domingo, 17 de agosto de 2008

FRESIA: LA MASCOTA QUE TUVO TODA UNA CIUDAD

La elefanta Fresia en 1958, en imagen de lar revista "En Viaje".
Coordenadas: 33°25'48.37"S 70°38'1.86"W (Parque Zoológico de Santiago)
Los que fuimos niños todavía hasta los años ochenta no podríamos dejar de recordar la emoción que causaba Fresia, la elefanta símbolo del Parque Zoológico de Santiago, cuando con su trompa tibia y diestra nos tomaba de las manos con precisión de joyero las zanahorias, pepinos o la porquería que fuera que tentara a la noble gigante, habitante del Cerro San Cristóbal.
Fresia fue una especie de mascota para todo Santiago, y un icono para los niños, durante más de cuatro décadas. Era un elefante asiático o indio, un Elephas maximus en términos científicos. Llegó al Parque Zoológico en el período 1940-1941, traída desde Río de Janeiro, su ciudad natal. Se convirtió casi de inmediato en un símbolo para los niños, aunque nos parece que el parque había tenido una pareja de estos ejemplares, a juzgar de antiguas fotografías de la revista "En Viaje".
Generaciones tras generaciones alcanzaron a conocer y querer a Fresia. Lo mejor de la visita al parque era verla caminando con sus piernas grandes, como columnas góticas; o rascándose con la trompa su enorme frente pecosa. Sus ojos siempre lagrimeaban. Semejaba esos ogros buenos y generosos que aparecen de cuando en cuando en los libros para pequeños. Las integrantes del grupo “Mazapán” le tocaban una canción infantil:
La elefanta Fresia salió a comprar
un metro de tul para ir a bailar.
Se puso zapatos de taco y tiritas,
un colar de perlas y una margarita.
Otra antigua imagen de Fresia (Gentileza de Marjorie Tralma).
Fresia siendo visitada por los niños (Gentileza de Ricardo González L.).
Pero la ignorancia y la brutalidad también golpearon a la pobre elefanta, cuando, por ejemplo, le metieron una barra metálica por una de las fosas de la trompa, lo que obligó a intervenirla para poder extraérsela.
Hacia la mitad de los años ochenta, su espacio en el parque fue totalmente renovado y ampliado, dándole a la elefanta más apertura ambiental aunque alejándola un poco de los visitantes, que ahora tenían que estirarse dificultosamente para poder alcanzar a tocar su trompa.
Lamentablemente, Fresia padecía una enfermedad degenerativa que afectaba sus articulaciones conforme envejecía. Hacia el otoño de 1991, con 54 años de vida y cerca ya de sus expectativas de existencia, su salud comenzó a decaer gravemente y quedó postrada en su albergue. Durante cuatro tristes días, se hicieron esfuerzos sobrehumanos para ponerla de pie y aliviar su dolencia. Intentaron levantar su tonelaje de unos tres metros de altura con cuerdas y poleas, pero nada resultó.
La querida pero envejecida elefanta Fresia ya aproximándose a sus últimos años de vida, en fotografía publicada por el diario "La Tercera" en junio de 1988.
Fresia, en sus últimos días de agonía, captada por un noticiero (TVN).
En tanto, llegó gente desde todo Chile, realizando una verdadera peregrinación al parque. Todos quisieron despedir a la amada gigante. Fresia murió el viernes 17 de mayo de 1991, víctima de un edema causado por su propio peso, al ser incapaz de levantarse. Los veterinarios Luis González Providel y Víctor Riveros celebraron que, al menos, sus últimos instantes de vida fueron serenos, muriendo con el mínimo posible de sufrimiento.
Los restos de Fresia fueron despedidos en un responso fúnebre dirigido por un sacerdote franciscano. La gente llegó en masa a darle el último adiós. Su enorme cuerpo y su refugio quedaron rodeado de flores, sentidos mensajes y dolorosos dibujos de niños. Semejaba esas coloridas representaciones muy decoradas del dios cabeza de elefante Ganesha, en las fiestas religiosas hindúes.
Se intentó preservar la piel de su cuerpo para embalsamarlo, pero no fue posible. Sólo la cabeza fue rescatada, y hoy se la encuentra en el Museo Nacional de Historia Natural de la Quinta Normal, aunque fue retirada de exhibición por resultar un poco chocante a la curiosidad de los niños ya que su proceso de conservación fue óptimo. Sus restos fueron enterrados en el Bosque del Parque Metropolitano, en el sector de El Salto.
Nunca ha existido en la historia nacional, quizás, algún caso semejante de cariño popular ni de tanta historicidad por parte de un animal.

3 comentarios:

Julio González dijo...

Interesante, me habria gustado conocer a la fresia con vida
Estuve buscandola por que la mencionaron en un capitulo de 31 minutos
Gracias por la información

Chiara dijo...

Y yo pensando que era la única, a decir verdad este reportaje me ha servido de mucho

nelson rivera dijo...

Cuando niño en los 80' fui al zoologico a ver a Fresia, habia unos mocosos pelusones molestandola, dandole basura, bolsas y piedras pequeñas, la elefanta por un momento se metio a su refigio y cuando volvio les tiro con su trompa un puñado de tierra directo a las caras de los mocosos que quedaron con los ojos llenos de tierra y ya no la molestaron. Les sirvio de castigo por molestarla.

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