viernes, 24 de noviembre de 2006

EL EDIFICIO LA QUINTRALA (PARTE II): BOITE "LA QUINTRALA", "EL POLLO DORADO", "PLAZA DE LAS AGUSTINAS" Y OTRAS TRADICIONES DE UN SÓTANO EMBRUJADO

Publicidad para "El Pollo Dorado" en la revista "En Viaje" de febrero de 1970.
Coordenadas: 33°26'25.68"S 70°38'57.09"W
(Ir a Parte I de este artículo, dedicada a la historia del edificio, su relación con La Quintrala y la trágica muerte de Tito Mundt al caer desde las alturas del restaurante "Sportsmen")
En la primera parte de este artículo vimos algo sobre la historia del emplazamiento donde está el actual Edificio La Quintrala de Agustinas con Estado, en donde estuvo la casa de la famosa y temida Catalina de los Ríos Lisperguer en en el siglo XVII.
El edificio carga con una larga tradición y legendario de desgracias, supuestas apariciones de fantasmas y hasta rumores de maldiciones, manifiestas en hechos trágicos como la caída accidental del periodista Tito Mundt desde las alturas del mismo, más específicamente desde las dependencias del club y restaurante "Sportsmen" en 1971.
Ahora, en esta segunda parte, concluiremos con la historia de un espacio en particular de este edificio, también cargado de tradiciones y leyendas, correspondiente a los subterráneos del mismo, donde han alojado tres de los clubes-restaurantes más importantes que ha tenido la historia de Santiago.
Aviso publicado para la boite "La Quintrala", anunciando la presentación del grupo musical femenino "Trío Moreno". Imagen tomada del excelente blog antiguabohemiasantiaguina.blogspot.com, que recomendamos encarecidamente visitar.
LA BOITE "LA QUINTRALA"
Con el Edificio La Quintrala nació también un local interior que llegó a tener gran prestigio en la zona capitalina. Como era de esperar, llevaba el nombre de la ex patrona del terreno: Boite "La Quintrala".
Aunque en algunas fuentes figura fundada por don Pedro Fernández a fines de 1942, esta sala-restaurante donde "se come y se divierte" según prometía, fue propietada y atendida en su mejor época por Lorenzo Yazigi, se encontraba en los subterráneos de una galería de acceso al edificio homónimo a la boite, que conectaba por dentro los números de Estado 215 con Agustinas 811, las dos entradas al edificio. Correspondía al local número 4, y popularmente se le llamaba El Sótano de la Quintrala.
La leyenda dice que este subterráneo que ocupaba el local correspondía a los que originalmente se encontraban en la casona de la Quintrala. Supuestamente, además, habían más redes subterráneas a partir de este sótano, que conectaban con la iglesia atravesando por el subsuelo la calle Agustinas, e incluso hacia el Cerro Santa Lucía y los famosos ductos coloniales del Santiago bajo tierra.
Tal vez la explicación de la vida subterránea de "La Quintrala" era más sencilla, no obstante: el local era un centro de jolgorio, fiesta y ruido que duraba hasta el amanecer.
Oreste Plath recuerda que la maestra de ceremonias era Lucy Lanni, artista del cine chileno que, según mis datos, aparece en el elenco de "La Dama de las Camelias" (1947) y "La Rosita de Cachapoal" (1952), entre otras obras.
El célebre y popular dúo humorístico "Los Perlas" presentándose en "El Pollo Dorado", en fotografía publicada por la revista "En Viaje" de 1961.
Publicidad para "El Pollo Dorado" en la revista de sátira política "Topaze", ejemplar del viernes 20 de abril de 1962 (Nº 1539, pág. 7). El aviso invita a celebrar el regreso a Chile del Cardenal Raúl Silva Henríquez bajo la columna "El Punto de la Semana", en la revista, que colocaba nota al período correspondiente a la publicación. Nótese que era tal la popularidad del restaurante en aquellos años, que ni siquiera necesitaba señalar la dirección de su establecimiento en calle Agustinas.
EL RESTAURANTE "EL POLLO DORADO"
Una nueva dinastía se instaló en el mismo local de "La Quintrala" cuando hubo pasado el período de apogeo de los cincuentas para la boite, obligándole a cerrar sus puertas hacia la larga escalera al subterráneo.
Su nuevo propietario era el ciudadano de origen árabe Salvador Salomón Tecla, quien tuvo la ocurrencia de colocarle un nombre más popular: "El Pollo Dorado", identificado también como el "fogón de la chilenidad" en una hábil estrategia que acentuó el carácter folclórico del sitio, tanto en la decoración como en el tipo de artistas que allí se presentaban. La RCA incluso publicó un disco vinilo con selección de cuecas y cantos presentados en el local por sus artistas, titulado "Una noche en el Pollo Dorado".
Plath escribe que, como aperitivo, se ofrecía un traguito a base de ron en una naranja y con una pajuela. El plato principal de la casa era el pollo dorado, asado delicadamente con alguna receta secreta y acompañado de una gran cantidad de ensaladas. Resulta imposible no asociarlo con la misma comida con que la Quintrala había dado muerte allí a su padre, tres siglos antes. De postre, típicamente chileno, estaba el mote con huesillos.
Acceso al subterráneo de "La Plaza de las Agustinas".
