domingo, 27 de diciembre de 2009

UN CARRETÓN DE BORRACHOS PARA ESTE AÑO NUEVO: EL PASAJE CASI DESCONOCIDO DE NUESTRA HISTORIA ESCRITA CON ALCOHOL


Nos guste o no, somos un país de curados, de ebrios. Suena hipócrita hacerlo notar después de nuestra última entrada de texto, pero así es... Nos sinceramos.
Volveremos a comprobarlo en la colita de días que le queda a este mes de fiestas de Fin de Año. Llevamos el gen del placer de la borrachera y lo pasamos como una posta malvada entre una generación y otra. Cualquier mal momento se pasa con un trago; cualquier buena noticia se celebra con la misma caña. Somos pececitos de una gran garrafa-acuario: bebemos de nuestro propio medio, nuestro propio y reconocido vino. Buenos y malos argumentos no faltan.
Ya basta de engaños, señores: el decantado del mismo vino que nos da prestigio y reconocimiento internacional ha sido nuestra perdición y será de seguro la borra final en que se ahogará nuestro pueblo. Todo abstemio es un bicho raro en nuestra sociedad y se le presumen traumas con el alcohol a cuestas, o cosas aún peores. Por eso le tenemos una infinidad de nombres graciosos al estado de la ebriedad, por lo bien que nos conocemos, como amigos de toda la vida: andar cañoneado, guasqueado, penqueado, cufifo, guaraqueado, curado, chicha, loco, curagüilla, chambreado, escabechado, fermentado, fudre, pipa, empipado, copeteado, remojado, pasadito, enfiestado, con la mona, con la caña, con la chispa, con la yegua loca, etc.

jueves, 24 de diciembre de 2009

RÉQUIEM POR TODOS LOS "TERREMOTOS" QUE YA NO ESTÁN ENTRE NOSOTROS

En esta víspera de Navidad, quisiéramos recordar que han sido muchos los bares, cantinas y tabernas desaparecidas de Santiago que ofrecieron alguna vez célebres versiones del "terremoto", ese trago mágico a base de vino pipeño y helado de piña que ha motivado tantas páginas de este blog. "Terremotos" que ya no existen; que se han convertido en recuerdos melancólicos de borrachines o bien en verdaderas leyendas de la coctelería popular y "guachaca".
Del triste destino de algunas de estas desaparecidas picadas nos hemos enterado recientemente, siguiéndoles la pista durante la elaboración de nuestra guía 1ª y guía 2ª (y ya viene pronto la 3ª) sobre los mejores "terremotos" de Santiago.
Quisiéramos hacer un brindis por ellos en las puertas del Año 2010, por todos estos "terremotos" que no llegaron a acompañarnos y no conocerán el Bicentenario Nacional, por lo mismo.

lunes, 21 de diciembre de 2009

OTRA VÍCTIMA DEL PROGRESO: LA CASONA ALEMANA DE AVENIDA VICUÑA MACKENNA

La casona en sus últimos días. (fuente imagen: elparadiario14.cl)
Coordenadas: 33°32'10.66"S 70°35'31.91"W
El sábado 28 de noviembre pasado, la Municipalidad de La Florida realizó una ruidosa celebración de los 110 años de la comuna, con caravanas de murgas, bailarines, chiquillas emplumadas y carros alegóricos que durante horas, pasearon por las calles Colombia y Enrique Olivares hasta el Estadio Bicentenario, al son multicultural de zambas, cumbias afros, reggaetones, batucadas, salsas y... casi nada chileno o localista; ni siquiera alusivo al rico pasado huaso y agrícola de la comuna apenas aludido por algunos cuantos chiquillos disfrazados; ni a su intensa historia republicana remontada a la Hacienda Lo Cañas, a las chacras en donde hoy se levantan los malls y a la época dorada del ferrocarril a Pirque.
Podemos comprender que están de moda las celebraciones cargadas al tropicalismo sabrosón, sin duda. Las últimas campañas políticas estuvieron recargadas de estos colorinches visuales y sonoros; es parte de la oferta. Pero es una ironía que, a pocas cuadras de estos lugares de festejo, uno de los símbolos más importantes de toda la comuna sucumbía bajo el equipo de demoliciones: la Casona Alemana, conocida también como el Palacio Rojas Magallanes.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

NAVIDAD Y PUBLICIDAD: LOS ORÍGENES DEL "VIEJITO PASCUERO" EN LA SOCIEDAD CHILENA (PARTE II)

