 2010)

Publicado por Mauricio Valenzuela en "La Nación Domingo" del 22 de agosto de 2010. Link al artículo original: http://www.lanacion.cl/lapidas-picadas-y-anticuarios/noticias/2010-08-21/173400.html (Clic encima de la imagen para ampliarla).
La calle Condell no tiene límites, o sea sí, pero no me refiero a los límites que cortan una calle y la hacen cambiar de nombre. No son los límites aquellos que delimitan tan acuciosamente las intersecciones de nuestra urbe como un cuchillo filoso. La calle Condell posee una rara continuidad hacia otros estratos, lugares de la ciudad que gozan de un pintoresco halo que únicamente la curiosidad les puede asignar a las cosas. La calle Condell es como la calle de un poema de Borges: "calles elementales como recuerdos". Si hacemos una caminata, empezando desde Providencia, nos encontramos con una serie de hitos interesantes.

viernes, 20 de agosto de 2010

PALACIO RUIZ-TAGLE: LA MODERNIDAD LO SALVÓ DE LA MODERNIDAD

Imagen del Palacio Ruiz-Tagle hacia fines de los años noventas, cuando parecía inminente su destrucción. Imagen gentileza de Alan Bruna.
El torreón central del palacio antes de la construcción del edificio adyacente. Imagen gentileza de Alan Bruna, quien también nos comenta el aspecto interior que tenía este sitio tras visitarlo en su juventud: "Recuerdo que el recibidor de la casa era redondo, el piso todo de parquet entrecruzado, hacia el fondo cruzando un marco macizo, se podían ver otros ambientes, tal vez los salones interiores de la casa, a ambos costados habían escaleras de mármol y pasamanos de bronce en forma redondeada siguiendo la línea de la entrada, éstas terminaban en un balcón interior con vista al recibidor, que se conectaba con el pasillo principal, luego comenzaban -supongo yo- lo que fueron las entradas a los dormitorios y servicios, pero no llegué hasta ahí, se veía desde éste balcón una lámpara colgada tipo araña, supongo que de bronce ya envejecido por los años, que sus luces justo quedaban a esa altura".
Coordenadas: 33°26'17.00"S 70°39'25.26"W
El caso actual del bello palacio que tuvo la familia Ruiz-Tagle en el cruce de la calle Catedral con Amunátegui, a escasa distancia de la Iglesia Santa Ana, es toda una excepción en la historia de la arquitectura contemporánea, que rara vez cede al instinto depredador de la-modernidad-por-la-modernidad y en muchas menos ocasiones opta por la conservación de las viejas estructuras que dieron la identidad urbana a la ciudad de Santiago, hoy severamente amenazada por esta guerra de baja intensidad entre la arquitectura vanguardista comercial y la arquitectura vieja o patrimonial.

domingo, 15 de agosto de 2010

RENÁN VALDÉS: LA CRÓNICA DE TODO UN SIGLO

Tarde nos enteramos de la muerte de Godofredo Renán Valdés von Bennewitz, acaecida el 9 de julio pasado... Muy tarde lo sabemos, cuando su fragilidad y su agotamiento de 86 calendarios de vida ya descansaban en la modesta tumba, en tierra, esa que ahora acoge su eterno reposo en un humilde patio del Cementerio General. Las leyes de hierro de la vida biológica obligaron a don Renán a abandonarnos en esta aventura de navegación por el mundo creado e increado, eso que llamamos existencia.
Se nos extingue con él, por lo tanto, una generación brillante del siglo XX, y se corta de súbito un hilo de oro que permitió conectar la suya con la nuestra. Desde ahora, marchamos con sus recuerdos propios y prestados un tanto a la deriva, sin la comodidad de contar con un guía del tiempo

martes, 10 de agosto de 2010

LOS 100 AÑOS DE UNA HAZAÑA DE LA AVIACIÓN: CÉSAR COPETTA Y SU HISTÓRICO PRIMER VUELO CHILENO EN EL FUNDO CHACRA VALPARAÍSO

(Fuente imagen: Postal de colección particular).
Coordenadas: 33°27'19.87"S 70°34'51.79"W (plaza) 33°27'17.43"S 70°34'48.67"W (monolito)
El 17 de diciembre de este año se cumplirán 107 años del primer vuelo de avión registrado por la historia, luego que dos mecánicos de un taller de bicicletas, los ilustres hermanos Orville y Wilbur Wright, lograran levantar del suelo y por algunos instantes la nave autopropulsada que le abriría camino exitosamente a la aviación mundial y pasaría la aplanadora sobre los academicistas agoreros que seguían pregonando que nada más pesado que el aire podría levantar vuelo. Fue el Flyer I, también llamado Kitty Hawk y Wright Flyer. Curiosamente, este avión primitivo se encuentra en orgullosa exibición en el Smithsonian's National Air & Space Museum, en circunstancias de que el Instituto Smithsoniano fue uno de los organismos desde donde se defendió con más severidad el dogma sobre la incapacidad de hacer volar máquinas, llegando incluso a expulsar al profesor Langley por discrepar de este axioma.
A su vez, este año se cumple un siglo desde el primer vuelo nacional, realizado por el aviador César Copetta el 21 de agosto de 1910, en un llano del sector de Ñuñoa, que por entonces era un terreno en la periferia rural de la ciudad de Santiago.

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