El ambiente artístico era de cuecas y tonadas de todo tipo y factura, desde las refinadas hasta las más "choras" y originarias, urbanas y huasas, aunque un tanto ajustadas al ambiente más pulcro que el de chinganas o fondas. Pasaron por allí artistas de la talla de Silvia Infanta y "Los Baquianos", la musicóloga Clarita Solovera, Carmen Ruiz, el dúo Rey Silva, "Los Perlas", los Hermanos Campos, Ester "Negra Linda" Soré, Lucho Bahamondes, "Fiesta Linda", los hermanos Silva y el mago Enrique Hidalgo, alias Ling-Fu. Por esta razón, el señor Salomón decía que su local era el único en Chile donde no se esperaba el 18 de septiembre para bailar cuecas. A la música se sumaban destacados humoristas y comediantes de la noche capitalina, como Manolo González, Carlos Rayero, Carlos Helo y Alejandro Lira.
Con este prestigio, no fue raro que por aquel sótano temido y encantado pasaran ilustres visitas como Robert Kennedy, Hugo del Carrill, Libertad Lamarque y una innumerable cantidad de escritores e intelectuales de la época. En los años sesenta gozaba de una envidiable popularidad, siendo el gran lugar de celebraciones en la capital.
Comedores de la Plaza de las Agustinas.
La chilenidad y la fiesta fueron suficientes para apagar el predominio de los espíritus y espantos que intentaban asustar en en local. Si el fantasma de Catalina de los Ríos seguía rondando por allí, como se decía con propiedad entre sus clientes, lo hacía acaso bailando un pie de cueca. Todo parecía prometer, así, un futuro esplendor para los sucesores de la celebración nocturna en las galerías subterráneas del edificio de "La Quintrala".
El principio del fin para "El Pollo Dorado" sobrevino, sin embargo, de las consecuencias del 11 de septiembre de 1973, viéndose obligado a cerrar al poco tiempo. Se dice que muchas de las enigmáticas galerías subterráneas que salen desde este sótano fueron clausuradas por los mismos militares, durante este período.
Tan fuerte fue la presencia de "El Pollo Dorado" en la escena bohemia nacional que, según me enteré mientras entrevistaba a algunos administradores del edificio, aún llegan a la galería algunos turistas con cara de gringos perdidos, preguntando cándidamente por el desaparecido local y deseosos de conocerlo por la atracción que las crónicas de chilenidad y de fantasmas que tejieron su historia. Los nuevos dueños tienen la paciencia de ponerlos al día con las tristes noticias.
Salón de la Plaza de las Agustinas.
Puertas condenadas, tras las cuales estuvieron alguna vez las galerías que conectaban con la Iglesia vecina por debajo de la calle Agustinas.
Y FINALMENTE, "LA PLAZA DE LAS AGUSTINAS"
Los siguientes propietarios fundaron dentro de sus pasadizos y salas del enigmático Sótano de la Quintrala el restaurante "La Plaza de las Agustinas", sobre la cual comenzaron a ver la luz más episodios de misterios y fantasmagóricos, además de tener que lidiar con las historias de apariciones y de galerías extrañas que ya venía arrastrando el local desde los tiempos de la boite "La Quintrala".
Estos actuales propietarios cuentan que las situaciones misteriosas comenzaron desde la llegada misma al local. Cuando intentaron pintar unas enormes manchas con aspecto de sangre sobre algunos de los muros del subterráneo, estas volvieron a atravesar la capa de pintura y reaparecieron al poco tiempo. Objetos que flotaban y los citados gritos desgarrados de mujeres completarían el acompañamiento adquirido con el recinto, según lo confirmarían también algunos empleados del edificio.
Su entrada lo define, sin embargo, como "restaurante" y "cervecería". Abajo, el visitante se encuentra con un amplio salón lleno de sabrosos olores y de una decoración muy particular, algo pueblerina y con inocencia infantil.
Terrores más o terrores menos, "La Plaza de las Agustinas" es hoy un excelente local de autoservicio, ideal para visitar durante la hora de almuerzo.
Una de las situaciones que más se comentan sobre "La Plaza de las Agustinas", además de la existencia comprobada de las galerías que salían desde local por el subsuelo hasta la iglesia (por detrás de algunas de las puertas del decorado, ya condenadas), es el extraño desorden en que aparecían las ollas de la cocina cada vez que volvían a abrir el restaurante en la mañana. Ollas que -se entiende- la noche anterior habían sido dejadas en perfecto orden.
El año 2005 un equipo de "clarividentes" extranjeros quiso estudiar el caso y, después de algunos ataques hipnóticos y trances durante una visita a los rincones de "La Plaza de las Agustinas", pidieron inspeccionar otras áreas del edificio. Dijeron haber visto, entonces, dos almas convertidas en perros, rondando como esclavas la zona de la famosa y antigua caldera que se encuentra en otro subterráneo del recinto y es una reliquia.
Obviamente, los empleados del edificio que acompañaban a estos paragnostas, no vieron nada extraño, salvo las histriónicas convulsiones de los "videntes" que sólo ayudaron a profundizar la fama tenebrosa del edificio y sus históricos locales de recreación.

2 comentarios:

Criss Salazar dijo...

Nota: La "maldición" del Edificio La Quintrala continúa: http://www.publimetro.cl/nota/cronica/un-hombre-murio-electrocutado-en-un-cafe-centrico-en-santiago/xIQnjp!XwCXPkUfxsK4s/

Roberto Leal dijo...

Tuve la oportunidad de ser el penúltimo animador del desaparecido local El Pollo Dorado, reemplazando al conocido, ahora humorista, Chino Navarrete, que justamente dejó el puesto para dedicarse al humor. El último animador fue Húgo López, quién bajó la cortina junto a la viuda del creador del local.

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