La casa "Gath & Chaves" también comienza a publicitarse con un "Viejo Pascuero" en la Navidad de ese mismo año de 1914. Nótese que, de todos los que entonces circulaban en los avisos, éste parece ser el de aspecto más contemporáneo.
(Continuación de la entrada anterior)
Que el Bazar Alemán de Krauss Hermanos estaba posicionando rápidamente al muy poco conocido personaje en la sociedad chilena, no nos cabe duda alguna. La revista "Sucesos" de diciembre de 1904, por ejemplo, hablaba de lo bien que había sido recibido Santa Claus en la nochebuena de Valparaíso, especialmente entre los representantes de colonias extranjeras, destacando la alemana. Sin embargo, la misma fuente hablaba del mismo como alguien de género femenino, quizás por alguna confusión generada por el "santa".
En el suplemento dominical del diario "El Mercurio" del 22 de diciembre de 1907, aparece un audaz "Viejo Pascuero" dibujado a página completa, que avanza velozmente alegorizando la venida de la Navidad. No lo hace en el decano con sus característicos renos, sin embargo, pues parece ser que estos aún eran desconocidos en la realidad chilena. En su lugar, viene en un vehículo con aspecto casi deportivo (sí, como de las carreras antiguas, aunque suene a anacronismo), y no trae un saco, sino que ha cargado todos los juguetes arriba. El aspecto de este "Viejo Pascuero" no sólo es el de un anciano de barbas canas, sino también regordete, sumamente parecido al que conocemos como tal en nuestros días y que, como hemos dicho, el mito popular adjudica erróneamente a la creación de la campaña de la Coca-Cola de 1931 en adelante.

NAVIDAD Y PUBLICIDAD: LOS ORÍGENES DEL "VIEJITO PASCUERO" EN LA SOCIEDAD CHILENA (PARTE I)

 
Uno de los primeros diseños de "Viejos Pascueros" aparecidos en la publicidad de la prensa chilena. Éste corresponde al aviso de la exposición del Bazar Alemán de Krauss Hermanos 1908. Cuando apareció el primero de estos avisos, ninguna otra casa comercial usaba la imagen de San Nicolás; en cambio, para cuando se publicó la segunda, su imagen ya aparecía en otras tiendas, en diarios y con actores en fiestas privadas o actos masivos.
Hace un año, publicamos un posteo donde se demuestra que la figura del "Viejo Pascuero" o Santa Claus no pudo llegar con la famosa campaña de la Coca-Cola de los años treintas, como reza el extendido mito internacional acá también muy creído. Según vimos, la figura popular aparece hacia 1905 en registros y ya estaba perfectamente presente en la sociedad chilena a principios de la década en que, supuestamente, la compañía de gaseosas difundió por el mundo la imagen del personaje navideño. Recurrimos, por ejemplo, a las fotografías del archivo de Chilectra donde aparece un "Viejo Pascuero" en plena Plaza de Armas, durante la Navidad de 1930.

martes, 15 de diciembre de 2009

DON ALONSO DE ERCILLA: “EN LA REGIÓN ANTÁRTICA FAMOSA”

No hay casualidad en los versos de Alonso de Ercilla y Zúñiga (7 de agosto de 1533 - 29 de noviembre de 1594) que enredan su crónica poética sobre Chile con las proximidades del Continente Antártico, la Terra Non Cognita de los cartógrafos de la época que en sus innumerables trabajos, de los que haremos caudal en otra entrada, conectaban la región extrema de Magallanes con la misteriosa tierra antártica que anunciaba la ruta hacia el Polo Sur. Se las creía apenas separadas por las aguas del Estrecho.
Al igual que Ercilla, el propio Conquistador Pedro de Valdivia estaba convencido de esta conexión continental, como lo evidencian sus esfuerzos por proveer a su Capitanía de la jurisdicción sobre el Estrecho y las tierras “del otro lado” del mismo (Reales Cédulas de 1555 y 1558), además de sus negocios con Jerónimo de Alderete, quien sucedería a Valdivia en la dirección de Chile al morir este último sin poder ver concretada su obra. El historiador de origen chilote Javier Barrientos, ha sido particularmente observador de estos afanes del conquistador Valdivia y del porqué buscó tanto la prolongación de su reino hacia los extremos australes, dejando en el camino -como cosecuencia- la construcción del largo país que somos hoy, pues corresponde a esa misma ruta o camino hacia el polo.

domingo, 13 de diciembre de 2009

SER O NO SER FLAITE: ALGUNOS ERRORES DE COMPRENSIÓN Y PREJUICIOS SOBRE EL CONCEPTO

El incontrolable e incontenible exhibicionismo del flaite: delincuentes juveniles de Santiago Sur, retratados en el diario "The Clinic" con armas en mano e intentando ponerse en actitudes desafiantes.  A pesar del problema social que subyace en una sociedad dominada por las reglas de marginación, acceso o dominio en el mercado, mucha de la tendencia delincuencial del hampa se debe no a la necesidad de cubrir necesidades básicas, como reza el dogma humanista, sino a darle sustento a estilos de vida consumistas y derrochadores de estos mismos personajes, fomentadas por la cultura de masas y medios.
El programa "En la Mira", de Chilevisión, debutó el 18 de mayo de este año que ya se va, con su nueva temporada, presentando en pantalla una exposición un tanto sesgada de la subcultura de los "flaites" o "flaytes", esta especie de distrofia sociológica que aún no se define en movimiento juvenil, moda, tribu urbana o, simplemente, estigma social.
Mirando el reportaje, sin embargo, me quedan bastante claros algunos problemas de comprensión de los medios periodísticos y de la propia sociedad chilena sobre el asunto del flaiterío, y me permito hacer esta observación porque fui testigo y contemporáneo del nacimiento de este término que hoy se ocupa tan impropiamente. Los procedo a enumerar de la siguiente manera:

miércoles, 9 de diciembre de 2009

EL CHUICO O DAMAJUANA: ¿UN SÍMBOLO NACIONAL AL BORDE DE LA EXTINCIÓN?

Chuicas y chuicos, enormes botellas de vino otrora forradas en mimbre, son un símbolo de la rica actividad vitivinícola nacional y de las costumbres más arraigadas en nuestros rotos y huasos. Alguna vez fueron de sagrada presencia en las fiestas de fin de año, precisamente en el tránsito de festejos en que nos encontramos por estos días.
Han estado en Chile desde los tiempos coloniales y, si no, desde la conquista. A falta de vidrio, se las hacía inicialmente de cerámica, pero forradas en una canasta de mimbre que les da su aspecto característico. La llegada de las tecnologías de fundido y soplado de botellas permitió hacerlas de vidrio como las originales europeas, aunque su función siempre permaneció en nuestro país ligada al almacenamiento de vinos y chichas, además de piscos y aguardientes.
El nombre genérico que da el folklore chileno a los grandes envases es chuico. Proviene del mapudungún chuyko, nombre que daban los indígenas mapuches a las tinajas pequeñas o botijas para bebida.

viernes, 4 de diciembre de 2009

EL INCENDIO DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS (1863): ANTECEDENTES, DESARROLLO Y CONSECUENCIAS DE LA PEOR TRAGEDIA DE NUESTRA HISTORIA (PARTE II)

Lámina histórica de la clásica revista infantil "El Peneca", de diciembre de 1909, mostrando uno de los momentos más dramáticos del Incendio de la Compañía de Jesús.
Coordenadas: 33°26'18.38"S 70°39'10.11"W
(Continuación de la entrada anterior)
ESTIMACIONES SOBRE EL NÚMERO DE MUERTOS
La iglesia quedó colmada de cadáveres carbonizados, de hombres, mujeres, niños y ancianos, muchos de los cuales fueron apilados como madera quemada junto al edificio del Congreso Nacional, a la vista de la horrorizada ciudadanía. El Presidente José Joaquín Pérez se presentó personalmente en el lugar, junto a otras autoridades.
Por unas dos semanas, se extendió la dura tarea de los agentes de policía de retirar, carretada tras carretada, los cuerpos contraídos en horribles posiciones y pintados con la oscuridad de la cripta. En las fotografías de época se observa que las autoridades colocaron unos paneles de madera intentando tapar la escalofriante escena y reducir lo impresionante de tan pavorosa postal de la iglesia destruida.

EL INCENDIO DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS (1863): ANTECEDENTES, DESARROLLO Y CONSECUENCIAS DE LA PEOR TRAGEDIA DE NUESTRA HISTORIA (PARTE I)

Coordenadas: 33°26'18.38"S 70°39'10.11"W
En diciembre de 1863, tuvo lugar el más trágico acontecimiento de toda la historia de Santiago de Chile y una de las peores tragedias conocidas en el mundo, con un siniestro que se llevó la vida de miles de personas a escasa distancia de la Plaza de Armas, en la Iglesia de la Compañía de Jesús, que se erguía ufana en los terrenos de calle Compañía con Bandera, donde hoy se encuentran los jardines del ex Congreso Nacional, frente a los Tribunales de Justicia.
En sólo unos minutos, la vida se extinguió para las muchedumbres que se encontraban en su interior aquella fatídica noche de primavera, cuando el templo, la Casa de Dios, se convirtió de pronto en una embajada del infierno, en uno de los incendios más grandes y dramáticos que se recuerdan.

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